La unión y el Fénix (o así)

No, no, no le callarán. Coqueto, pero consciente de su propia importancia, va a volver a reencontrarse con su público.

23 de Enero.- Todos los que hemos estudiado siquiera un poquito de mercadotecnia sabemos que lo más difícil es ponerle nombre a un producto. Y después, pegarle a ese nombre una historia y que esa historia produzca en el consumidor esa chispa emocional mínima que le lleve a dejarse los cuartos en nuestra mercancía (si puede ser muchas veces).

Este mes de diciembre pasado hubo cierto cachondeo cuando tres miembros del FPÖ decidieron emprender una carrera propia y fundar un nuevo partido, esqueje al que llamaron DAÖ (Die Allianz für Österreich). Precisamente fue la D el motivo de ese cachondeo porque en las abreviaturas, generalmente, no se incluyen los artículos. Se preguntaba el personal por qué DAÖ y no AÖ o, ya puestos a meterlo todo en el nombre, DAFÖ (los vecinos nuestros tienen una fuerza política que se llama AFD –Alternative Für Deutschland– techo bajo el que todo lo pardo tiene su acomodo).

El nuevo partido, resultaba obvio, era un vehículo concebido para que Strache, anterior jefe de la ultraderecha austriaca, tuviera una formación bajo la que presentarse a las próximas elecciones a la alcaldía de Viena. « Sin encambio » como dijo el clásico, parece ser que los creadores de la Alianza por Austria (de momento solo Alianza por Viena, debido a las carencias de personal) se « precipotaron » un poquito a la hora de hacer su anuncio, porque Strache, al ser preguntado si él era parte del proyecto, se hizo de rogar y vino a decir que él solo hacía bolos en teatros con más categoría y que de momento, la famosa Alianza no tenía pinta de ser una opción política « sostenible ».

Algo ha debido de cambiar o los poderes de persuasión de los impulsores del único partido que lleva el artículo en el nombre han debido de hacerse más convincentes, porque Strache hablará hoy (de momento solo como estrella invitada) en el que, si yo no me equivoco, será el primer acto público de la Alianza por Austria. Como diría un cursi, « su puesta de largo » (la de la Alianza, claro). Lo hará ante unas 1000 personas que llenarán las Sofien Säle, uno de los salones para eventos más caros de esta bonita capital que el Danubio riega con sus transparentes linfas.

Con motivo de este su regreso a la brega política, Strache ha concedido unas declaraciones a su periódico de cabecera, el Österreich (boletín oficioso de las opciones menos letradas de la política austriaca). En ellas, Strache ha informado a quien quiera leerle de que no se va a dejar callar y de que tiene cuerda para rato. Aunque si me preguntan mis lectores por mi humildísima opinión, se nota en estas protestas de pujanza un cierto cansancio, asimilable al del yonki que, a pesar de necesitarla, odia la farlopa.

El discurso de Strache será hoy a las siete y media (a tiempo para que entre en los informativos de la tarde) y ha suscitado la lógica intriga. Para rentabilizar en lo posible esa publicidad gratuita que son las redes sociales, los organizadores han habilitado incluso un rincón para selfis, en donde los asistentes a la charla podrán hacer uso de su telefonino para autorretratarse en presencia de su ídolo (rittorna vincitor), al objeto de que sus familiares más próximos puedan comprobar la prestancia y lozanía del que todos daban por muerto (políticamente hablando, claro) pero que parece estar ya con un pie fuera del encefalograma plano.

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