Corona o diadema

Se está creando una psicosis que le entra a uno un agobio que pierde los estribos. Esto le pasó a una señora de Salzburgo.

6 de Febrero.- En Centroeuropa los inviernos son duros. Más que por el frío (que por esto del cambio climático, gracias a Trump, cada vez hay menos) por la falta de luz. De manera que, cuando llega Enero, hay muchos aborígenes que hacen su viajecito, como las golondrinas, a tierras más soleadas.

Los centroeuropeos pobres (como servidora) se van a las Canarias, tierra de promisión en donde es primavera eternamente. Los que tienen más pasta, prueban con África o con Asia. Así hizo una aborígen oriunda de Flachgau, la cual, hasta el mismo petisuis de los fríos invernales, voló el día 7 de Enero desde Taiwán a Nueva Zelanda y de ahí, el día 26 de Enero, de vuelta a su casa.

Ayer, sin embargo, empezó a sentirse malamente (trah trah) y a tener unas molestias en el aparato (respiratorio), fiebre alta y cosas así. De manera que el médico le dijo que se fuera al hospital de Salzburgo, cosa que ella hizo. Después de meterle el palito en la boca para verle las amígdalas y esas cosas que hacen los médicos, le preguntaron un poco por su vida.

-¿Y desde cuándo está usted mala ?

-Pues mire, hace unos días, desde que volví de As…

-¿De dónde ?

-!De Astorga ! !Quería decir Astorga !

-Ande, no me mienta. Dígame la verdad de la buena.

-Ay, Doctorsito, es que no me atrevo.

-Dígamela o la mando al calabozo del hospital –respondió el galeno, conminativo.

-Verá es que he estado en Asia.

Al médico, al escuchar lo de Asia, por asociación mental o por lo que sea, le vino a la memoria lo del Coronavirus y le dijo a la dama salzburguesa que se tenía que quedar ingresada en el hospital para ver si lo que tenía era la corona, la diadema o un catarro común y silvestre.

Una vez en el hospital, como es lógico, la pusieron en cuarentena. Por lo que sea, igual porque no le gustaba la sopa aguada de los hospitales, o quizá porque le empezó a dar impresión el que toda la gente la mirase como si hubiera firmado su sentencia de muerte, el caso es que la pobre mujer se agobió, le entró pánico y huyó del hospital.

En cuanto se descubrió su falta (en los hospitales pasan lista todos los días) se dio la alarma a la policía de manera que se pusieron a buscar a la pobre mujer removiendo Roma con Santiago (o Salzburgo con Pingau). Podían hacerlo porque la ley les facultaba para ello, por cierto, porque yo me enteré ayer pero hay una ley de epidemias que permite a las fuerzas del orden confinar a los pacientes rebeldes.

La señora huyó pero no tuvo demasiada imaginación, la verdad. La policía la encontró en su casa (es de suponer que envuelta en una mantita) y la llevó de nuevo al hospital, en donde aún está esperando que le digan si lo suyo es corona, diadema o un resfriado común y silvestre. Eso sí, bajo custodia, para que no vuelva a escaparse.

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Un comentario a Corona o diadema

  1. Luis Fernández dice:

    Jajajja creativo historia…de todas maneras no deja de ser prudente y no tan alocado. Y que si en serio la pobre mujer está infectado con el virus…imagínate que el protocolo lo han puesto en funcionamiento en hospitales del interior, aún con gente que ni en Asia estuvo. Saludos

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