El pandeiro de Gernot

Llegados a una edad, hay que elegir entre la cara y el sur de la espalda. Gery Kezsler parece tener claro con qué se queda.

3 de Marzo.- A la hora de escribir estos articulillos, se encuentra uno con ciertos problemas de traducción. Es el caso de hoy. Vamos a ver qué tal salimos del atolladero.

Como los lectores más atentos de Viena Directo quizá sepan, en esta ciudad se celebraba hasta hace poco el Life Ball, de manera que el pueblo elegido podía decir sin temor a equivocarse que había tres sábados en el año que relucían más que el sol y que eran el orgullo, el Life Ball y el festival de Eurovisión.

Sin embargo, problemas financieros llevaron al alma de la fiesta (al Lifeball me refiero) Gery Kezsler, a anunciar su cancelación definitiva debido a la escasez de patrocinadores.

Por el camino, Kezsler confesó públicamente que era él mismo seropositivo. Fue una confesión algo rara, en opinión de quien esto escribe, con un sí es no es entre histérico y neurótico y que, si a mí el olfato no me falla, no estaba preparada. En cualquier caso, dicha confesión atrajo las simpatías sobre Kezsler y cimentó su fama de santo laico, particularmente entre la comunidad LGTBIQ.

También eran notorias las alianzas entre el Life Ball y el Partido Socialista Austriaco de manera que todo el mundo pensaba que Gery Kezsler era también un hombre de izquierdas.

La realidad (o el talante capricieux) de Gery Kezsler han venido a desmentir esto último.

Este fin de semana pasado Kezsler provocó la sorpresa general presentándose en un acto de precampaña del Partido Popular vienés lo cual fue, las cosas como son, como si un negro o un refugiado sirio se hubieran hecho Burschenschafters (en España, por cierto, tenemos uno de estos, conocido popularmente como « el negro de Vox »).

Muchas son las cuentas que la comunidad gay (por no repetir las siglas) tiene con el Partido Popular austriaco y, del canciller Kurz para abajo, han sido muchas las personas de ese partido que se han pasado por el forro los derechos de esta comunidad tradicionalmente maltratada. Solo por poner un ejemplo, el debate parlamentario de la vergüenza en el cual el anterior Gobierno se negó a aprobar el matrimonio igualitario (fue mejor : lo aprobó más tarde el Constitucional austriaco). Asimismo, repetidas veces el Partido Popular se ha negado a votar a favor de la subvención de Viena al Lifeball.

Y llegamos a este punto nos topamos también con mis problemas de traducción.

Después de su aparición en el acto del Partido Popular, « las redes » de Gery Kezsler empezaron a echar humo.

Naturalmente, le acusaban de haberse vendido al enemigo.

A Kezsler, que no debe de tener mucha cuerda, se le inflaron las narices, de modo que se remangó, se escupió en los pulgares, cogió el telefonino y escribió en el « Feisbul » un texto en el que venía a citar a Rocío Jurado sin nombrarla (aquella frase famosa de « en mi coño y mi zaranda, nadie manda ») y decía que él se afiliaba al partido que le salía de los cataplines y que prefería (atención) el knackiger Arsch de Gernot Blumel (político del Partido Popular austriaco, ministro, candidato a la alcaldía de Viena y, a decir de los entendidos, guapo pero más soso que la mierda´los pavos) a la Schniztzel Gesicht del actual alcalde de Viena, Ludwig.

He de confesar que tengo algunas dificultades para calificar el culillo de Gernot Blumel (¿Golosón ? ) porque « crujiente » en español no es idiomático y no queda igual. La cara del alcalde de Viena viene a ser en castellano « de pan ».

Kezsler, más tarde, ha matizado sus declaraciones y, si bien no ha renegado del fondo (está escocido con el Partido Socialista, porque probablemente acusa a la alcaldía de Viena de no haber hecho lo suficiente para salvar el Lifeball) ha reconocido que en la forma podía haber sido algo más elegante. Vaya por Dios.

(Entre paréntesis y al final, me atrevo a lanzar una pregunta : imaginemos que Gery Kezsler hubiera sido heterosexual y hubiera dicho, la misma ordinariez pero del « pandeiro » de una señora ; a lo mejor que Kezsler aparezca en un acto del Partido Popular no es tan raro como parece a primera vista…).

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