Víctimas de la retórica cipotuda

En las fronteras exteriores de la Unión, en estos instantes, se están viviendo situaciones pavorosas. Nuestra reacción habla mucho de nosotros.

4 de Marzo.- En las fronteras exteriores de la Unión se están viviendo en estos momentos escenas dramáticas. Miles de personas, procedentes de Siria, están intentando entrar en la Unión Europea. Hay muchos hombres, pero también mujeres y niños.

Ahora mismo están en unas condiciones infrahumanas, pero si consiguieran entrar a la Unión, tampoco es demasiado probable que su vida mejorase demasiado. Seguramente, su destino sería el pudridero en el que se ha convertido la isla de Lesbos. Allí, no solo estarían a merced de la suciedad, el hacinamiento y las enfermedades que las dos cosas conllevan (no menores son los riesgos para su salud mental) sino que también es probable que estuvieran a merced de bandas de desalmados como los que han agredido a un pobre hombre.

Por lo que parece, la Unión Europea ya se ha puesto a la tarea. Por un lado, ofreciendo un mensaje de cohesión frente al chantaje turco y por otro, parece ser que se han puesto a negociar un nuevo pacto que sustituya al de 2016 y que el Gobierno turco ha roto de manera unilateral.

La situación en la frontera es insostenible desde el punto de vista humanitario y la tensión es máxima. En cualquier momento puede pasar una catástrofe. El Gobierno turco lo sabe y es uno de sus instrumentos de presión.

Entretanto, los miles de civiles presos en la frontera con Grecia son las principales víctimas de una situación horrible.

¿Qué debe pesar más? ¿El juego de poderes o las vidas de esas personas que sufren una situación de la que no son, ni mucho menos culpables y que no es sino la enésima desgracia que sufren?

Hoy, el Presidente Van der Bellen ha hecho un llamamiento a que Austria acoja a mujeres y menores no acompañados, salvándolos no solo del infierno de la frontera, sino también del infierno de la isla de Lesbos, probablemente lo más parecido que hay en estos momentos al infierno en la tierra.

En estos días, Van der Bellen ha recordado que muchos albergues para refugiados que se habilitaron en 2016 para la primera oleada de migrantes están vacíos y que podrían utilizarse para tratar de aliviar la angustiosa situación de estas personas que, entre los migrantes, son los grupos más vulnerables.

Su petición, de momento, ha caido en saco roto.

El canciller Kurz se ha mostrado contrario a acoger en Austria a más personas.

En una rueda de prensa ha recordado que Austria es, entre los países europeos, uno de los que más refugiados a acogido y, por lo tanto, de los más „cargados“ (belastet).

Naturalmente, si del lado turco se ha puesto la testosterona (y de la peor calidad, la más tóxica) encima de la mesa, el Gobierno austriaco, por lo menos la facción mayoritaria de él, no quiere ser menos.

Kurz (o mejor dicho, los que piensan por él) tienen miedo de que se confunda clemencia con debilidad. Naturalmente, también ha salido el famoso efecto llamada, excusa que se ha usado siempre para acometer las atrocidades mayores. Desde las famosas vallas asesinas de la valla de Ceuta y Melilla, hasta esta última. Y las que vendrán.

La parte Verde del Gobierno, encabezada por el vicecanciller Kogler, ya ha mostrado su desacuerdo, aunque la verdad, va a servir de poco, debido al equilibrio de fuerzas entre el hermano mayor y el hermano pequeño del Gobierno.

Lo mejor sería, naturalmente, que la guerra de Siria se terminase, pero es evidente que no le interesa a nadie. Es una vergüenza por la que se nos debería caer la cara de ídem, retórica cipotuda aparte.

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Un comentario a Víctimas de la retórica cipotuda

  1. Bad Vöslauer dice:

    El problema es que a nadie le interesa resolver el conflicto de los migrantes mientras que Rusia apoye a Siria y Al Assad, y Turquía está apoyada por USA y UE merced a las bases de la OTAN desplegadas en suelo otomano y que tantas alegrías les dieron en sus ataques al régimen irakí de Hussein o la Libia de Gadafi . Antes fueron los muhjaidines en Afghanistan por el opio, las guerras del Golfo por el petróleo, y hasta la antigua Yugoslavia con esa Serbia plenipotente en la comunidad jugoslava, antes había sido la del Yom-Kippur, Vietcom o Irán-Irak. Un clásico de los años 80-90 uno de los beligerantes apoyado por una de las grandes potencias y su contrincante por la contraria. El canciller nos referimos a Bastianico el corto, ¿verdad?. Todo dicho. si los refugios, albergues y demás están construidos y vacíos qué es lo que les impide llenarlos con personas que tienen esa necesidad, después quieren atraer talento y mano de obra. Saludos

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