24.03.2020 Últimas noticias

El coronavirus sigue creciendo de forma exponencial. Los olvidados.Recogida de cosechas. Cada un compra lo que puede. El Beer Pong.

24 de Marzo.- Muy buenas tardes y bienvenidos todos a la primera edición de hoy de Viena Directo con todas las noticias relacionadas con el coronavirus en español.

Como era previsible, durante esta noche Austria ha pasado la barrera de los cuatromil casos y a las diez de la mañana de hoy el Ministerio de Sanidad Austriaco ha dado una cifra de 4628 afectados.

A pesar de que las cifras de crecimiento de casos se han ido ralentizando un poco, están todavía muy lejos, pero que muy lejos, de ser las deseables. O sea, que pido a mis lectores por favor que hagan lo posible por evitar el contagio. Por ellos, pero también por todos los demás, particularmente por las personas mayores y por los enfermos, los más vulnerables a la infección del coronavirus, como demuestran las estadísticas.

Repetimos que en Austria está prohibido salir de casa salvo por los siguientes supuestos :

-Ir a comprar alimentos o medicinas.

-Deberes laborables inaplazables o que no se puedan cumplir desde casa.

-Cuidar a otras personas que no puedan valerse por sí mismas.

-Pasear y hacer deporte pero siempre manteniendo la distancia de seguridad y de uno en uno, o siempre menos de dos personas.

Esta última, está siendo desgraciadamente el coladero que la mayoría de ciudadanos menos responsables están utilizando para pasarse la cuarentena por los allons enfants de la patrie. Llegará el día, queridos lectores, en que el Gobierno, si esto sigue así (que todo indica que seguirá) tendrá que ponerse algo más firme. Y entonces, como en la copla, llegarán los llantos.

Lo que sí está claro es que esta crisis va a ser más larga que un culebrón venezolano. Las autoridades médicas mundiales hablan de que el 2020 va a ser el año del coronavirus y de que, hasta que se encuentre la vacuna, vamos a tener que cambiar nuestros hábitos. En cierto modo, uno piensa que esta crisis es una especie de test que la naturaleza nos hace para medir nuestra inteligencia como sociedad. De la responsabilidad de todos y cada uno depende que lo pasemos con éxito o no.

-Hoy empezaré el recorrido por las noticias más destacadas recordando a los grandes olvidados de esta crisis. Ocupados de si debemos comprar más o menos papel del water tenemos abandonadísimos a unos pobres que, antes como ahora, están sufriendo y están absolutamente desprotegidos frente a la pandemia. No copan ya los titulares como en semanas pasadas, pero eso no significa que su problema y su tragedia hayan desaparecido. Son los refugiados que están malviviendo en esos campamentos (por llamarlos de alguna manera) que deberían ser la vergüenza de cualquier ciudadano decente. En Lesbos, en Cos, en la frontera entre Turquía y Grecia.

La Comisión Europea pidió ayer el desmantelamiento de estos campamentos que son auténticas bombas de relojería sanitarias en tanto en cuanto son focos de infección en los que es imposible mantener las mínimas medidas de higiene o de seguridad. Por no hablar de las condiciones inhumanas en las que está toda esa gente.

En el norte de Siria y Kurdistán, asimismo, a la tragedia de la guerra se está sumando la tragedia del coronavirus. Si ya faltaba allí lo más elemental, ahora falta todavía mucho más.

Hoy, asimismo, se ha registrado el primer caso de coronavirus en Traiskirchen, en el centro de recepción primaria de refugiados. Parece que la crisis del coronavirus nos está obligando a hacer los deberes como sociedad.

El otro día informábamos de que muchos agricultores austriacos se habían lamentado de que se corría el riesgo de que, por falta de mano de obra, gran parte de la cosecha de determinados productos se quedara sin recoger, causando así un roto considerable a la cadena de abastecimiento.

El Ministerio de agricultura abrió un portal en internet al efecto, de manera que la gente pudiera alistarse como cosechadores (en esta página : dielebensmittelhelfer.at). Hasta ahora, han acudido a la llamada del ministerio unas sietemil personas.

Por si a alguno de mis lectores le interesa, los sueldos se ajustarán al convenio colectivo del sector, que estipula una retribución mínima de 1500 euros brutos (que vienen a quedarse en poco más de mil netos).

Los estudiantes de Veterinaria, de la Boku y de la Hochschüle für Agrar und Weltpedagogik, este trabajo queda convalidado como horas de Praktikum.

-Hablábamos también estos días del acopio de papel higiénico que mucha gente hizo en los primeros días de la crisis y que ha dado para muchos chistes. El caso es que este acaparamiento de productos es muy curioso porque, como indicaba mi amigo, el escritor Iván Darias, en su Facebook, cada cultura acopia lo que piensa que es imprescindible. Por ejemplo, si los austriacos compran pape higénico, los turcos y demás ciudadanos de Asia Menor, compran garbanzos y legumbres en grandes cantidades (y no solo ellos, en España también compra la gente muchas legumbres, particularmente secas, porque son nutritivas y, en principio, no se estropean).

Los medios austriacos informan hoy de que en Turquía la gente está comprando Agua de Colonia en cantidades industriales. No solo por ser bienoliente, que es su virtud más apreciada en tiempos « de paz » sino porque su alto contenido en alcohol la hace ideal como desinfectante.

No quieren los turcos que les pase lo que a los ciudadanos de « Lichestéin » que andaban por ahí desinfectándose con aguardiente, máxime considerando que ir por ahí oliendo a barrica no debe de ser lo más adecuado para la reputación de un buen musulmán.

En Autria, también parece que junto a las máquinas caseras de hacer pan (y los condones y los « satisfayers ») se han puesto de moda los muebles de oficina. Las medidas de confinamiento promulgadas por el Gobierno han hecho que mucha gente haya tenido que buscarse un rincón en su hogar para poder poner los achiperres necesarios para ganarse las habichuelas. Que si el ordenador portátil, que si la impresora, que si tal y que si cual. No todos los domicilios están equipados, claro está, para estas labores que normalmente se hacen en otros espacios, de manera que Ikea para qué te quiero.

-Mientras tanto, ha saltado a los medios internacionales el caso de la estación de Ischgl, en Tirol (de hecho, la fiscalía austriaca está investigando al respecto). A pesar de que el día 5 de Marzo las autoridades islandesas ya advirtieron al Gobierno austriaco de que algo olía a podrido en Ischgl, tras dar positvo muchos turistas que regresaban a Islandia de pasar allí sus (lujosas) vacaciones, el Gobierno austriaco no hizo nada hasta nueve días más tarde, el día catorce. Momento en el que, como recordarán los lectores de Viena Directo, se vació toda la zona turística de Tirol y se dejó irse a los turistas tan alegremente. Como decía más arriba, la fiscalía austriaca ya está investigando si hubo o no negligencia (esto, para mis lectores del grupo de « emosido engañado » (sector cuñados, ala dura) o sea, aquellos que piensen que en sus países respectivos el Gobierno lo está haciendo fatal de toda fatalidad y que en otras partes, verbigracia Austria, se está llevando el tema muchísimo mejor).

Ya el día nueve, uno de los bares de la estación de esquí, el Kitzloch, fue obligado a cerrar, dado que uno de los barman había presuntamente contagiado a mucha gente. Cuando yo me enteré de esto, me preguntaba (aun entre risas) qué clase de relación íntima tenían los clientes del Kitzloch con este camarero, que si se habían dedicado a darle lametones o a dejarse lamer.

No andaba yo, por lo visto, muy descaminado. Parece ser que el juego favorito del local es el Beer Pong, que consiste en intentar encestar pelotas de ping pong con la boca en sendas jarras de cerveza (y luego, bebérselas naturalmente). El coronavirus, con tanta saliva y tantas babas, se puso las botas, claro

El dueño del bar está comprensiblemente enfadado porque el nombre del establecimiento haya saltado a los medios (a los españoles ha llegado a través de la CNN y aquí a través del Spiegel).

En fin : con esta noticia me despido hasta las ocho de la tarde (media hora arriba o abajo) y les deseo a mis lectores que se cuiden y, sobre todo, que nos cuiden a todos. A seguir bien.

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