25.03.2020 Últimas noticias

Últimas noticias. El príncipe carlos, enfermo. Un joven vienés comete un delito. La columna de la peste o los vieneses impetrando la protección divina. Vida diaria.

25 de Marzo.- Muy buenas tardes y bienvenidos todos a la primera edición de hoy de Viena Directo, con todas las noticias relacionadas con el coronavirus en español.

Como todos los días, repasamos primero las cifras de afectados aunque, como decíamos ayer, hablando con más propiedad deberíamos decir de testados positivos.

A las ocho de hoy, día 25, había 5282 positivos según el Ministerio de Sanidad austriaco. Asimismo, se ha informado de un total de 38 fallecimientos en toda Austria debido a la infección.

-Tras el positivo de Greta Thurnberg –ayer anunció que ella y sus padres, debido al trajín que han tenido por el mundo, enfermaron y han pasado 14 días de aislamiento- el siguiente famoso en padecer la infección es el heredero al trono inglés, el príncipe Carlos. El poseedor de las orejas más famosas del planeta, pobrecillo (por el virus, claro, no por las orejas) tiene motivos para preocuparse, porque en noviembre de este año cumplirá si Dios quiere 72, con lo cual entra de lleno en la población de riesgo.

A pesar de esto, la cadena británica ITV ha informado de que el hijo mayor de la reina Isabel se encuentra bien y que solo ha tenido síntomas leves hasta el momento, y que está pasando la cuarentena en su residencia, el palacio de Clarence House.

-Según informan medios locales, en Viena un joven ha cometido un delito, castigado con hasta tres años de prisión, relacionado con el coronavirus.

La semana pasada, dicho pájaro de cuenta se presentó en la consulta de un neumólogo vienés (médico de los pulmones) con síntomas indudables de padecer de coronavirus. Tos, dificultad respiratoria, asma, etc. Él, sin embargo, venía para otra cosa (que no ha trascendido). En cualquier caso, el médico le preguntó si sabía si estaba infectado. El joven, a pesar de que había dado positivo en un test de coronavirus, como luego se ha sabido, negó estar infectado y el médico, tras el periodo de incubación pertinente ha contraido la enfermedad.

El joven vienés no solo puede ser condenado a tres años de prisión por su negligencia, sino que también puede ser demandado por el médico por daños y perjuicios (sobre todo, si al médico, pobre, le pasa algo peor que el estar infectado).

-Algunos vieneses píos aunque algo drama queens –las cosas como son- han decidido convertir la llamada « columna de la peste » o Columna de la Santísima Trinidad, como se llama de forma oficial, en un altar improvisado en el que impetrar de la Divinidad que les proteja del coronavirus.

Velas, dibujos y demás han llenado este bonito monumento que, hasta ahora, era sobre todo el paraiso prohibido de las palomas que pueblan los cielos vieneses. La columna, recordémoslo, es el testimonio en piedra de una promesa que hizo el emperador Leopoldo palito. A fuer de pío, el bueno de Leo prometió que si Dios libraba a Viena de la peste, que se cargó, entretanto, a 80.000 cristianos, él erigiría el monumento pertinente. Lo hizo en el año 1679.

Como la Fe es un don divino que no disfruta todo el mundo, hay científicos que piensan que el fin (algo tardío) de la peste no se debió a la intervención divina, sino a un fenómeno climatológico llamado « la pequeña edad de hielo » (como un disco, por cierto, de Fangoria) que hizo que las temperaturas en Europa bajasen sostenidamente durante varios años de manera que la bacteria de la peste se extinguió de forma natural.

(NOTA: en la anterior versión de este post, decía que la peste era un virus, a instancias de un lector que es muy sabio y entiende de esto un rato largo, lo he corregido; por cierto, que me he enterado por él de que la bacteria maléfica se llama Yersinia Pestis, un nombre como de presentadora Rumana de programas del corazón).

Naturalmente, no hay que descartar que la Providencia, en su infinita sabiduría, provocase este fenómeno climatológico, aunque los ateazos de la calculadora dijeran que, ya puestos, podía haberse acordado el padre Dios antes y haber dejado con vida a los 80.000 pobres que palmaron en aquellos días oscuros.

-Ocupado como estoy de las noticias « macro » hablo poco de las noticias « micro » y me gustaría hacerlo más siempre que se pueda. Por ejemplo, explicar cómo se está viviendo en las calles de Viena este periodo de aislamiento, u otros aspectos de la vida diaria que puedan ser interesantes para mis lectores. Sobre todo para los que lean estos posts en el futuro, cuando todo haya pasado y sea, gracias a Dios, Historia.

En cuanto al aislamiento, tengo que decir que, después de los primeros días en los que de verdad uno sentía que había aterrizado en la película de Will Smith « I am Legend » (solo que sin zombis pirados, como es lógico) empieza a verse más gente en los transportes públicos. Por dos motivos, en primer lugar porque, como era de esperar, la gente se ha ido relajando y, perniciosamente, se empieza a no tener sensación de peligro inminente (la que se tenía en los primeros días, sobre todo debido a las siniestras noticias que llegaban desde Italia). En segundo lugar, porque funcionan con menos frecuencia.

Un esfuerzo continuado es muy difícil porque también es muy difícil mantener cierta tensión necesaria. Por eso en la televisión y en el resto de los medios de comunicación no cesan de emitir comunicados (unos spots muy bien hechos, por cierto) patrocinados por el Gobierno y por la Cruz Roja, en los cuales se anima a la población a que se quede en su « pugnetera » casa y no ponga en peligro a los demás. Aún así, naturalmente, ningún mensaje, por muy vital que sea, como es este, tiene un cien por cien de cobertura. Por diferentes razones, algunas disculpables, como la falta de formación cultural del receptor y otras absolutamente inaceptables, como la pura y santa idiotez o inconsciencia. Esa misma inconsciencia que deja siempre lo que podríamos llamar una « inutilidad residual » en las campañas de la Dirección General de Tráfico, porque la gente piensa que los accidentes, sencillamente, les pasan a otros.

Y lo que vale para conducir como una cuba también vale para esto, desgraciadamente.

Por otro lado, y hablando de la comunicación, que es lo mío, ayer noté que, a pesar de que en la televisión se sigue emitiendo publicidad (publicidad de establecimientos que están cerrados, como las cadenas de ropa, lo cual la hace algo inútil) los creativos han sacado la imaginación que les distingue y, reciclando material de otros anuncios, han hecho auténticas maravillas. Sobre todo, los de las cadenas de alimentación (Spar) anunciando que, en estos tiempos difíciles, sus clientes pueden contar con ellos.

También han aprovechado para hacer publicidad corporativa las empresas de interet y telefonía móvil, en el sentido de que trabajan para garantizar los servicios también en estos tiempos difíciles.

Otro aspecto de la vida cotidiana que sin duda recordaremos es la auténtica Operación Triunfo que el coronavirus ha desatado en internet y que lleva camino de que el Gobierno (cualquier Gobierno) vaya a prohibir las guitarras como armas de destrucción masiva. 

!Quién hubiera sospechado que tantos de nuestros conciudadanos tienen vocación de María Ostiz o de Pau Donés, conocido en el siglo como Jarabe de Palo ! !Quién hubiera podido decir que hubiese tanta gente desgañitándose a la vez en sendas transmisiones en directo por las redes sociales para convencernos de que nos quedemos en casa ! Tanto arte junto (y, en algunos casos, tanta contumacia) asombra y entretiene, aunque también, sin duda, atenta contra cierto espíritu de recogimiento que quizá también debería presidir estos duros momentos que atravesamos. Otro día, ya si eso, hablamos de las amas de casa que nos conminan desde internet a hacer ejercicio casero.

En fin, con esta última reflexión, me despido de los lectores deseándoles que sigan lo mejor posible y emplazándoles a la siguiente actualización, la de las ocho. Saludos cordiales.

Articulo publicado en Austria, coronavirus. Guarda el enlace permanente.

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