La ORF y el impuesto Netflix

El Gobierno austriaco está preparando la nueva ley que llevará a la ORF al siglo XXI. Netflix y otras plataformas tendrán que pasar por caja.

2 de Julio.- Aunque resulte un poco raro, tratándose de una República, una de las joyas de la corona del Estado austriaco es la ORF.

La radiotelevisión pública acapara gran parte de la cuota de mercado en el país y la crisis del coronavirus ha revitalizado, por ejemplo, la audiencia de sus informativos, los cuales languidecían un tanto en los últimos tiempos.

Los periodistas de la ORF pueden decir muy orgullosos que, cuando la gente quiere información de calidad a propósito de temas auténticamente importantes, espera al Zeit Im Bild más próximo.

Como sucede, sin embargo, en todo el mundo, la televisión lineal, tal y como la conocíamos, está muriendo poco a poco no solo como modelo de negocio, sino como forma de consumir televisión. Cada vez más, nosotros, el público, nos decantamos por otras maneras de acceso a los contenidos. En el móvil, en el ordenador o en la televisión lista.

Es muy probable que usted esté leyendo este post en su teléfono, por ejemplo. Yo, lo hago. Y cuando voy en el tren o en el metro, veo documentales o escucho podcasts. Y si yo lo hago, que soy un caballero de cierta edad, no quiera usted pensar lo que hace la gente más joven.

Al principio, pionera, ahora estancada en internet

Este, y no otro, es el talón de Aquiles de la ORF, los contenidos digitales. La página web de la ORF está, por ejemplo, a eones luz de la eficientísima y completísima oferta digital de Radiotelevisión Española. Para los que vivimos fuera de la piel de toro es un absoluto placer poder acceder gratis e ilimitadamente (en el tiempo) al vistoso archivo de nuestra tele y nuestra radio pública, que guarda no solo lo mejor de la actualidad, sino lo más querido de nuestra memoria sentimental.

La ORF tiene un problema (o dos) y es que está limitada por ley para poder tener una página web semejante y que su dirección se rebela, como gato panza arriba, a poner a disposición del público su archivo, no menos copioso y no menos curioso que el de TVE.

Esto puede cambiar bastante pronto. El Gobierno austriaco planea un cambio legislativo que permita llevar a la ORF al siglo XXI, creando una estructura en internet (financiada con publicidad) que permita que caiga la enojosa regla de los siete días (los contenidos de la ORF se cuelgan en internet solo por siete días y luego pasan al archivo, lo cual es un fastidio).

Este cambio haría también que la corporación pública pusiera a disposición del público la memoria sentimental de los austriacos (o sea, su archivo) el cual de manera limitada ya se puede disfrutar en plataformas como Flimmit. El dinero recaudado por publicidad revertiría en la propia ORF, que así sería menos gravosa para las arcas públicas.

Pero quizá lo más difícil para el Gobierno austriaco sea el llamado « impuesto Netflix ». Tomando como referencia la ley francesa que regula este aspecto, la famosa «excepción cultural», se va a pedir a las grandes plataformas como Netflix, Amazon Prime o Disney + que pasen por caja, por los ingresos generados con los consumidores austriacos. El dinero recaudado servirá, como ya pasa en Francia , para financiar la producción de ficción Made in Austria.

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