El ÖVP presenta su candidato a la alcaldía de Viena

El Partido Popular austriaco presentó a su candidato a la alcaldía de Viena. Con el trajín de los millones se nos había pasado hablar del tema.

16 de Julio.- Ayer, preocupados como estábamos por el tema del dinero desaparecido, se nos pasó otra noticia importante y es que el Partido Popular austriaco, el cual se ocupa en este momento (junto con los Verdes) de la trabajosa tarea de conducir la nave del Estado, presentó su candidato para la alcaldía de Viena.

Se trata de Gernot Blümel, (Viena, 1981) Ministro de Finanzas de Esta Pequeña República y amigo del alma del Sr. Canciller (el cual es, por cierto, cinco años más joven que él).

Basta echar un vistazo al curriculum de Gernot Blümel para advertir esa serie de códigos secretos que delatan a un conservador de los de ayer, hoy y siempre. Blümel estudió filosofía entre Viena y Dijon (Francia, preciosa ciudad, por cierto) pero en casa le debieron de decir lo que le dicen todas las madres a los hijos cuando les salen de letras :

Esto de filosofar, cariño, lo puedes hacer tú cuando quieras como afición (u Hobby). Tu padre y yo, en esto, ni entramos ni salimos. Pero como no estudies algo de provecho te quedarás en parado culto, y cuando tu padre y yo faltemos a ver de dónde vas a sacar para el óbolo de la misa dominical.

Blümel, a fuer de buen hijo, y para que no le llamaran nini, después de cumplir con la Patria, se sacó un máster de Dirección de empresas, de manera que equipado con sus conocimientos sobre los presocráticos y probablemente con la idea de que la vida en la jungla capitalista se basa en tener una secretaria que le mande flores a tu novia, se lanzó a la vorágine de la política y terminó en la tarea de hacer que la mesa del presupuesto de Esta Pequeña República no cojee.

Como su jefe, Sebastian Kurz, parece ser que Gernot Blümel no tiene experiencia directa de lo que es la vida en el mundo real (o sea, tener un trabajo con un sueldo, un jefe, ir al AMS,hacer la declaración de hacienda, etc). Empezó en la política cuando todavía se echaba Clearasil (Juventudes del Partido Popular) y a los 22 le hicieron secretario general de los « populares » de Viena.  Y de ahí, para arriba. De coche oficial en coche oficial y de mitin en mitin.

Su última actuación estelar fue en la comisión que trata de dilucidar cómo y por qué se montó la trama de Ibiza. Sus respuestas tendieron a cero. Dijo no tener memoria de nada. Por no tener, ni ordenador portátil.

Así las cosas, se va a enfrentar al candidato socialista a la alcaldía, Ludwig (el cual, aceptémoslo, comparado con Michael Haipl, su predecesor, es un candidato más bien translúcido), al candidato/a de los verdes, al candidato ultraderechista (un tipo con cero carisma) y, de manera previsible, a Strache. Entre todos van a intentar repartirse el trece por ciento de los votos que, según las encuestas, van a dejar de votar al FPÖ en estas elecciones.

Es probable que, pasadas las elecciones del 11 de octubre, cuando Blümel obtenga un resultado discretillo, deje en manos del segundo de su lista las tareas del ayuntamiento de Viena y vuelva a su Ministerio. Es una maniobra que tiene larga tradición (Gudenus llegó así a vicealcalde).

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