Vecinos de Villar del Río

SIGLO vEINTEEl Ministro de Sanidad, Sr. Anschober, ha comparecido para darnos hoy su opinión. Mañana, por cierto, más restricciones.

1 de Septiembre.- En los sesenta del siglo pasado floreció en España una generación de actores absolutamente irrepetible. Eran gente que venía del teatro pero que, sobre todo, venía de pasarlo muy mal. Quizá el haber sobrevivido a la guerra civil y a ser los guardianes de la poca fantasía, del poco humor y de la poca inteligencia que quedaba en un país asolado por la dictadura, les hacía impregnar sus intepretaciones en las que lo tierno estaba, muchas veces, puesto junto a lo terrible.

Uno de aquellos genios se llamó José Isbert, patriarca de una familia de actores y de locos maravillosos, entre las que destacaba, sobre todas, su hija María. José Isbert llegó al cine ya de muy mayor. Hombre cultísimo, supo impregnar de humanidad al verdugo de Berlanga y al alcalde de Villar del Rio, el pueblo en el que pasaba Bienvenido Mr. Marshall.

El otro día, viendo al Bundescanciller expresarse ante los medios ávidos de recoger sus palabras y hoy, viendo al Ministro Anschober lo mismo, no había más remedio que acordarse de Pepe Isbert en el balcón del ayuntamiento diciendo con su voz desportillada aquello de :

– !Vecinos de Villar del Rio ! Como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación. Y esa explicación que os debo, os la voy a pagar.

Efectivamente, el Ministro de Sanidad, Rudolf Anschober, ha comparecido hoy ante los representantes de los medios para dar su visión del estado actual de la pandemia porque al fin y al cabo, el Bundespueblo se merece que le expliquen la situación actual.

Rafael Azcona, otro grande del cine español del siglo XX decía que todo el mundo «necesita que le pasen la mano por el lomo de vez en cuando ». Así ha hecho el Ministro el cual ha empezado loando el comportamiento del Bundespueblo durante estos seis meses en los que Austria ha tenido que enfrentarse a una catástrofe de las que se ven una vez cada centuria.

Este comportamiento, este civismo, ha sido, según el Ministro una de las columnas del éxito con el que Austria ha sobrellevado el fastidio de tener que convivir con el virus malandrín. Naturalmente, ha recalcado que la cosa no se ha terminado y que la temporada otoño/invierno va a ser movidita. Cuanto de movidita no se sabe y depende de que se encuentre un medicamento que cure a los pachuchos o una inyección que proteja a los sanos.

El Ministro saca pecho

Dicho esto, el Ministro Anschober ha sacado pecho y ha dicho que el éxito de Austria no ha sido suerte ni coña marinera, sino que el país, empezando por su Ministerio de Sanidad, se lo ha currado a fondo. En este punto, ha salido al paso de las críticas de la oposición, que le lleva acusando todo el verano de haber emitido normas con muchos errores y faltas.

Para defenderse de lo que (por supuesto) juzga infundios y calumnias de gente malintencionada, Anschober ha dado algunas cifras :

-De 91 ordenanzas emitidas desde Marzo solo 3 tenían errores

-Se han formulado 144 textos jurídicos (entre ellos todas las leyes relativas al coronavirus).

-El Departamento Jurídico del Ministerio de Sanidad ha contestdo 11.000 preguntas (y todo, ha dicho Anschober, sin ampliación de personal)

-Se han contestado 105.000 preguntas de ciudadanos al Ministerio (y no han debido de responderse todas, porque Anschober ha dicho que se ha hecho lo posible por contestarlas).

-333 preguntas escritas han aterrizado también en el Ministerio –y en la AGES- y la línea puesta al efecto por el Ministerio ha contestado millón y medio de llamadas.

Dicho esto, Anschober se ha lanzado a dar su visión del estado actual de la pandemia en Austria, ha dicho que es fundamental saber de dónde vienen las nuevas infecciones. Por eso, según Anschober, se dio la advertencia sobre los viajes a Croacia (advertencia que ha funcionado, según el Ministro).

En cualquier caso, las cifras son demasiado altas y demasiado pronto (ya que el Gobierno esperaba que la cosa empezara a moverse de cara a despues del verano).

Por otro lado los enfermos son más jovenes que en Abril. En aquel momento, la media de edad era de 59 primaveras, mientras que ahora estamos sobre los 30. Dada la relativa juventud de los afectados, las tasas de mortalidad son menores, así como la cifra de los hospitalizados, que no es tan alta como cabría esperar dados los nuevos enfermos.

¿Habrá confinamiento?

Bueno, se estará preguntando el lector, y ahora ¿Qué ? Pues Anschober también ha dado la respuesta para esto. Ahora empieza la fase 4 (una ya no sabe ni en qué fase vive). Esta fase cuatro es la fase de riesgo de una segunda ola y ahí es donde todos nos tenemos que concentrar mucho, según el Ministro, y no cejar en la pecaución para que no terminemos teniendo un disgusto.

Para ello, nos servirá de gran ayuda el semáforo que empezará el viernes.

Habrá (hay) una comisión que se dedicará a evaluar los datos epidemiológicos de toda Austria, para evitar que una segunda ola se repita.

Si el semáforo se pone en rojo ¿Habrá confinamiento ? No, no lo habrá. Por lo menos para toda Austria. El objetivo es aplicar las medidas necesarias con precisión quirúrgica. O sea, solamente en aque llas partes de Austria que lo necesiten.

Naturalmente, Austria es un país en el que el turismo invernal es importantísimo económicamente. Los periodistas le han preguntado al Ministro si habrá mercadillos navideños o bailes. No se sabe. Ni tampoco se sabe qué impacto tendrá (eso lo digo yo) que el primer brote se registrase precisamente en Ischgl, que es al turismo de invierno lo que la Costa del Sol es al del verano.

¿Cuánto durará todo esto?

Lo mismo que el Bundescanciller se mojó, el Bundesministro trambién se ha mojado y ha predicho cuánto durará la pandemia en su opinión. Según Anschober, a partir de enero podríamos contar con una vacuna y si así fuera sería fenomenal, porque significaría que la vacuna coincidiría con el pico de la gripe normal hasta ahora conocida (y padecida) por todos.

También ha esbozado un plan de vacunación. Una vez se logre un antídoto, se empezaría a vacunar sobre todo a los profesionales de la salud y en verano de 2021 otros grupos de población. Anschober espera (y los demás deseamos, una vez se logren las garantías exigibles) que se vacune un cincuenta por ciento de la población la cual, de esta manera, podrá oír Radiolé sin necesidad de transistor (o Radio Niederösterreich, dependiendo del chip que les inoculen) o conectarse al güifi.

Por último, el Ministro de Sanidad austriaco ha terminado diciendo que las críticas, en parte bastante agresivas y en parte también (por qué no) provenientes de gente sin dos dedos de frente (esto no lo ha dicho él, lo digo yo) no hacen mella en su ánimo. De hecho, según el Ministro, las críticas son parte de la democracia. Su última frase ha sido : « Critíquenme ! » (lo cual le ha recordado a uno, por una rara asociación de ideas, a esta famosa escena del cine español.

Y así, como empezamos, le ponemos punto final a este artículo.

Por cierto, mañana estén atentos a sus pantallas, porque se anunciarán nuevas restricciones, que lo dijo ayer el Bundescanciller.

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