Todo lo que hay que saber sobre las elecciones del día 11

La Sezession de VienaEn una semana los vieneses están llamados a las urnas. Hacemos un repaso de todo lo que hay que saber sobre ello.

3 de Octubre.- El próximo día 11 los vieneses están llamados a las urnas y, con el tema del coronavirus, tengo que reconocer que tengo el asunto un tanto descuidado. A ver si hoy puedo poner un poco de remedio a esta cuestión.

TODO LO QUE HAY QUE SABER SOBRE LAS ELECCIONES

¿Quién Gobierna en estos momentos?

En estos momentos, gobierna una coalición entre el Partido Socialista y Los Verdes (Die Grünen). Por los primeros, el alcalde, Michael Ludwig, el cual sustituyó en su momento a Michael Häupl, uno de los pesos pesados del socialismo vienés. Ludwig pasa por ser una versión un tanto descolorida de Häupl el cual tenía cierta pinta de pollero de esos que le preguntan a las amas de casa si muslo o pechuga y luego se ríen con el doble sentido. Serán sus primeras elecciones -sustituyó a Häupl cuando se jubiló- y, de momento, cuenta con todas las cartas para revalidar el puesto.

Por los verdes, la también candidata Birgit Hebein, la cual también sustituyó a su predecesora, Maria Vasiliakou, en la vicealcaldía de Viena.

Ludwig y Hebein han llevado una relación algo menos tirante que la que llevaron Häupl y Vasiliakou, quizá por ser los dos personas que han ido creciendo dentro de sus partidos hasta llegar a donde han llegado y quizá porque, por lo que sea, tienen unos egos más compatibles.

En el matrimonio Socialistas-Verdes los primeros siempre han tenido la impresión de que ellos son los que hacen el trabajo sucio y los segundos los que se ponen las medallas y, por lo mismo, también han sido el blanco de los ataques si las cosas se ponían un poquito tensas (por ejemplo, cuando se tomó la decisión de peatonalizar una parte de Mariahilferstrasse).

El objetivo de Ludwig, en estas elecciones es gobernar en solitario, como es lógico, para no tener que repartirse los aplausos con nadie.

Veremos si lo consigue.

¿Cómo van las encuestas?

En principio, parece que Michael Ludwig ganará las elecciones sin ningún problema. Los sondeos le dan un 42% de los sufragios. Lamentablemente (para él) tendría que buscar un socio de Gobierno, tarea siempre delicada, naturalmente, porque el partido grande siempre intenta encontrar a un partido chico que dé pocos problemas (idealmente, que vote y no rechiste).

Las encuestas van más o menos así: socialistas, lo dicho: un 42%, los populares un 21% (no porque tengan un candidato especialmente resultón, sino porque se prevé que reciban votos del FPÖ y obtengan algo de impulso del Gobierno a nivel nacional), los Verdes andarían por el dieciséis por ciento, la ultraderecha iría al 9 (una auténtica debacle), los Neos irían al seis por ciento y el Partido de Strache no lograría entrar en el ayuntamiento de Viena, con un cuatro por ciento.

Estas cifras, bastante plausibles en mi opinión, podrían quedar al final algo distintas en el caso de Strache. Como ya sucedía con la ultraderecha fetén, cuando yo llegué a Austria, hay un porcentaje de lo que podríamos llamar „voto vergonzante“, o sea, personas que, en el secreto de su papeleta, votarán por el ex político del FPÖ, pero que no lo dirían por el qué dirán.

A la ultraderecha, a pesar de los esfuerzos de Dominic Nepp y a una campaña singularmente asqueros…Digoooo, virulenta y radical, con unos tintes racistas muy gruesos (buscan, naturalmente, movilizar a su núcleo duro de votantes) e intentando puntuar con el negacionismo al coronavirus, le espera una debacle que puede ser de proporciones épicas. En las últimas elecciones, Johan Gudenus obtuvo, sino recuerdo mal, un treinta y uno por ciento de los votos.

Vale, vale, eso está muy bien, pero ahora…La chicha ¿Qué polémicas ha habido?

La verdad es que la oposición tiene bastante difícil comerle la merienda al Partido Socialista. A ver cómo criticas la gestión del ayuntamiento de una ciudad que es la envidia del mundo mundial, que está todo el rato en los primeros puestos de las listas de ciudades con mejor calidad de vida y todo lo demás.

Por otro lado, los socialistas saben que Viena es la joya de la corona de lo que fue su imperio y Ludwig ha hecho hasta ahora una campaña muy buena (es, naturalmente, más fácil cuando uno sabe que tiene el viento a favor).

El candidato popular, Gernot Blümel, sin embargo, se ha metido en un par de charcos que es poco probable que le pasen factura dentro de dos domingos.

El primer restregón lo ha tenido con el escritor Robert Menasse, por Facebook interpuesto. Blümel (que no ha trabajado en su vida más que en la política, pero que, a diferencia del Bundescanciller por lo menos tiene un título universitario) intentó que la clave de bóveda de su discurso fuera algo como „Make Vienna big again“. Robert Menasse se remangó y le puso al político conservador los puntos sobre las íes, preguntándole exactamente lo evidente: cómo pretendía mejorar lo que, bajo el punto de vista de una gran mayoría de personas de dentro y de fuera de Austria, es inmejorable. Naturalmente, como suele suceder en estos casos, salió a relucir el nacionalsocialismo -es curioso cómo, hasta en esto, Austria y España se parecen- y Gernot Blümel no ha vuelto a insistir mucho en esta línea que podríamos llamar „Trumpista“. De cualquier manera, fuera de la apariencia slim fit, Blümel tiene, el pobre, el mismo carisma que un kilo de acelgas. Por cierto, la respuesta de Menasse en Facebook fue borrada diligentemente por los community managers del Partido Popular austriaco, aunque, com la piedra en el camino que cantaba Pedro Infante, rodó y rodó por los medios austriacos. Borrando la respuesta de Menasse lo único que consiguieron fue un caso de manual del llamado „efecto Streisand“.

El segundo charco en el que Blümel se ha metido fue ayer. La ORF, como es su obligación, organizó un debate con todos los candidatos en donde tuvieron oportunidad de explicar urbi et orbi cómo se proponían mejorarnos la vida a los vieneses durante los próximos años.

Blümel sabe que, por lo menos por su derecha (que vendría a ser más o menos la izquierda del otro) compite con Dominic Nepp; así que se concentró en atacarle. En una de estas, Blümel le reprochó que, por un lado, su partido estaba esparciendo las tonterías del negacionismo y del „antimascarillismo“ y atacando las medidas del Gobierno central para proteger la economía (el Kurzarbeit) mientras, por otro lado, la empresa de la familia de Nepp tiene a 21 trabajadores acogidos a esta medida.

Pusieron Nepp y el FPÖ el grito en el cielo !Sapristi! !El Ministro ha utilizado información confidencial para atacar a la competencia! !Campaña orquestada! Bueno, ya se hacen idea mis lectores, estas cosas que se dicen.

Para borrar la sombra de cualquier duda, la dirección de campaña del Partido Popular austriaco se apresuró a decir que los datos que había empleado Blümel los había dado…El mismo Nepp, en diferentes entrevistas y actos públicos.

De manera que Nepp tuvo que envainársela.

¿Y Strache?

Hay una famosa ocurrencia de Katharine Hepburn a propósito de Fred Astaire y Ginger Rogers. Dijo de ellos dos que „Ginger le da a Fred sexo y Fred le da a Ginger estilo“. Si hay algo que hemos aprendido de esta campaña electoral es que, en el dúo Kick-Strache, el primero le daba al segundo contenido y el segundo aportaba ese puntito marrullero sin el cual la política es, como decía más arriba, un kilo de acelgas.

A estas alturas, Strache, privado de contenidos, y con su vida convertida en una especie de culebrón, está haciendo lo posible por atraer la atención. Él es, sin duda, la nota excéntrica, pintoresca, de estas elecciones y sin duda es quien más se juega.

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