Mensaje importante para las parejas de austriacos/as

Un mensaje importante para parejas de austriacos y austriacas – más tests (también en farmacias) – la que se avecina

17 de Noviembre.- Uno de los motivos recurrentes de este blog es la „traducción“. O sea, hacerle comprensible al lector, no necesariamente versado en la historia y las costumbres austriacas, las cosas que pasan en este trozo del planeta.

Naturalmente, esto incluye, a veces, un cierto esfuerzo por mi parte, al objeto de no incurrir en cierto pitorreo.

Por eso advierto al lector de que lo que sigue va absolutamente en serio. Sugiero que, en bien de su estabilidad matrimonial/ parejil, se lea esto con muchísimo cuidadín y con aún más jandermor.

SI TU PAREJA ES AUSTRIACA, TE INTERESA LEER ESTO

El confinamiento, más allá de la alerta sanitaria y de la indudable catástrofe económica que supone, ha disparado directamente a la línea de flotación de uno de los momentos de la vida que los austriacos esperan cada año con más ansiedad.

Y ansiedad es la palabra.

La gente piensa que yo, cuando digo que uno de los deportes nacionales austriacos es la navidad, hablo a humo de pajas. O de broma. Y no. La navidad y, sobre todo, el aspecto material de lo que rodea a los últimos días del año, tiene para muchos austriacos una importancia que es muy difícil de entender para todas las personas que procedemos del mundo mediterráneo (personas para quienes, por suerte o por desgracia, la navidad se ha venido reduciendo a ese espíritu impostado y plástico que desprenden las películas de los fines de semana de Antena 3). Las navidades apaciguan todas las necesidades físicas y psicológicas de las personas humanas que viven en Esta Pequeña República y reúnen todo lo que se puede desear desde el punto de vista centroeuropeo. No solo están las dos drogas nacionales: el alcohol y el azúcar (!A veces, incluso juntos!) sino también, mucho más importante, todos los rituales. La navidad en Austria es una época en la que todo el mundo sabe lo que tiene que hacer en cada momento, en el que ese „esto es así porque en Austria siempre lo hemos hecho así“ que es uno de los mantras de esta civilización, cobra todo su sentido.

Casi cada día de aquí al veinticinco de diciembre tiene en Austria una cierta significación, aunque solo sea la de ser un escalón más en ese experimento anual que consiste en saber cuántas veces puede un ser humano escuchar Last Christmas, de Wham, sin ingresar en una secta satánica que practique sacrificios humanos. Y eso, a los austriacos, les encanta, porque les encanta no tomar decisiones, poder abandonarse a esa tranquilidad de emborracharse a brazo partido a base de vino caliente y hacerle perrerías al hígado a base de atiborrarle de cantidades demenciales de glucosa.

Los que tenemos la desgracia de no poder asociar la navidad a la cantidad suficiente de etanol como para quedar sedados, tendemos a ver esta dependencia navideña de los austriacos con un mucho sarcasmo y muy poca comprensión. Incluso, tendemos a tomarla un poquito a cachondeo. Nos parece un poco un exceso indigno de personas adultas.

Hoy ha sido el primer día del segundo confinamiento pero, sobre todo, ha sido para muchos austriacos el primer día de temblar por saber si este año podrá haber una navidad como la de todos los años.

Por eso, querido lector, querida lectora: si usted está en estos momentos leyendo este artículo junto con su santito/a austriaco/a y dicho santito/a pone los ojos en el techo y suspira añorando las navidades „comme il faut“ no se lo tome a pitorreo. Piense que para él/ella, es uno de los momentos más importantes del año. Hágalo por su estabilidad matrimonial/ parejil y trate de ponerse en su situación.

Yo le cuento mis propios trucos (este blog es, ante todo un servicio público). En esas situaciones, yo pienso, por ejemplo, en el día en que Almodóvar decida que ya está mayor para hacer películas y haya que conformarse con ver las antiguas. O en el momento, no tan lejano, en que se acabe The Crown y ya no podamos esperar que ese placer se renueve. O cuando Haruki Murakami cuelgue la estilográfica. Lo que vienen siendo tragedias, vaya.

MÁS TESTS

Dicho lo cual: hoy ha sido el primer día del confinamiento para intentar controlar las cifras de nuevos contagios. Si bien ayer y antes de ayer los números nos habían dado cierta tregua (el domingo, ya se sabe) hoy hemos vuelto a marcar casi seismil nuevos positivos. El martes pasado hubo 6100. Una ligera mejoría, pero aún seguimos mal. Muy mal. Y, en lo que respecta a la situación hospitalaria, incluso cuando las medidas de aislamiento tengan éxito, vamos a seguir mal por lo menos de aquí a un mes.

Así las cosas, hoy ha comparecido el Ministro de Sanidad, Anschober (el pobre) para explicar lo que ya todo el mundo sabe.

Parece que nos encontramos en una fase de estabilización, en cualquier caso a unos niveles muy altos. Ahora tienen que bajar las cifras gradualmente pero de manera masiva“.

El Ministro también ha recalcado que se van a ampliar las capacidades de testeo, de manera que se pueda localizar lo más rápido posible a nuevos infectados. A partir de ahora, con cita previa, aparte de en las consultas de los médicos se podrán hacer test de antigenos en las farmacias.

Dado que los tests de antígenos no son tan precisos, los positivos deben ser comunicados al Ministerio y confirmados mediante la correspondiente PCR. En cualquier caso, la media de tests diarios ha sido, en la última semana y según el Ministro, de más de 30.000.

Asimismo, el Ministro le ha pedido a las personas que sigan yendo a las consultas médicas y que se hagan los chequeos preventivos necesarios (por ejemplo, aquellos que aspiran a detectar precozmente tumores frecuentes y facilmente prevenibles como los de colon), también ha pedido a las personas de riesgo que se vacunen de la gripe.

Por lo demás, la comparecencia de Anschober se ha dedicado a dar las cifras de hoy, que, como decía más arriba, no son nada buenas.

5964 nuevas infecciones. 4525 personas hospitalizadas (1000 más que hace una semana) y 658 están ingresadas en cuidados intensivos. 58 personas han fallecido.

LA QUE SE AVECINA

Quisiera terminar este post con una noticia que, si bien no ha sucedido en Austria, sí que nos afecta mucho a todos los que vivimos aquí y a todos los ciudadanos de la Unión Europea.

Como ya conté en su momento, la Unión Europea hizo, a principios del verano, un formidable esfuerzo para intentar poner las bases de la recuperación económica cuando todo esto pase (o sea, como ya saben todos mis lectores, cuando nos pinchen a todos el microchip para que podamos sintonizar Radiolé sin más impedimentos). Por primera vez en su Historia, todos los países de la Unión, de consuno, van a salir a los mercados y a pedir dinero prestado y…Espera, un momento ¿Qué pasa ahora?

Pues pasa que este mecanismo de financiación tiene que ser aprobado por todos los países de la Unión por unanimidad. Lamentablemente, este mecanismo peligra porque la Unión Europea ha vinculado el reparto de las ayudas a un test de „calidad democrática“. Este requisito no ha gustado nada a dos países: Polonia y Hungría (¿Casualidad? No lo creo).

Ambos países, miembros del llamado grupo de Visegrado (las pesadas defensoras de „la familia tradicional“, entre otras cosas) han sido puestos en cuestión últimamente, principalmente por las injerencias de sus ejecutivos en sus poderes judiciales y las veleidades autoritarias de sus Gobiernos (por ejemplo, la deriva personalista del poder del premier húngaro y su partido Fidesz o la deriva nacional-católica polaca).

¿Qué pasará? ¿Conseguirán los demás miembros de la Unión llegar a un acuerdo? Ya veremos.

Articulo publicado en Austria, coronavirus. Guarda el enlace permanente.

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