Y mientras tanto, en Viena, la vida sigue

Herbert Ludwig, Birgit Hebein y Pimpinela– El Instituto Gallup le ha preguntado a los austriacos qué piensan del coronavirus: estas son sus respuestas

18 de Noviembre.- Y mientras asistimos a la carrera entre los diferentes fabricantes (!Qué nervios! ¿De quién será el privilegio de inyectarnos primero el chip?) la vida sigue en Viena.

Como recordarán mis lectores, el Partido Socialista (socialdemócrata, el SPÖ) ganó las elecciones a la alcaldía vienesa. Como suele ser frecuente, sin embargo, unas gotas de amargura se colaron en la copa de champán del alcalde Ludwig cuando se dio cuenta de que, para gobernar, necesitaría la compañía de otro partido político.

Los que primero se ofrecieron para hacerle compañía a Herr Ludwig en las alturas del poder fueron Los Verdes, sus colegas de coalición desde hace años, pero Herr Ludwig torció un poquitín el gesto y le dijo a a Frau Hebein, la jefa de los verdes vieneses:

-Mira Birgit, no te lo tomes a mal. Yo te valoro mucho como mujer y como política, pero…

-¿Pero qué, Herbert?

-Que creo que nos tenemos que dar un poco de…Un poco de espacio.

-No veo yo por qué, Herbert, con lo bien que estamos.

Y Herr Ludwig dijo por lo bajinis:

-Serás tú, mona.

Así pues, Herr Ludwig, mientras todos estábamos deshojando la margarita del confinamiento, empezó una ronda de contactos con todos los partidos (menos con la ultraderecha, primero por principios y segundo porque, además, la ultraderecha estaba hecha unos zorros, las cosas como son).

En fin: tras el cortejo pertinente, Herr Ludwig le dio a Frau Hebein la mala noticia.

-Birgit, que me divorcio.

-¿Y con quién te vas a ir, desagradecido? !Con cualquier pelandrusca, seguro!

-No te exaltes, Birgit. Comportémonos como los adultos que somos. Me voy con los Neos.

-¿Con esos…Con esos…Pring…digooo con esos Advenedizos?

-Cuidadito con lo que dices Birgit. De momento, seguro que son más manejables que vosotros, los Verdes. Igual no tienen…No tienen…

-¿Qué tienes tú contra los verdes, vamos a ver?

-Igual no tienen…Ideas de bombero. Hale, ya está. Ideas de bombero, Birgit. Porque eso de querer cerrar el distrito uno al tráfico, no me gustó, Birgit. No me gustó. Que lo sepas. Y lo de los carriles bici efímeros, que…Birgit, no te lo tomes a mal, pero me salían carriles bicis como setas.

-Es que era para que los vieneses y las vienesas no tuvieran que ir en los transportes públicos en estos tiempos de virus malandrín

-Joé, Birgit !Que parecía esto Pekín, con tanta bici!

-A ti lo que te pasa es que en el partido te decían que la fuerte de esta relación era yo -Herr Ludwig puso los Augen en el Boden– Te callas ¿Verdad? Si ya lo sabía yo. La tuya es la típica reacción del macho blanco que no quiere renunciar a los privilegios del heteropatriarcado.

-Birgit, no me toques las narices.

-¿Ves? Lo que yo te decía ¿Y el clima?

-!Qué clima ni qué clima!

-Herbert: en 2100, con tanto motor de explosión y tanto combustible fósil, no va a haber quien viva en este planeta.

En este momento, el alcalde de Viena casi perdió un poquito la calma:

-Para ese momento, Birgit, yo ya estaré muerto. Y tú, perdona que te diga, también. Muerta y bien muerta. Los dos con una Ehrengrab en el Zentralfriedhof, eso sí. Yo como alcalde y tú como vicealcaldesa.

-Ese es el espíritu, Herbert -repuso la otra, irónica- Yo pensaba que te importaba más el planeta que vamos a dejarle a nuestros hijos.

-Birgit.

-Qué.

-Nosotros dos no tenemos hijos juntos. Bueno, mira, que estoy muy ocupado, que me marcho.

-Sí, vete con los Neos, pero cuando te quieran montar una Viena neoliberal, como cuando la Thatcher -Birgit Hebein también está viendo la nueva temporada de The Crown– a mí no vengas a llorarme.

-No pensaba -dijo Herr Ludwig y, diciendo esto, marchóse, dejando a la pobre Birgit Hebein, como decía el tango „sola, fané y descangashada(si alguno de mis lectores tiene conocimientos de lunfardo, que me haga el favor de traducirme qué significa „descangallada“ que llevo años intrigado).

El drama de la pobre Birgit Hebein no terminó aquí, sin embargo, porque después de recibir esta noticia, tuvo ella que transmitirla (bueno, no hizo falta, ya dieron los nuevos compañeros de coalición la oportuna rueda de prensa).

Como suele suceder en política, toda la situación de la Sra. Hebein ha tenido un componente decididamente „Chespiriano“, porque claro, en la victoria estamos todos juntos y somos un monolito hecho de caritas sonrientes. Sin embargo (es humano, y futbolístico también) en caso de derrota se buscan culpables. Y los compañeros de Birgit Hebein en la corporación vienesa parecen tener bastante claro que la culpable del destrozo es Birgit Hebein. Y, como en cualquier drama del de Stratford upon Avon han desenfundado los cuchillos.

Solo para que no perdamos la perspectiva, cuando la antecesora de Hebein, Maria Vassiliakou, se marchó de la vicealcaldía de Viena, Los Verdes convocaron una consulta en la que a la cuarta vuelta (!A la cuarta!) y tras varios meses de debates, las bases consideraron que Birgit Hebein era la candidata idónea. Con esto en la memoria, la señora Hebein ha decidido tirar por la calle de enmedio y, si bien ha renunciado a su escaño en el parlamento vienés (Viena, aparte de ciudad, es „comunidad autónoma“) seguirá siendo jefa de los verdes vieneses.

A ver lo que le dura.

Y como no hay barandilla sin escalera, ni post de Viena Directo sin noticias de la pandemia limonera hoy, segundo día de confinamiento, damos cuenta de que el Instituto Gallup ha publicado una encuesta a propósito de lo que piensan los austriacos a propósito del confinamiento, a propósito del Gobierno que lo ha ordenado y a propósito de la utilidad de lo que, por el camino, se ha convertido en un galimatías de puedos y no puedos.

Como suele suceder en estas cosas, uno tiene la sospecha de que los encuestados han cofundido, al dar las respuestas, lo posible con lo que a ellos les gustaría, de forma que algunos resultados pueden ser bastante contradictorios puestos unos al lado de los otros.

Veamos: un cincuenta y siete por ciento de los austriacos (o sea, 570 de cada 1000) tiene miedo de contagiarse con el virus malandrín, por lo cual un ochenta por ciento estaría dispuesto a ceder alguna parcela de libertad para evitarlo.

Sin embargo, un 51% piensa que las medidas tomadas por el Gobierno van a hacer más mal que bien y esto por varios motivos, porque la cuarentena y el aislamiento, según un 56% de los encuestados, provocarán enfermedades indirectas en los ciudadanos y un 63% piensa que las consecuencias económicas de las medidas van a destruir más vidas (?) que el coronavirus.

Los ciudadanos le dan al Gobierno un aprobado justito en la gestión de la pandemia y piensa que el coronavirus está, en Austria, fuera de control (vamos, no hay que ser un Castelar, pero si está fuera de control es, en parte, porque la gente no toma precauciones).

Resulta muy agradable comprobar que los austriacos no han perdido el optimismo. Un 60% piensa que Austria saldrá de este aprieto mejor que otros países, pero solo un 39% piensa que el Gobierno de Sebastian Kurz tiene una receta mejor que la de otros Gobiernos para luchar contra el virus malandrín.

La mayoría de los austriacos utilizan la televisión para informarse sobre los avatares de la pandemia (un 79%) y un 32% se informan por las redes sociales. Un 14% piensa que los medios nos mienten.

Los lectores de Viena Directo (quizá alguno también ha respondido a la encuesta de Gallup) pueden irse a la cama con la total seguridad de que este que les escribe les dice siempre la verdad. O, por lo menos, con la total seguridad de que, las inexactitudes no se deben a la malicia. Ya es algo ¿No?

Hasta mañana, si Dios quiere.

Articulo publicado en Política/Economía. Guarda el enlace permanente.

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