¿Cómo son los migrantes en Austria?

Así somos los extranjeros en Austria – test de entrada – Viena reaunda mañana la vacunación – En Carintia la inmunización ha empezado hoy

5 de Enero.- Ahora, en estos tiempos de pandemia, la cuestión está un poco más amortiguada, pero la sociedad austriaca, ese órgano pensante colectivo que es la opinión pública, se ha preocupado frecuentemente de nosotros, los extranjeros. Los migrantes. Quizá el punto álgido de esa preocupación se produjo alrededor de finales del verano de 2015. Recordarán los lectores de Viena Directo que, durante aquel mes de septiembre, empezaron a llegar a Austria refugiados procedentes de Oriente Medio, expulsados por la barbarie de la guerra de Siria.

En su inmensa mayoría estas personas se han integrado perfectamente y han hecho su vida aquí, como la hacemos todos todos los días. Sin embargo, durante aquella época, los pobres refugiados fueron el combustible que alimentó el ascenso de la ultraderecha populista, ascenso que culminó con la llegada del FPÖ al Gobierno de la nación.

Si se habla frecuentemente de „las dos Españas“ podría hablarse también de „las dos Austrias“ y una de las diferencias que las separa es sin duda la actitud hacia los migrante ¿Somos muchos? ¿Somos pocos? ¿Somos un „mal necesario“? ¿Quién es el prototipo del migrante que vive en Austria hoy, víspera de Reyes de este año dosmil veintiuno?

El Fondo de Integración austriaco (ÖIF, por sus siglas en la lengua de Hansi Hinterseer) ha publicado un informe que se llama „Zahlen, Daten und Fakten zu Migration & Integration“ o sea, „Cifras, datos y hechos a propósito de la migración y la integración“.

De él se desprenden algunos datos interesantes y curiosos que voy a tratar de resumir en este post.

De los casi nueve millones de personas humanas que vivimos en Austria, 1.765.000 (datos de principios del año pasado) no ha nacido aquí. Este número representa sobre poco más o menos una quinta parte de la población total de Esta Pequeña República y ha subido un 2,5% en los últimos cinco años.

Como explicaba en el adelanto de Féisbul, el Bundesland en el que vivimos más extranjeros es Viena (con casi un cuarenta por ciento sobre la población total) y el Bundesland en donde menos extranjeros hay es Burgenland, en donde los extranjeros no llegan al dos por ciento.

Las razones son muchas. En primer lugar, en Viena es donde se concentra la parte del león de la economía del país y, por otra parte, en la bonita ciudad que el Danubio riega con sus cantarinas aguas tienen su sede muchos organismos internacionales (la ONU, la OPEP, etc). En cualquier caso, en los últimos cinco años el número de extranjeros residentes en la capital de Austria ha bajado ligeramente. En 2015, éramos el 40,1% de la población, y hoy representamos el 39,7.

Dada la legislación austriaca y comunitaria, nuestro derecho a voto y, por lo tanto, nuestra representación en las instituciones de la ciudad que nos acoge es sumamente limitada. Cosa que, las cosas como son, está algo fea.

Pero eso es otro tema del que quizá hablaremos en otro momento.

¿Quién dirían mis lectores que son los extranjeros más abundantes por su procedencia?

La machacona propaganda de la ultraderecha nos ha hecho creer que son árabes de religión mahometana. Dicha propaganda nos ha acostumbrado a que extranjero y árabe (o asimilado) sean sinónimos.

La realidad está muy lejos de esto.

Con bastante diferencia, los extranjeros mejor representados en el censo austriaco son los alemanes. Los paisanos de Frau Merkel, a los que se reconoce porque dicen Tüte en vez de Sackerl y cafe en vez de café (como Dios manda) son 237.750 almas.

A bastante distancia les siguen los industriosos súbditos de Bosnia Herzegovina. La cifra de turcos es un poco más de la mitad que la de los alemanes. Parecidos (144.433) son serbios y los rumanitos de Bucarest (y otras provincias) hacen un total de 128.776.

¿Y cómo vamos de natalidad?

Las austriacas tienen como media 1,36 hijos en tanto que las mujeres residentes en Austria pero nacidas en otras partes del planeta tienen 1,81 criaturas.

Las mujeres más dispuestas a traer chiquillos al planeta son las nacidas en Afganistán, Siria e Irak. Se explica porque en estos grupos de población imperan valores muy tradicionales, que responden a una visión de la mujer con la cual no se sienten identificadas la mayoría de las europeas (por suerte).

En cualquier caso, conforme el tiempo de permanencia en Austria (y, por qué no, el nivel de formación), se detecta un retroceso de la natalidad, como pasa con las mujeres de ascendencia turca en segunda genreación, que tienen un hijo menos como media que las recién llegadas a Austria.

Habiendo tantos migrantes en Austria y habiendo tantos migrantes que tienen niños, es inevitable que el fenómeno, como pasa en todos los demás aspectos de la sociedad, se refleje en las aulas.

En el curso escolar 2018/19, un 23,8% de los ciruelillos y las ciruelillas hablaban en casa un idioma distinto del alemán escolar.

Lamentablemente, si uno analiza un poquito las cifras se da cuenta de que los chavales hijos de migrantes alcanzan niveles educativos más bajos que los austriacos de nación. Así, si en la escuela primaria el porcentaje de alumnos migrantes o hijos de migrantes es de un 31% en la enseñanza secundaria (escuelas comerciales y profesionales) apenas llega a un veinte por ciento.

De las cifras también se desprende también que los migrantes somos un grupo vulnerable cuando la cosa se pone fea.

El desempleo entre los migrantes es el doble que el de los austriacos de nacimiento. También hay una diferencia de cuatrocientos euros mensuales entre el salario medio de los austriacos y el salario medio de los extranjeros (1900 Euros y 1500 respectivamente).

Los migrantes trabajamos sobre todo en la producción de bienes (16,2%), en el comercio (15,3%) en el sector de la salud y en el sector social un 9,8%.

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Como a mí me gusta ser sincero con mis lectores, les diré que escribir el artículo anterior me ha gustado mucho. Más allá del tema, o precisamente por el tema, porque hoy, después de mucho tiempo, no he escrito nada más que sobre el virus malandrín.

Sin embargo, el deber llama de nuevo y hoy han pasado algunas cosas referentes a este tema que nos ocupa desde marzo del año pasado.

TEST DE ENTRADA

Recordarán los lectores de Viena Directo que la idea del Gobierno de que todos nos presentásemos a hacernos tests para acortar el confinamiento ha fracasado (ooooohhhhh). Como decía cierto dictador español con voz de pito, es virtud del hombre político hacer de la necesidad virtud y no hay mal que por bien no venga. Esta misma opinión, aún viniendo de fuente tan dudosa, la hubiera podido suscribir hoy Sebastian Kurz el cual se ha ganado el alipori (blamage, lo llaman aquí) de haber convocado tests masivos y que no se presentara a hacérselos ni Perry (méison).

Sin embargo ayer, en la cancillería, durante una reunión, se empezó a perfilar un proyecto, también vinculado a los tests, para que se pueda abrir la hostelería y otras manifestaciones culturales y poder perfeccionar la estrategia de convivencia con el virus. Son los llamados „test de entrada“ (Eintrittstests) o sea, básicamente que quien quiera entrar a sitios tenga que hacerse tests antes (y que le salga negativo, por supuesto).

A estas horas se está estudiando el andamiaje legal para llevar esto a término y es probable que se vayan conociendo más detalles en los próximos días.

EN VIENA SE REANUDA LA VACUNACIÓN A PARTIR DE MAÑANA

Mientras tanto, a partir de mañana miércoles la ciudad de Viena va a empezar a vacunar otra vez.

Los reyes „majos“ van a ser más majos de lo normal y le van a traer la inmunidad (o, por lo menos, la primera dosis) a los residentes de quince establecimientos de la ciudad de los valses.

Sobre todo residencias y hospitales.

Desde el día 27 del mes pasado, momento en el que empezó la vacunación de la población, se han inyectado 2000 dosis. A partir de mañana se inyectarán otras 5000. Viena se adelanta así a otros Bundesländer austriacos, en donde la vacunación se reanudará a partir del día 12 de Enero.

Portavoces de la ciudad de Viena también han explicado que a partir del día 18 de este mes estará en el aire una plataforma de internet en la que las personas podrán alistarse para recibir la vacuna. Aún cuando no se podrá pedir cita, se pretende así poder ganar tiempo y evitar que se desperdicie ninguna dosis.

EN CARINTIA SE HA EMPEZADO HOY A VACUNAR

En Carintia, que hasta ahora no había empezado a vacunar, la labor de inmunizar a la población ha empezado hoy. De manera simbólica, por lo demás, dadas las raquíticas provisiones de vacuna con las que se cuenta de momento. 282 residentes y trabajadores de hogares de ancianos han sido vacunados en Klagenfurt, Villach, Spital y otras localidades. También se ha inmunizado a los propios inmunizadores, o sea, a los sanitarios que dicen aquello de „venga, si no duele nada, que es solo un pinchacete“.

Se ha preguntado a los pacientes, eso sí, por posibles alergias o intolerancias, al objeto de reducir en lo posible los efectos adversos.



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