Así se ve el Capitolio de Washington desde Viena

¿Cómo se vio desde Viena el asalto al Capitolio de Washington ? Con preocupación, pero también con sus tintes cómicos, las cosas como son.

7 de Enero.- Ayer, Tarek Leitner y Nadja Bernhard, su colega de trabajo, tuvieron un día un poco raro en el Zeit im Bild, el telediario de la tele pública austriaca. A veces pasan esas cosas en directo. Unos días, las máquinas te quieren. Otros, no te quieren (ni ver). Fueron errores tontos, como que una cámara les enfocase cuando no debía y cosas así.

Cuando se terminó el informativo, visiblemente aliviados, se despidieron de la audiencia muy sonrientes y todos pensábamos que no les veríamos más (ayer). Pero de pronto, pasó lo que pasó.

Y ENTONCES PASÓ LO QUE PASÓ (PERO NO ES LO QUE TÚ CREES)

O sea, millones de cuñados en el mundo entero sufrieron una transformación vertiginosa y pasaron de ser virólogos expertos o « vacunólogos » («la vacuna esa va a ser un desastre, ya verás, Matilde, que la han desarrollao en poco tiempo, científicos de todo el mundo dicen lo mismo (que yo) ») a conocedores profundos de la política de los Estados Unidos.

Sus santas no pudieron por menos que notar la transformación :

-Eriberto, a ti te pasa algo.

-Que no, Matilde, que no. Pero yo creo que lo que ha sucedido ha sido por culpa de las feministas y los del movimiento cuir, que le han tocado tanto las narices a la gente de orden que…

-Eriberto, no te reconozco.

-Matilde, lindurri, pon la tele.

Y cuando Matilde puso la tele, ahí estaba de nuevo Tarek Leitner (esta vez solo) contando en una versión extendida del telediario los incidentes ( !Los incidentes!) del Capitolio.

-¿Ves lo que te decía ? Es que lo de las feministas y los del « blaklaifmaters » no es libertad, es libertinaje. Mi libertad empieza donde termina la del otro. Y yo la tengo muy grande.

-La libertad, supongo.

-Naturalmente, Matilde.

De vez en cuando, Tarek Leitner compartía la pantalla con un caballero calvo, visiblemente demudado. Era el nuevo corresponsal de la cadena pública en Guasinton, Thomas Langpaul. El pobre. Su primer día y le dan este disgusto. Él, que había sido la envidia de la redacción de Viena. Porque la corresponsalía en Guasinton es uno de esos trabajos que los pones en el currículum y aunque quiebre la cadena pública (que no quebrará, ni Dios lo quiera) a ti luego te contratan para lo que sea.

Tarek Leitner le daba paso, y el pobre hombre aquel sudaba tinta china tratando de explicar lo inexplicable. Y como los nervios te dan por hablar, el angelico empezaba a decir esas cosas que, en la misma situación, se le hubieran ocurrido a cualquiera sin ser corresponsal en Guasinton. Todo nivel cuñao. O sea, eso de que « quien siembra vientos recoge tempestades » y que « esto se veía venir » y que si tal y que si cual.

En casa dudábamos entre la compasión y la risa.

Y mientras tanto, el tipo con los cuernos y la cara pintada de azul mancillando con sus patazas esos mármoles que alguna vez pisó el buenazo de Abraham Lincoln.

An eating room´s picture.

O sea: un cuadro de comedor.

OLÉ TORERO

Cuando el pobre corresponsal nuevo se enrollaba, con la voz cada vez más fina, con la voz cada vez más bajita, pidiendo por piedad que cesara aquel suplicio de tener que llenar un océano de silencio (el océano que hay entre la costa europea y la costa este americana) Tarek Leitner le cortaba :

-Pero, esto ¿Cómo ha podido pasar ? ¿Qué hace la policía?

Y el otro hacía glups y seguía sudando.

Hasta ayer, uno había tenido a Tarek Leitner por una especie de imitación en blandito del ídolo sobre los ídolos, de mi Armin Wolf. Ese espejo de periodistas, ese repreguntador incansable, ese hombre que tiene un ordenador en la cabeza y en la lengua una daga incisiva y puntiaguda. Pero ayer Tarek Leitner hizo que yo, en la intimidad de mi salón exclamara ufano :

– !Ole, torero !

EN CLAVE LOCAL

Ese hombre improvisando lo que el corresponsal tendría que haber dicho (aunque yo, « personalmenete » pienso que el corresponsal, pobretico, poco podía haber añadido a lo que estaba echando la CNN, que eran imagenes que valían más que mil palabras).

En cualquier caso, aparte de la transformación de los cuñados que explicaba más arriba, también se ha notado cómo el ser humano (y más el ser humano político) siempre tiende a hacer suya la noticia, en general deformándola y metiéndola con calzador en la política nacional.

En Cuñados Sin Fronteras, al lado de la ventanilla para expertos en política estadounidense eméritos, han abierto una ventanilla con un cartel : « comparanding que es gerundio ». Cuántos, pero cuántos han hecho hoy su agosto « en redes sociales » utilizando la excusa de los energúmenos americanos para poner a caldo a gente que estaba tranquilamente en su casa, generalmente aún con la boca hecha un hangar para moscas.

Austria no ha sido una excepción. Las sucursales de la IA (Internacional Cuñadista) en Austria han recordado incluso la reacción (multitudinaria) de repulsa que se produjo durante la investidura del primer Gobierno del FPÖ (entonces bajo Haider) y el Partido Popular austriaco (entonces bajo el canciller Schüssel). Incluso, algunos descerebrados han compartido en las redes sociales fantasías animadas de ayer (sobre todo de ayer) y hoy, en las cuales “el pueblo” asaltaba el Parlamento austriaco y tal y tal.

Un abogado ha recordado, también en las redes, que lo de ayer en Guasinton, en Austria cuesta entre uno y diez años de cárcel.

Para conversar www.facebook.com/groups/lacomunidaddevienadirecto

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