Con un pie en el freno y otro en el acelerador

¿Cuál es el límite para que las medidas aprobadas hoy se vuelvan a retirar? ¿Qué había detrás de la rueda de prensa de hoy además de, naturalmente, anunciar las nuevas medidas?

1 de Febrero.- Si quieres que Lupe te lea este texto, no tienes más que darle al play del reproductor

Con un pie en el freno y el otro en el acelerador

Se esperaba con emoción, intriga y (para algunos) hasta con dolor de barriga. Primero, la cita ha estado programada para las cuatro de la tarde pero ha habido que posponerla hasta las seis.

A esa hora, puntualmente, ha empezado la comparecencia. La cancillería ha sido, durante todo el día de hoy, un hervidero. El Gobierno y los Länder tenían mucha, pero que mucha tela que cortar.

Más o menos se sabía lo que iba a dar de sí la apertura del 8 de Febrero (se había ido filtrando calculadamente a los medios) pero se esperaba la confirmación oficial.

Al final, como ya saben los lectores de Viena Directo, se ha confirmado todo o casi todo aquello que se había filtrado. Ha sido esto:

Escuelas: despues de las vacaciones del semestre (Semesterferien) vuelven las escuelas a la actividad presencial. Totalmente, las Volkschule y con un sistema de turnos (lunes y martes, miércoles y jueves) para la Unterstufe y la Oberstufe.

Los alumnos tendrán que testarse al principio de cada turno y el resultado de los tests será válido durante cuarenta y ocho horas.

El Ministro de educación, Fassmann, dará mañana los detalles en una conferencia de prensa ad hoc.

Ya saben los lectores de Viena Directo que el Gobierno austriaco había comprado cinco millones de tests de los de „hurgarse en la nariz“. Deber del Ministro será mañana explicar con aquellos mastuerz…Digooo padres que no quieran que se teste a sus hijos o que no quieran que sus hijos lleven mascarilla.

Comercio: se abre todo el comercio (también zoológicos y museos) con obligación de llevar mascarilla FFP2 y 20 metros cuadrados por persona.

Servicios relacionados con el cuerpo (peluquerías, manicuras, etc). Podrán abrir, pero los clientes tendrán que llevar mascarillas FFP2 y presentar un test negativo no más antiguo de cuarenta y ocho horas. Kurz ha recalcado que esto supone un cierto engorro (herausforderung) pero que la alternativa hubiera sido mantener las peluquerías y otros servicios cerrados. Para aquellos que teman por su bolsillo, el canciller también ha explicado que hay muchos lugares en donde se pueden hacer estos tests gratuitamente (por ejemplo, en Viena, en la Stadthalle.

Kurz ha recalcado que el peligro no ha pasado en ningún momento y que, si las cifras de contagios vuelven a subir drásticamente, retrocederemos otra vez al confinamiento.

¿Y cuánto es drásticamente? En estos momentos estamos en una incidencia de 100 casos por cada cienmil habitantes, como media. El reparto es irregular en Austria. En Salzburgo, por ejemplo, tienen 172 casos por cada cienmil habitantes y en Burgenland 87. Si las cifras suben a los doscientos (o sea, a unos tresmil casos diarios), el Gobierno pisará el freno.

Se mantiene el toque de queda entre las ocho de la tarde y las seis de la mañana

Asimismo, también ha señalado que se ha acordado con los Länder confederados aumentar claramente (deutlich) las sanciones a quienes «pongan en peligro la salud pública» y ha mencionado las manifestaciones de este fin de semana. Mañana, el Ministro del Interior dará los detalles en otra conferencia de prensa.

Se va a endurecer el régimen de entrada de viajeros en Austria para prevenir la expansión de las variantes sudafricana y británica del virus.

El Ministro de Sanidad Anschober ha explicado que estas semanas serán decisivas hasta que se haya vacunado a la población suficiente para formar una masa crítica de inmunizados.

Todos los asistentes a la rueda de prensa han exhortado a reducir en lo posible los contratos en el ámbito privado. Literalmente, «cuantos menos contactos, mejor»

Hasta aquí lo que era previsible, pero esta rueda de prensa hay que verla, además, en otro contexto. Y es a la luz de otro frente que el Gobierno tiene abierto por la retaguardia y en el que ahora entraremos.

Quédense de momento los lectores con que, en todo momento, se ha querido dar un mensaje de unidad entre todas las instancias implicadas en mantener una política contra el coronavirus consecuente. Unidad entre las fuerzas políticas (no era casualidad, en ningún momento, que estuviese en la rueda de prensa Ludwig, el alcalde socialista de Viena) y unidad con los Gobiernos de los Länder confederados.

Se ha aludido expresamente a un ambiente de trabajo correcto y cordial (entre las diferentes instancias implicadas). Corrección y cordialidad que no son óbice, naturalmente, para que fuera de la cancillería continúe la brega política.

Unidad, en una palabra, institucional. Y ahora viene, el contexto, porque si no los lectores de Viena Directo no estarían aquí.

Cruce de acusaciones entre el Partido Popular y la Ultraderecha. Los porqués y los cómos.

Durante estos meses, en Servus TV, la cadena de televisión que pasa por ser el boletín oficioso de la ultraderecha y del negacionismo, hay un programa en se llama „Corona Quartet“ (El cuarteto del corona).

Naturalmente, el título es una referencia sarcástica al cuarteto que forman Kurz, Nehammer, Anschober y Kolger, y que yo he dado en llamar „los cuatro magníficos“.

En Servus TV, naturalmente azuzados por la dirección y la propiedad de la cadena, no cesan las pullitas al Gobierno, amparadas por una sátira con más o menos gracia (personalmente, yo no le encuentro ninguna, pero ese humor de colmillo retorcido tiene su público). El Gobierno, naturalmente, tiene que aguantar estas cosas primero porque va en el sueldo y segundo porque, siquiera reconocer su existencia sería rebajarse a dar carta de naturaleza a ciertas cosas.

Como recordarán los lectores de Viena Directo, ayer hubo en Viena una manifestación ilegal en la que participaron cincomil personas. La manifestación, con un amplio operativo policial (1000 agentes) se saldó con casi doscientas multas y una decena de detenciones. Se evitó que los manifestantes tomaran el Parlamento y se evitó que se tomara la ópera también.

Naturalmente, la ultraderecha y Herbert Kickl en particular, aprovecharon la ocasión, durante la manifestación y en las horas que siguieron, para cobrarse algunas deudas. Deudas que en el caso de Kickl son cicatrices en su orgullo que, conociéndole, deben de resultarle aún muy dolorosas. Nadie pasa con gusto a los anales como el primer Ministro de la Historia de Austria destituido fulminantemente por el Presidente de la República.

Las personas que llevan la comunicación del Partido Popular austriaco no debían de ser, en su infancia, los chicos más listos de su clase o, en cualquier caso, no tienen ni rastro de las conchas y la malicia que han hecho de Herbert Kickl el lord Voldemort de la República austriaca.

A las marchas de ayer asistieron, aparte de muchas personas sin dos dedos de frente y de muchas personas también que, honradamente, se encuentran muy descontentas por la situación actual, varios líderes neonazis destacadísimos (entre ellos el jefe del grupo de los identitarios), un alto mando del ejército que llevaba una camiseta con citas nazis (este sí que ha sido destituido fulminantemente y tres diputados del FPÖ.

Desde el öVP han intentado imitar el estilo sarcástico-retorcido-cómico que es tan caro a Herbert Kickl y han pedido la dimisión de los tres parlamentarios ultraderechistas y los han llamado „Corona trio“ !Para qué queríamos más! Herbert Kickl ha pedido la dimisión en pleno del Gobierno y ahí anda. Ahora mismo, por ejemplo, en su cuenta de Facebook, ha dicho que „nosotros, señor Kurz, somos más fuertes porque somos el pueblo“.

Trump hubiera estado orgullosísimo (de haber sabido alemán, claro).

Dados todos estos antecedentes, comprenderán ahora los lectores de Viena Directo que el Gobierno haya querido proyectar a todo trance una imagen de unidad institucional y las alusiones, en la rueda de prensa, a las marchas de ayer, recalcando que las persona que no se ponen las mascarillas están poniendo en peligro la salud de otros y que eso no es, de ninguna manera, una cuestión banal.

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