ESPECIAL: Un año de coronavirus en Austria

De los Asintomáticos al Zoom, pasando por las Mascarillas y la Cultura. Hoy, después de un año, nos comemos un rosco.

25 de Febrero.- Tal día como hoy en 2020 se notificó en Austria oficialmente el primer caso de coronavirus. Puede ser que nos encontremos más o menos a la misma distancia del principio de la cosa que de la vuelta a la normalidad (optimista, que es uno) así que he pensado que, aprovechando la efemérides, quizá sería entretenido jugar una partida de rosco pandémico.

Allá vamos :

A de Asintomático : a muchos les explotó la cabeza cuando se enteraron de que se podía estar infectado con un virus y no presentar síntomas.

Y ahí siguen, los pobres.

He utilizado la palabra Asintomático, pero igual me hubiera encajado A de Abuelos (grandes damnificados) o A de Anti…Bueno, esos no. Sigamos.

B de Bares (o de Birra) : la que han tenido que tirar los establecimientos hosteleros austriacos, que siguen cerrados desde el mes de noviembre. Una catástrofe. Deseando estamos de que vuelvan los tiempos en que se podía disfrutar hasta altas horas de la madrugada (volverán y la fiesta post-pandemia será tan genial como lo fue hace un siglo la fiesta post gripe española). Paciencia.

C de Cultura : desgraciadamente, nos hemos tenido que acostumbrar a no ir a los teatros, ni a los cines (por lo menos en Austria, porque ya sabemos que hay países con más desparpajo que tienen abiertos hasta los teatros de ópera).

Aquí nos consolamos con unas tristes retransmisiones en directo desde la Staatsoper por la ORF.

Tristes, no por la calidad de las obras (aunque el otro día « echaron » una Carmen montada por Calixto Bieito, que era para echarle guindas al pavo) tristes retransmisiones porque no hay público. No hay aplausos. No hay melómanos subidos a las butacas para tirarle flores a las divas (eso lo ha visto servidor en aquella santa casa junto al Ring). No hay bravos. No hay pateos. No hay salseo, en una palabra.

Una penilla.

D de Distancia de Seguridad : En Austria, empezó la cosa con un bebé de elefante (hemos sabido, por cierto, que aquella acción del Gobierno costó, entre pitos y flautas, casi cuatro millones de euros). A raíz del último confinamiento, la distancia de seguridad ha aumentado a dos metros. El bebé de elefante se ha hecho mayor.

Tenemos hambre de piel, hambre de abrazos, hambre de besos (sobre todo quien no los tenga en casa). Los abuelos tienen hambre de sus nietos. Los nietos de sus abuelos. Los padres de sus hijos y los hijos de sus padres (que me lo digan a mí y, estoy convencido, a mis lectores). Ay.Por lo menos ahora Plácido Domingo lo tiene más difícil.

Ejem.

E de Esquí : los gimnasios están cerrados a cal y canto y la gente, aunque solo fuera por prudencia, debería guardar distancia de seguridad pero las pistas de esquí han estado todo el rato abiertas. Por muchas razones. Económicas, sobre todo, pero también porque en Austria la tradición es religión y Esta Alpina República no puede pasar sin su semana blanca.

F de FFP2 : ver Mascarilla

G de Grupo de Riesgo : desde el principio ha estado muy claro. El coronavirus afecta sobre todo a las personas mayores y a las personas que están bajas de defensas (o sea, con enfermedades previas). Sin embargo, cada vez más se ha abierto paso la verdad : todos somos grupo de riesgo, entre otras cosas porque no se sabe por qué a unas personas les afecta más el virus que a otras. Todos conocemos casos de personas jóvenes que lo han pasado muy mal y aún se recuperan de las secuelas de la enfermedad y que estaban sanos como una manzana antes de pillar el virus malandrín.

Por eso hay que cuidarse.

H de Hotel : ver T de Turismo.

I de Italia : la pandemia golpeó primero en Italia y golpeó muy duramente. Las imágenes de los camiones cargados de ataúdes que nunca esperábamos ver en Europa, las dantescas descripciones de los hospitales saturados y las morgues y los crematorios sin dar abasto convencieron a los austriacos de que la cosa iba en serio y de que había que ponerse a jugar al escondite con el virus malandrín lo más rápidamente posible.

Los italianos que fallecieron a miles de coronavirus en marzo de 2020 salvaron sin saberlo a miles de austriacos que se quedaron en su casa (como debe ser).

J de Juegos Olímpicos de Japón : solo un ejemplo de los miles y miles de eventos, festivales de cine (porno y del otro), carnavales, fallas, semanas gastronómicas de la trufa, días mundiales, orgullos, eurovisiones ( !Ay, mi Eurovisión !) y demás eventos festivos que han tenido que suspenderse o esconderse en catacumbas internáuticas.

Parece ser que los Juegos olímpicos se terminarán celebrando tarde pero seguro. O no. A estas alturas, quién sabe.

Sebastian Kurz
¿Es el enemigo? Que se ponga (Archivo VD)

K de Kurz : el Bundescanciller más mozo de la Unión pasó el primer confinamiento hecho la viva imagen de una portada de la revista « Sueños de Suegra ». Su gestión, universalmente aprobada por la ciudadanía. Sobre todo, pienso yo, porque sin prometer, les prometió a los austriacos que sería « uno y ya » (o sea, un confinamiento y pare usted de contar).

No ha sido así, y la otrora indespeinable figura de Sebastian Kurz empieza a notar signos de desgaste.

L de Lockdown : conocido en castellano como « confinamiento ». El Lockdown consiste, como todo el mundo sabe a estas alturas, en evitar en lo posible los contactos sociales innecesarios para bajar la tasa de circulación del virus.

El primero fe muy seguido (ver I de Italia) pero conforme se han ido rodando las secuelas de aquella primera película de miedo la gente se lo ha ido tomando más a la ligera (desgraciadamente). Hasta el punto de que hoy mismo en canciller Kurz ha declarado que « un confinamiento en el que nadie participa no tiene sentido ».

Versión centroeuropea de aquello de « si hay que ir se va, pero ir pa ná es tontería ».

M de Mascarilla : a ver, qué tire la primera piedra el primero que no haya pensado que los turistas japonoides que uno veía en el Graben y en la Kartnerstrasse eran unos exagerados por llevar mascarilla. Quién nos lo iba a decir.

El asunto de las mascarillas ha ido evolucionando a lo largo de estos últimos 12 meses. Al principio, la opinion oficial era que no hacían falta ni protegían, después, poco después, se empezó a extender la obligación de llevar la boca y la nariz cubierta. Yo recuerdo perfectamente en marzo, mientras cosía las primeras mías caseras (me daba mucho apuro el derroche de plástico), de haber mantenido esta conversación :

-Cuando esto se acabe las donamos a un museo.

Ya, ya. Cuando esto se acabe.

N de Negacionista : los negacionistas (o no-es-para-tantistas) como los he llamado en este blog con cierta frecuencia, han ido cambiando con el paso de los meses. Recordará sin duda el lector que los primeros bulos o noticias falsas hablaban de que el virus no existía (de ahí el significado original de negacionista), luego se habló de que el virus no era para tanto y que las precauciones eran exageradas y ahora parece ser que toca decir que las vacunas son malas (ver letra A).

Una cosa que parecen tener en común todos los negacionistas, eso sí, es la tirria a las mascarillas. Que si son bozales, que si coartan los derechos fundamentales, que si los que se las ponen son borregos, que si pitos y que si flautas.

O de OMS : yo conocí una vez a un caballero que decía que dentro de todo celtíbero había un Presidente del Gobierno, un Seleccionador Nacional de Fúrgol y/o un Director General de Televisión. A este trío de profesiones podría adjuntarse la de Director de la Organización Mundial de la Salud.

Donald Trump sacó a los Estados Unidos de la OMS porque decía que era prochina. Quedaba implícito que la OMS tapaba a los chinos por haber dejado escapar un virus artificial por accidente y bloblobló.

Por suerte, Biden ha revocado lo que supercuñado hizo en su momento.

La labor de la Organización Mundial de la Salud no ha estado exenta de polémica, como suele decirse, sobre todo porque, como queda dicho, mantener contento a tanto cuñado como hay por el mundo, es difícil.

P de PCR : abreviatura de Polymerase Chain Reaction. Fue, durante mucho tiempo, el único test disponible de manera masiva, hasta el punto que las PCRs se convirtieron en los tests por antonomasia y una PCR positiva en sinónimo de contagio. Más precisas que un test de embarazo, las pruebas PCR no se libraron tampoco del acoso de los creadores de « feik nius ».

Después de las PCRs llegaron los tests de antígenos. No tan precisos, pero mucho más rápidos. Que levante la mano quien no se haya hecho ya uno.

Q de Q-Anon : si usted es de los que piensan que la pandemia es una más de las fechorías de un grupo de pedófilos satánicos que mueve desde la sombra los hilos del mundo, probablemente no estará leyendo este blog (yo casi que se lo agradezco).

Si usted, en cambio, no cree en estas sandeces, sabrá que el grupo Q-Anon saltó a la fama por haber florecido al calor de la loquísima administración Trump. También, por desgracia, sus tentáculos han llegado a Austria, a través de las teorías conspiranoicas difundidas desde la ultraderecha.

R de Ruedas de Prensa : durante los primeros tres meses y merced a una cuidadísima política de información llevada por un expertísimo equipo de spin doctors, salíamos a varias ruedas de prensa diarias. Su importancia se medía por el número de ponentes.

Si el tema era importante, normalmente estaban los que yo llamaba los cuatro magníficos : Kurz, Kogler, Anschober y Nehammer.

A partir de ahí, las caras del Gobierno se han presentado ante los medios en todas las combinaciones posibles (y en algunas imposibles).

Incluso, hemos tenido ruedas de prensa para anunciar ruedas de prensa.

S de Sanidad, de Ministro de Sanidad : el pobre Rudolf Anschober. Ese santo Job de la política austriaca.

Inasequible al desaliento, Anschober lleva 365 días, solo o en compañía de otros (ver Ruedas de Prensa), actualizándonos casi a diario, hasta el punto de que, el día en que no hay comparecencia, nos sentimos raros.

T de Turismo : antes de la pandemia el turismo era una locomotora lanzada a toda velocidad. El virus la paró en seco. Durante meses, las flotas de las principales empresas de aviación estuvieron en tierra, los aeropuertos se convirtieron en establecimientos fantasma, los hoteles cerraron (siguen cerrados y muchos no volverán a abrir)

U de UCI : desde hace muchos meses nuestros temores se concentran en las Unidades de Cuidados Intensivos. Que si están llenas, que si están vacías, que si cuentan con respiradores (recordará el lector el tremendo póker que hubo al principio de la pandemia con los respiradores que se producían en cada país).

Como dijo aquel : las UCIs : esa espada de Demóstenes sobre nuestras cabezas.

V de Virólogo: antes, se encontraban las señoras camino del mercado y se producía esta conversación :

-Hola Petra.

-Hola, hija.

-Y tu hijo, está trabajando ?

-Sí, lo tengo muy bien colocado. Está trabajando de lo suyo. Es que es virólogo.

– !Cómo está la vida, hija mía ! Ahí tienes a la juventud echando las cartas para poder ganarse la vida.

-Virólogo, Encarna, no Futurólogo. Ahí lo tengo, estudiando los virus.

La pandemia ha tenido de bueno que la Sra. Encarni ya no tiene que explicar qué hace su hijo para ganarse los schnitzels.

Lo malo es que al hijo de la Encarni le ha salido mucha competencia. Hasta el punto de que no damos abasto con los virólogos amateurs que han proliferado. Muchos, famosos. Por ejemplo, Miguel Bosé.

Don Diablo se ha escapado, tú no sabes la que ha armado, yo lo digo por si.

W de WHO (ver OMS)

X de…Bueno, de X : la gran incógnita Cuánto nos queda todavía hasta que nos vacunen ? (sobre todo a los que estamos desesperadicos por vacunarnos). Como dicen aquí : está escrito en las estrellas.

Y de Yo : Como es el penúltimo concepto, perdonarán mis lectores que ponga al burro delante.

Para mí la pandemia ha sido muy importante, porque un año después mi mundo es otro. Tengo un programa en directo todas las semanas que nunca pensé que tendría (un programa en el que muchos oyentes me honran con su audiencia) y no solo eso : Viena Directo tiene más del doble de lectores de los que tenía el 25 de febrero pasado.

Naturalmente, el trabajo se ha multiplicado proporcionalmente, pero mentiría si dijera que me pesa. Soy felicísimo aprendiendo para luego poder contarlo. Y sobre todo soy felicísimo porque tengo ahora muchísimos amigos (virtuales de momento, pero algún día serán presenciales) que no tenía hace 365 días.

Brindemos por ello y por las noticias que importan.

Z de Zoom : hace 365 días, el teletrabajo (o el « telecolegio ») eran cosas que se dejaban para un future tan rosado como inconcreto. « Algún día, teletrabajaremos » se decía en el mismo tono de « algún día, todos los nutrientes de una alcachofa estarán concentrados en una píldora ».

Sin embargo, todos hemos tenido que aprender (rápido, a trompicones) a trabajar desde casa. Con desigual éxito. A estas alturas, hay ya mucha gente que está hasta el petisuís de no poder criticar a sus colegas en la pausa del café, o de no poder alegrarse la vista con tal o cual persona « de felice contemplación ».

Hemos ganado en libertad (algunos, también, en horas de sueño) pero nos hemos tenido que acostumbrar a una extraña forma de vida. Y qué decir de los críos, los pobres…Vaya curso…

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