Hugo Portisch (1927-2021): la insaciable sed de saber y contar

Hoy Viena Directo estará dedicado a uno de los austriacos más sobresalientes de su generación. Hugo Portisch ha fallecido hoy a los 94 años. Esta es su vida.

1 de Abril.- Viena, últimas horas de la tarde del 14 de abril de 1955. Un joven reportero del Kurier de 28 años, llamado Hugo Portisch, ha conseguido saber por sus contactos que, tras una negociación larga y tortuosa, los aliados han accedido por fin a que termine la ocupación de las cuatro potencias vencedoras despues de la segunda guerra mundial (el famoso Memorandum de Moscú)

Como es natural, el Kurier saca la noticia en primera plana en una edición extraordinaria. Cuando el periódico sale, caliente aún de las rotativas, Hugo Portisch, ni corto ni perezoso, agarra un mazo de diarios y se pone en mitad de la Kartnerstrasse, mira a un lado, mira a otro y empeza a vocear el Kurier con las palabras mágicas:

!Österreich wird frei!

Algunos de los pocos viandantes le compran el periódico pero a otros, directamente, Hugo Portisch, eufórico, se lo regala como método más eficaz de extender la noticia y de convencer a los incrédulos austriacos de aquella época de que sí, de que es cierto, que el país va por fin a librarse del yugo extranjero y a emprender un camino nuevo que también es la aurora de una nueva época más optimista, lejos de los años de la barbarie nazi.

De entre toda la larguísima vida profesional de Hugo Portisch, uno de los austriacos más sobresalientes de su época, creo que esta es la historia que mejor le define, la más emocionante.

Todos los que hemos sentido la urgencia de saber una noticia para contarla después, podemos identificarnos con ese señor pequeño de nariz ganchuda y ojos inquisitivos que sentía la curiosidad inextinguible de saber la verdad y la urgencia incontenible de contarla y, sobre todo, de hacerla comprensible para el público. Siempre con elegancia. Siempre con respeto hacia el lector. Siempre con un ánimo pedagógico, constructivo e ilustrado.

Hoy ha fallecido Hugo Portisch a los noventa y cuatro años y hoy, excepcionalmente, Viena Directo va a abandonar el tema que nos lleva ocupando un año, para glosar su figura y animar, a aquellos lectores que no hayan tenido todavía la ocasión, a que disfruten de su amplia obra, especialmente de las dos series de televisión Österreich I y II, imprescindibles para entender los cómos y los porqués de Esta Pequeña República durante el siglo XX.

Hugo Portisch nació en Bratislava, Eslovaquia, el 19 de Febrero de 1927. Su padre, Emil Portisch, austriaco nacido en Sankt Pöllten era también periodista de fuertes convicciones democráticas y liberales, en aquella ciudad que aún vivía el tranquilo destino de ser una ciudad hermana de Viena en la que se hablaba húngaro, eslovaco y alemán.

La convulsa expansión del nazismo y la guerra mundial llevó a la familia Portisch de vuelta a Austria, a Sankt Pöllten. Allí, el joven Hugo Portisch consiguió evitar que le reclutasen las SS alistándose en los bomberos voluntarios. El 4 de Abril de 1945, justo unas horas antes de que las tropas soviéticas liberasen Sankt Pöllten, Hugo Portisch aprobó la Matura.

Después de la capitulación de los nazis y vistos los primeros compases del nuevo ordenamiento de la Europa de posguerra la familia Portisch decidió quedarse en Austria y renunciar a su plan inicial de volver a Bratislava. Hugo Portisch estudió en la Universidad de Viena periodismo, filología alemana y filología inglesa y se doctoró en 1951 con una tesis sobre la libertad de prensa en los Estados Unidos durante el periodo de la guerra de secesión.

Para entonces, había empezado ya a echar los cimientos de su carrera en la prensa que se consolidó en 1954 cuando Hans Dichand, magnate de la prensa austriaca, le invitó a volver de los Estados Unidos para trabajar como en el Kurier. En 1958, Hugo Portisch se convirtió en el redactor jefe del Kurier refundado después de la ocupación. Por ese tiempo empezó también su carrera en la entonces naciente televisión, esta vez en Baviera. A principios de los años sesenta, Hugo Portisch inicio un referendum que sentó las bases de la ORF moderna, una corporación audiovisual a la que se trató de eliminar de las presiones del poder político. En el año 1967, entró a trabajar en la cadena pública como comentarista de política y corresponsal en Londres, entonces una plaza importantísima. Durante esta etapa, Hugo Portisch fue el elegido para retransmitir otro acontecimiento de los que solo se ven en un siglo: la llegada del hombre a la Luna.

Ya como una cara conocida del público austriaco, Hugo Portisch también publicó libros, entre entre ellos popularísimos relatos de sus viajes junto con su esposa, Gertraude, también una exitosa autora de libros infantiles.

En 1991, un Kurt Waldheim golpeado por un escándalo de proporciones globales (se había descubierto su pertenencia y probable participación en la barbarie nazi desplegada en Grecia) decidió no volver a presentarse a las elecciones presidenciales y el nombre de Hugo Portisch sonó insistentemente como el de un candidato de consenso a la presidencia de la República que tanto el partido socialdemócrata como el partido popular austriacos hubieran respaldado. Se pretendía reparar la maltrecha imagen austriaca en el exterior con un candidato absoluta y totalmente irreprochable (una cosa como si, por ejemplo, Joan Manuel Serrat o Ana Belén se presentasen a presidente del Gobierno en España).

Hugo Portisch puso como excusa las obligaciones protocolarias que hubiera llevado el cargo consigo y declinó, muy agradecido, eso sí, la invitación.

La curiosidad inacabable de nuestro protagonista no solo se manifestó a propósito de la política, sino que también, junto con su esposa Gertraude, Hugo Portisch se convirtió en un experto en setas y hongos, saber que, como no podía ser de otra manera tratándose de él, divulgó entre el público mediante libros y documentales de la famosa serie Universum.

Durante su larga vida, Hugo Portisch disfrutó del reconocimiento público (y del cariño de la gente) y obtuvo muchísimos premios y condecoraciones, entre ellas la máxima que concede la República austriaca la Großes Goldenes Ehrenzeichen für Verdienste um die Republik Österreich.

Personalmente, Hugo Portisch ha sido y es para mí un ejemplo de cómo hacer las cosas. No solo hay que contar lo que pasa, sino que hay que hacerlo con buen humor y con rigor, aunque de manera que te entienda todo el mundo.

Para mí, el ejemplo de Hugo Portisch es el antídoto para no caer en esa infantilización de los contenidos a la que parece que estamos abocados de manera inexorable. Hay que informar para un lector inteligente, un lector que quiere saber, y hacerlo, de nuevo, sin pedantería y con amabilidad.

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