Kurz consigue 200.000 dosis más: una victoria escasa

La OMS reconoce su fracaso (que es un poco el fracaso de todos nosotros) – la batalla por las dosis suplementarias llega a su final – el Gobierno se reúne con los médicos intensivistas

2 de Abril.- La Organización Mundial de la Salud ha tenido que reconocer su fracaso. Se había fijado como objetivo que el día 10 de Abril en todos los países del mundo, en todos, en todos, en todos, se habría empezado la vacunación contra el coronavirus. Sin embargo, no va a ser posible. El jefe de la organización, Sr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha denunciado también que, al objeto de que los pobres también puedan vacunarse, había hecho un llamamiento a los países ricos para que le donaran diez millones de dosis de vacuna.

Voy a poner el sonido de la respuesta que ha recibido para que mis lectores se hagan una idea:

Cri, cri, cri, cri, cri.

Pues eso. Y es que, queridas amigas (como dijo Armin Wolf el otro día, en este plural también estamos incluidos los hombres) a los países ricos y a los países pobres, en esto de las vacunas, lo que les toca es administrar la escasez. Qué digo la escasez. La miseria.

LA BATALLA POR LAS DOSIS SUPLEMENTARIAS LLEGA A SU FINAL

Quizá recuerden las personas que me leen que hace unas semanas el pobre de Rudolf Anschober tuvo que añadir otra carga a la carga de estrés que ya padece. Después de regresar de haber estado en el hospital reponiéndose de una crisis de agotamiento, le tocó mandar al paro al delegado austriaco ante la Unión Europea para el asunto de las vacunas. Según se dijo desde fuentes gubernamentales, el hombre, por su cuenta y riesgo, había decidido renunciar a un contingente de vacunas que la Unión Europea hubiera puesto a disposición de Esta Pequeña República. Y lo había hecho sin decirle nada a nadie.

-!Esta conducta es inaceptable! -dijo entonces el canciller más mozo de la Unión. Al mismo tiempo, desde su partido, pidieron que al pobre delegado (digo pobre, porque yo estoy convencido de que era absolutamente inocente) le cortaran…Digamos que la coleta.

Y se la cortaron, claro. El pobrecito estará a estas horas en la cola del AMS.

La oposición, naturalmente, no se creyó aquello (era bastante difícil de creer) pero el sufrido Rudolf Anschober no tuvo más remedio que sacrificar al delegado por no poner en un brete a la coalición que, en estos momentos tan delicados, gobierna el país.

Naturalmente, cuando esto se supo, el canciller Sebastian Kurz, en un gesto muy típico de „estoy rodeado de aficionados, sujétame el cubata que ya verás cómo a mí sí que me dan la vacuna“ se lanzó a por los socios de la Unión Europea, al objeto de denunciar que el reparto de las vacunas había sido injusto, principalmente porque a Austria no le habían tocado muchísimas más.

Dado el peso de Austria en la Unión (discreto) los socios de la Unión (principalmente Alemania) le escucharon con cortesía pero pasaron de sus reivindicaciones (por decirlo finamente). Kurz buscó aliados y los encontró en Chequia y en Eslovenia, que también se sentían maltratados.

Kurz, sacando pechete, pidió cuatrocientasmil dosis más (mucho más, por lo que parece, de lo que le correspondía a Austria por población, dentro de los abstrusos criterios de reparto de la Unión). El Parlamento de Bruselas zumbó como una colmena, hubo idas y venidas, Kurz siguió sacando pechete. Hubo propuestas, contrapropuestas. Hubo ultimátums. Hubo nervios, intriga, dolores de barriga (ya se sabe que estas negociaciones hacen que los políticos terminen delicados de la zona estomacal) y, al final…Austria, en una solución salomónica, recibió doscientasmil dosis suplementarias de Pfizer. O sea, la mitad de lo que pedía.

¿De dónde saldrán estas dosis? Pues de diez millones que Pfizer ha prometido entregar durante este segundo cuatrimestre del año, para pagar las que le debe a la Unión y que dejó de entregar durante el primer trimestre.

El canciller Kurz ha obtenido menos de lo que quería pero, después de recuperar su cubata (se lo estaba sosteniendo su amigo del alma, Gernot Blümel) ha declarado que el resultado de la negociación había sido satisfactorio.

Para mimar las alianzas que se han forjado en esto que podríamos llamar „la batalla de las dosis“, el Gobierno austriaco ha anunciado su intención de que, cuando lleguen las prometidas dosis, le regalará treintamil de las de su contingente a la República Checa.

EL GOBIERNO SE REÚNE CON LOS MÉDICOS INTENSIVISTAS

Entretanto, el martes, después del festivo, volverá a haber una „cumbre“ en la cancillería. Se reunirán los representantes de los Länder confederados, los expertos y el Gobierno, al objeto de estudiar si se extienden las medidas del este de Austria a todo el país. La expansión de la mutación británica está llenando las unidades de cuidados intensivos no solo en el este de Austria, sino también en el resto. Las expertas cifran el aumento de los pacientes críticos en un 33%. Esto, puesto en números es que si hoy hay 540 pacientes en las unidades de críticos, en dos semanas puede haber alrededor de 670.

Kurz y Anschober se reunieron ayer con los responsables de las unidades de cuidados intensivos de todo el país y, tras esta reunión, declararon que, de momento, no se preveían medidas más estrictas para el oeste de Austria pero que se decidiría la semana que viene de manera definitiva.

Eso sí, se acordaron, de acuerdo con las intensivistas, tres puntos clave:

-Solidaridad interterritorial (o sea, la posibilidad de llevar enfermos graves a otro Land si se saturan los servicios)

-Las medidas se mantendrán a un nivel regional

-El personal de las Unidades de Cuidados Intensivos será apoyado con recursos económicos y legales.

Articulo publicado en Austria, coronavirus. Guarda el enlace permanente.

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