Debate sobre la vacunación obligatoria en Austria: balance de situación

Cada vez hay más voces que están por una vacunación obligatoria, total o parcial, en Austria. Hacemos un balance de situación a día de hoy.

1 de Agosto.- Como decía la canción „estalla la tormenta, el cielo ya está gris“. Y no: no me refiero al cambio climático.

La tormenta en cuestión es la de la vacunación obligatoria.

Ayer, la presidenta del Land de Baja Austria, la conservadora Johanna Mikl-Leitner, anunció que todas las personas que quieran trabajar para Baja Austria a partir del primero de septiembre próximo no solo tendrán que estar vacunadas, sino que se les exigirá que mantengan al día esa inmunización.

En esto de la vacunación obligatoria hay, de momento, tres posturas, cuatro, si contamos a la ultraderecha, cuya posición explicaremos más abajo.

La primera postura es la del Gobierno nacional, el cual está encastillado en que nunca habrá una vacunación obligatoria. Incluso el Ministro de Sanidad, Mückstein, que es un provacunación convencido -no se puede ser de otra manera si uno tiene un poco de cultura científica- ha salido a la palestra a decir que, desde el Gobierno,no se implantará una obligación de vacunarse.

En el otro extremo, la postura del Land de Baja Austria y la de algunas otras voces (aún tímidas, es cierto) que es la de una vacunación obligatoria de diferentes calados. Desde aquellos que como le pasa Mikl-Leitner están por una obligatoriedad completa, propulsada desde el Estado, a aquellos que piensan que solo debería ser obligatoria la vacunación en algunos sectores profesionales, como la enseñanza y la sanidad.

Después están los que, por un lado, están a favor de la vacunación obligatoria y por otro son también conscientes del desgaste político que conllevará implantarla, y no quieren abrir ese melón, o no quieren abrirlo solos.

Solo como dato: en Austria, hoy por hoy, la voluntad de vacunarse se ha estancado en el setenta y cinco por ciento de la población. Hay alrededor de un diez por ciento de personas que están más o menos indecisas y hay un quince por ciento de personas que se niegan en redondo a vacunarse utilizando el arsenal de argumentos rocambolescos que encuentran en las redes sociales.

Estos que están por una vacunación obligatoria parcial pero que no quieren entrar solos a la batalla son aquellos dirigentes regionales del Partido Conservador que esperan (creo que en vano) una ley nacional que les permita repartir la carga de la responsabilidad y, con ello, la carga del desgaste político.

Por último, está la postura negacionista total, que es la que representa la ultraderecha austriaca.

PUNTUANDO EN UN SECTOR DESATENDIDO

Como en el caso de la cadena de televisión Servus TV, el cálculo político de la ultraderecha austriaca se basa en puntuar en el nicho de opinión (no importa lo salvaje que sea ese nicho de opinión) en el que no puntúan los partidos „sensatos“. Esto es: precisamente en ese quince por ciento de personas que se niegan a vacunarse y en el grupo, algo mayor, de los „escépticos“, los „no-es-para-tantistas“ y los negacionistas.

En las últimas semanas, desde que se libró del obstáculo que suponía Norbert Hofer, el tono de los ataques de Herbert Kickl se ha ido volviendo progresivamente más estridente sin dejar que la verdad (la verdad científica, sobre todo) le estropee una buena frase.

Así, apropiándose de los argumentos que los antivacunas repiten como loros, Herbert Kickl ha profetizado todo tipo de desgracias para aquellos que no accedan a vacunarse con unas vacunas que, en todo momento, ha pintado como productos dudosos. Haciéndose eco de la mentira que los antivacunas repiten una y otra vez, ha hablado de que los sueros disponibles se han aprobado „por el procedimiento de urgencia“ (mentira, eso fue así en los Estados Unidos, pero en la Unión Europea las vacunas se aprobaron por sus pasos contados).

Asimismo, intentando arropar sus argumentos con cifras sacadas de contexto. Por ejemplo, repitiendo la misma idiotez de que las vacunas „no protegen del contagio ni de la enfermedad“ y dando la cifra de que, en Alemania, 6125 personas vacunadas han mostrado síntomas de la Covid.

Esta argumentación es fácilmente desactivable.

Las vacunas no están diseñadas para disminuir el contagio, sino para evitar los cursos severos de la enfermedad. En cualquier caso, y aunque no estén diseñadas para ello, hay indicios que permiten pensar que las personas vacunadas contagian a sus semejantes poco o nada (por la sencilla razón de que tienen menos carga viral). Por último: en Alemania hay vacunadas 43.200.000 personas en este momento: 6125 personas representan un 0,014% de esa cantidad. Se puede decir que las personas sintomáticas (por supuesto, nadie dice que los síntomas sean severos) y desde Febrero (!) son, en términos estadísticos, marginales.

Personalmente, creo que, como sucedió con los fumadores, la presión sobre los no vacunados irá en aumento, sobre todo si, como parece probable, en otoño hay un nuevo aumento de los casos. No creo, en cualquier caso, que llegue a materializarse en una ley estatal de vacunación obligatoria (hay que tener en cuenta que la Unión Europea rechazó de plano las discriminaciones) pero aún así los Gobiernos regionales cuentan con una serie de instrumentos que harían innecesaria cualquier ley radical. Y los van a utilizar.

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Un comentario a Debate sobre la vacunación obligatoria en Austria: balance de situación

  1. Sara dice:

    Estoy totalmente a favor de las vacunas (como cualquier persona con 2 dedos de frente) pero soy de la opinión de que no se puede obligar a la gente a vacunarse.
    Creo que el personal sanitario y el que está en contacto con población de riesgo (ya sea personal de limpieza, el que electricista que trabaje en una residencia de ancianos o el que vaya de visita) debería tener la vacuna, y si no o no trabaja o no visita a su familia.
    Pero para todos los demás tiene que haber libertad, eso sí,no me parece una mala idea que al que no se quiera vacunar su empresa le pida test para poder trabajar y estos no sean gratuitos.
    O para entrar en un bar o ir a la peluquería…
    Entramos en un terreno difícil… porque evidentemente el tratamiento en caso de enfermar tiene que cubrirlo la GGK.

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