“Hijo del magnánimo Tideo, ¿Por qué te informas sobre mi linaje?/Cual la generación de las hojas, así la de los hombres” (Iliada, canto séptimo). En la imagen, el actor español Javier Bardem.
Gerne

16 de Noviembre.- Gerne (pronúnciese “guerne”) es una palabra muy importante en Austria. Significa, dependiendo del contexto, “con mucho gusto”, “claro que sí”, “de mil amores” y todos sus derivados. También admite gradaciones.
Por ejemplo, mi amigo N. y yo jugamos muy gerne a un juego que podría llamarse Dinastías o, como aquel programa que Julia Otero tuvo en tiempos, Las Cerezas. Consiste en encontrar en nuestro archivo mental (variedad subcultural) pruebas de que en España –y en el mundo, si se mira bien- el talento se organiza en constelaciones. O bien, si se mira malintencionadamente, que el que tiene padrino se bautiza.
Un ejemplo. En mi último viaje a Madrid, en un cafetín de San Bernardo que lleva un americano algo tronado, enlazamos a Javier Bardem con Pablo Picasso de la manera siguiente (escuchemos la voz de los Supertacañones):
Javier Bardem, hijo de Pilar, sobrino, por tanto, de Juan Antonio Bardem. Juan Antonio Bardem, según cuenta Marsillach en sus entretenidísimas memorias (Tan lejos, tan cerca) era un gran amigo de Domingo Dominguín, hermano, a su vez, de Luis Miguel Dominguín (El Torero, según le sigue llamando su exmujer Lucía Bosé); los dos, se entretuvieron en fabricar, entre otros, a Miguel Bosé que, cuando era niño y sus padres iban de fiesta por la noche, era cuidado por don Pablo Picasso, en cuyas rodillas jugó el insigne intérprete de Don Diablo, Sevilla y otros éxitos.
Nos detuvimos ahí, porque, por esta vía, se hubiera podido enlazar a Picasso con Ana Obregón (tampoco era cosa de terminar con el estómago revuelto).
N. no se ha recuperado todavía del día en que le conté que Jeremy Irons –que en realidad debe de ser bastante parecido al estupendo Klaus Von Bulow al que dio vida en la estupenda película que habla del misterio del mismo nombre- tuvo un apasionado romance con la actriz española Loles León. Y que dicho romance acabó de manera bastante desgraciada (sobre todo por parte española) cuando Jeremy Irons, parece ser que con una tajada considerable, dejó caer a la pobre Loles de lo alto de una escalera provocándole severas fracturas de coxis que la tuvieron en cama durante muchos meses. El británico puso pies en polvorosa y León, cada vez que se lo nombran, saca dos velas negras.
A este grado de conocimiento genealógico se llega leyendo el Pronto y otros semanarios del ramo con gran afición y, en caso de hacerlo gerne, se pueden incluso leer algunos de los estupendos libros de memorias escritos en los últimos años por figuras maduras del espectáculo español algo faltas de fondos. Lo cual redunda en la cultura general de uno y en el interés de las conversaciones que uno mantiene.
Ayer por la tarde, mientras planchaba, estuve viendo otro de estos ejemplos de constelación, esta vez de fabricación americana. Por la mañana, me había comprado Matar a un Ruiseñor –una peli fan-tás-ti-ca aunque yo no sabía hasta qué punto- que, como todo el mundo sabe, es una película basada en una novela de Harper Lee, la amiga, vecina y confidente de Truman Capote (la adorable señora que sale en la película del mismo nombre). Matar a un ruiseñor se publicó durante el proceso de fabricación de la escalofriante A Sangre Fría, otra de mis novelas favoritas. Uno de los niños que sale en Matar…, llamado Dill, fue modelado a imagen y semejanza del Truman Capote niño. Aunque aquí voy a parar, porque por vía Capote uno puede enlazar con Warhol, con Elisabeth Taylor, con Basquiat, y vuelta a los talk shows más cutres de la tele americana de los ochenta…
Como con las cerezas, en esto también hay que saber cuándo ha tenido bastante.

4 comentarios en «»

  • el noviembre 17, 2008 a las 8:42 am
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    Yo a ese juego le llamaba “seis grados de separación” y jugábamos a enlazarnos a nosotros mismos con cualquier famoso. Por cierto, Matar a un ruiseñor es una película magistral. Hablando de pelis magistrales, nos compramos por 10 euretes un trio de pelis de Hitchcock. Nada, que me acordé de ti 🙂

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  • el noviembre 18, 2008 a las 6:19 pm
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    Hola!Oye, ¿Y dónde habéis encontrado ese ofertón? En Libro estaban a cinco euretes, que yo me compré The Trouble with Harry -un tostón- y La ventana indiscreta (que es un peliculón) ¿Cuáles os comprásteis vosotros?Liebe GrüsseP

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  • el noviembre 19, 2008 a las 7:01 am
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    Nos las compramos en una tienda de esas que venden libros y pelis baratas, Jocker creo que se llama… y las tres pelis que venían (con making of incluidos… ¡viva!) son Frenzy, Torn Curtain y Saboteur. The Trouble with Harry es la que es como una obra de teatro, ¿no?

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  • el noviembre 19, 2008 a las 8:14 pm
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    Hola! Las ediciones de las pelis de Hitchcock en DVD molan tres kilos porque traen unos making of de una hora y media. Son buenísimas. Yo no he visto ni Frenzy ni Saboteur, pero Torn Courtain me la pongo muchas veces mientras plancho. La que es como una obra de teatro es La Soga.Besos

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