La persecución de los gays en Viena durante el nazismo ( y 2)

Un certificado nazi
Un documento de la época nazi, en el Museo de la Ciudad de Viena (A.V.D.)

 

¿Podían sentirse seguros los gays que, en busca de protección, se alistaban en el partido nacionalsocialista? ¿Les beneficiaron las amnistías de posguerra? ¿Qué pasó después de la dictadura nazi con los jueces que les condenaron?

27 de Enero.- Una de las cosas que han podido constatar los investigadores de Qwien es que, tomada en conjunto, la persecución de la homosexualidad por parte de los nazis era una cuestión más que de con quien se acostaba cada uno, de la clase social a la que pertenecía.

El grueso de los expedientes exhumados de los archivos de la ciudad pertenecen a pobres diablos o personas desempleadas. Existían, qué duda cabe, denuncias contra aristócratas, actores o personas de las capas altas de la sociedad, pero normalmente se beneficiaban de las palancas que podían mover y, si mantenían la discreción exigida, era más que probable que pudiesen seguir con su vida como si nada.

Los pobres, lo tenían más complicado. Y algunos, ya fuera por falta de luces o por falta de otras oportunidades, hay que reconocer que iban provocando (cosa que, no hace falta decirlo, no es excusa para cargarse a nadie).

El artículo del que saco estos datos cita el caso de Franz D.; el bueno de Franz se prostituía en el Prater (entonces, aún más que ahora, una zona no muy elegante de la ciudad). Una vecina le denunció entonces a la policía, la cual le detuvo. Franz declaró (y traduzco aproximadamente) que “gano más dinero con el culo (mit dem Arsch) que trabajando, así que a Hitler le pueden ir dando y que conmigo no cuente”. Al deslenguado chapero le fue aplicado el artículo 129lb con atenuantes pero, eso sí, se le condenó por injurias al Führer (Führerbeleidigung). Franz D. Fue condenado en diferentes ocasiones en 1943 y 1944 –esta última vez denunciado por robar un despertador, robo que sirvió para que un amante de Franz confesase que, cosa extraña, se había acostado con él en diferentes oportunidades-. Al juez le pareció algo tremendo y, en aplicación de las leyes vigentes en aquel momento, Franz D. fue condenado a muerte y colgado a los 21 años, el 7 de Febrero de 1944, por representar un peligro para la comunidad (Schutz der Volksgemeinschaft).

¿Y qué pasaba con los propios nazis? (o con aquellos que, buscando algo de protección, se calzaban la camisa parda). Tampoco estos lo tenían más fácil. Por ejemplo, en los años veinte, concretamente entre 1920 y 1926, Hans Adolf B., fue miembro del NSDAP.En 1935, fue contratado por el Ministerio de Propaganda alemán y, poco después, empezó a trabajar como cantante. En 1937 conoció a Karl F.. En julio de 1938, los dos fueron detenidos. El juez condenó al primero a diez años de prisión incondicional y al segundo sólo a cinco, porque le consideró “seducido”. De la prisión, Hans Adolf B., fue trasladado al campo de concentración de Buchenwald, el más grande en suelo alemán, en donde pasó las penalidades que todos mis lectores pueden imaginarse hasta que en 1944 fue liberado del campo de concentración por intervención directa de Winifred Wagner, directora del festival de Bayeruth.

Puertas
La antigua Südbahnhof, hoy desaparecida, uno de los edificios más representativos de la Viena de posguerra (A.V.D.)

Los investigadores de Qwien también han llegado a la conclusión de que los homosexuales escaparon de la persecución en menos ocasiones que los otros grupos perseguidos por los nazis, y que entre ellos hubo más víctimas porque la clandestinidad  en la que vivían impedían que formaran cualquier tipo de estructura organizada que ayudase a parar los golpes. En los campos de concentración, los presos políticos se organizaban, los investigadores de la Biblia formaban estructuras cerradas, los homosexuales eran indivíduos solos enfrentados a la máquinaria de la muerte del nacionalsocialismo.

Las cosas no mejoraron especialmente después de la guerra, ni siquiera en este aspecto. En los cincuenta, muchos de los que habían sido procesados por homosexualidad durante el nazismo se apresuraron a casarse por medio a la presión social. Baste decir que, en 1950, en el distrito de Wien Mitte, hubo más denuncias por homosexualidad que en 1940. Muchos de los jueces que condenaron a homosexuales durante el nazismo continuaron en activo mucho tiempo después de la guerra. Los investigadores de Qwien citan el caso de Adalbert H., un hombre que eludió la prisión por el expediente de alistarse en el ejército y ser mandado al frente pero que en 1952 fue enviado a prisión por una sentencia por homosexualidad de 1940, porque su delito no había quedado afectado por la amnistía general que sucedió a la guerra, de 1946.

Hasta fecha tan cercana como el año 2005, no se reconoció a los homosexuales como sujetos con derecho a una indemnización por los crímenes de la época nazi. Muchas de estas personas, ya mayores, tras una larga vida de ocultación y penalidades ni siquiera se atrevieron a reclamar su pensión.

El gobierno de Viena quiere erigir un monumento conmemorativo de la persecución nazi a los homosexuales en el año 2015. Seguirá la estela de la placa colocada en 1984 en Mauthausen: la primera en todo el mundo que recordó a los gays y lesbianas muertos durante la barbarie.

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Comentarios

Una respuesta a «La persecución de los gays en Viena durante el nazismo ( y 2)»

  1. Avatar de v
    v

    Has sido muy valiente al hablar de este tema, Paco. El nazismo, la persecución de numerosos colectivos y minorías ( o mayorías, según se mire) en esa época, es un tema que, todavía hoy, levanta ampollas. Porque a pesar de que todos sabemos lo que ocurrió, de que sabemos que hubo campos de concentración y que la gente fué masacrada y exterminada, a pesar de eso, sigue siendo un tema del que no se puede hablar con suficiente libertad. En Centroeuropa se ha corrido un tupido velo sobre el tema. Nadie habla ni nadie quiere hablar. Es como una herida que parece que está cerrada pero en cuanto hurgas en ella te das cuenta de que no es así. Y lo que más me duele de todo esto es cuando la gente dice “yo no sabía nada”. Nadie sabía que se llevaban a sus vecinos, nadie les denunciaba a la Gestapo, nadie se quedó con sus pertenencias, ni con sus pisos, nadie veía el humo de los campos de concentración, ni notaban el olor a carne quemada …Remover el pasado reciente puede ser complicado porque a lo mejor descubrimos cosas que nos pueden hacer daño. Gracias de todas formas por investigar porque, como alguien dijo una vez, la verdad nos hará libres.

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