El sector bancario austriaco y las vecinas en tanga (1/2)

SirenaUn amable lector me escribió ayer preguntándome por los bancos austriacos, que no dejan de dar sustos. Estos dos posts van dedicados a esclarecer sus dudas.

13 de Marzo.- Para entender el artículo de hoy y el de mañana, quizá haya que explicar brevemente cómo funciona un banco.

Cómo funciona un banco

En su estado más simple, un banco es una empresa que se dedica, por un lado, a comprar dinero y, por otro, a venderlo.

Cuando nosotros, el día de Santa Nómina, ingresamos nuestro sueldo lo que estamos haciendo, en realidad, es venderle nuestro dinero a la entidad bancaria que nos ha regalado la cubertería, la yogurtera o el “áipad”, la cual entidad, junta “la plata” en una gran pella (imagínense mis lectores una montaña de plastilina de la cual se van cogiendo trozos para modelar las cosas más variadas).

Después de hacer esto y para tener guita para pagarnos a nosotros el precio que le cobramos por nuestro dinero (la miseria de intereses de la cuenta corriente, o los intereses algo más gordetes del ingreso a plazo fijo) el banco se dedica a vender ese dinero a otras personas que tienen necesidad de él.

¿Me siguen hasta aquí? Muy bien.

El banco, como no es una ONG ni un agricultor altruista  dedicado a la siembra de perejil, vende el dinero a un precio mayor que el de coste y, la diferencia entre el precio de venta y el precio de compra es, cae por su peso, el beneficio del banco.

Beneficio que, como sucede en el resto de las empresas, desde la Coca-Cola al bar Casa Paco, o bien se reinvierte en el propio banco o bien se reparte entre los accionistas (los cuales, junto con los depositantes, son los que le venden el parné al banco).

Los accionistas, por cierto (retener esta idea, porque será importante después) cuentan con el dinero que el banco les va a pagar para comprarse cosas: sus yates, los Versaces de sus legítimas o de sus querindongas, los daikiris que se toman en la Costa Azul…Vaya, esas cosas.

En la mayoría de los casos, un banco no vende dinero, sino disponibilidad

En la mayoría de los casos, sucede que el que compra dinero al banco no compra en realidad dinero, sino poder disponer de él inmediatamente.

Esto se ve claramente en la hipoteca nuestra de cada uno.

Di que, cuando nosotros le echamos el ojo a nuestra modesta residencia y llamamos al vendedor, este nos dio un precio. Después de recuperarnos del soponcio, le dijimos: “oiga, pero es que yo no tengo ese dineral” y él fue y, un poco chulito, se puso: “pues vaya usted al banco a ver si se lo prestan, que yo no le rebajo ni un euro”.

Dicho y hecho: nosotros, nos cambiamos de calzoncillos, nos pusimos nuestro traje mejor para parecer personas solventes, fuimos al banco y le dijimos a al señor de detrás del escritorio: “mire usté, quiero comprar una casa que es la mar de preciosa, pero solo tendré el dinero después de muchos años de ahorrar ¿Me podría usted prestar el importe necesario a cuenta de mis futuros ingresos durante, pongamos, los próximos treinta años? ¿Eh, payo, Carita de emperaor? ¿A ti que te cuesta, saleroso?”.

El señor del banco nos miró de hito en hito, evaluó nuestro traje (¿Poliester de H&M o mezcla de lana y seda de Hugo Boss?) y tras una pausa destinada solamente a ponernos las glándulas cojoníparas de corbata, dijo, como Úrsula, la bruja de “La Sirenita”:

-Y si no puede pagar un día ¿Usted qué me dará?

Y nosotros:

-Eso no va a poder ser nunca porque, como todo el mundo sabe, antes permitiría Dios que el infierno se congele pero, si sucede este hecho desgraciado, podrá usted quedarse con mi casa que vale muchísimo más que el dinero que le voy a pedir –otra idea importante – porque es hipermegabonita, moderna, está situada en una zona fetén y tiene una vecina veinteañera de pechos turgentes que, todas las noches, puntualmente, a las nueve de la noche, se desnuda sensualmente frente a la ventana hasta quedarse en tanga.

En el banco dijeron:

-Pues si es así, vale, venga, va. Ahí tiene usted “los minolles”.

Cuando uno sale por la puerta, el del banco, habla con sus accionistas por teléfono:

-Oiga, que le he prestado al señor Paco Bernal dinero para comprarse una casa.

-¿Con vecina que se desnuda o sin vecina que se desnuda?

-Él dice que la vecina se queda en tanga todas las noches a las nueve y que es veinteañera y de pechos turgentes.

-Muy bien hecho: una inversión muy ventajosa.

Y ahí se acaba la cosa.

Ahora bien ¿Qué sucede cuando una de las dos partes miente y la vecina en tanga es una jubilada de noventa años con andador?

En la actualidad, el Gobierno austriaco se encuentra resolviendo esta comprometida pregunta.

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zona de descargas Programa 13Ya estamos calentando motores para la que será la penúltima edición de Zona de Descarga de esta temporada. Mientras tanto, puedes escuchar el programa número 13 el cual, pese a estar bajo el fario de este número dudoso, ha quedado igual de divertido y de pintiparado que los anteriores !No te lo pierdas!

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