
El Gobierno de Austria se encuentra en un difícil equilibrio con respecto a la situación en Gaza. Algo, sin embargo, puede estar cambiando.
28 de Julio.- Supongamos que tiene usted dos amigos que son muy malas personas. Pero malas, malas, malas. De esa gente con la que uno no se iría ni a tomarse un café con leche. Estos dos amigos, tienen sus familias respectivas. Estas familias son inocentes, y viven sojuzgadas por estos dos bichos sin alma.
Uno de los amigos malos es pobre y vive en un piso canijo en donde impone su ley de hierro a su familia. El otro, es rico, y vive justo encima, en un dúplex de cuatrocientos metros cuadrados y también es un déspota. Al malo rico el pobre le molesta, y quisiera quedarse con su piso, para convertir el dúplex en un tríplex. El malo pobre, que es un cabrón, pero no es tonto, por supuesto se niega a darle su casa al malo rico.
Un día, el malo pobre va a casa del malo rico y provoca un destrozo grave. Además, hiere de gravedad a uno de los hijos del malo rico, dejándole en peligro de muerte. Entonces, el malo rico reacciona inmediatamente y, utilizando este pretexto, le hace la vida imposible no solo al malo pobre, sino también a su familia, que no tiene culpa de nada. El hostigamiento es brutal, totalmente desproporcionado, y dura meses. Como el malo rico es, ya queda dicho, malísimo, tiene amigos ricos no menos malos que él, que le ayudan. Una de las maneras que el malo rico tiene para vengarse del malo pobre es inventar torturas cada vez más frías, sádicas y sofisticadas para que la familia del malo pobre lo pase cada vez peor. Y negar por supuesto que esté llevándolas a cabo. Cuando la familia del malo pobre sufre y se queja, el malo rico dice que la familia del pobre es una exagerada o, directamente, una mentirosa.
El resto de la comunidad de vecinos, por diferentes razones, aunque tiene todas estas cosas delante de las narices, no hace nada.
El tiempo pasa, y el malo rico, alentado por la inacción del resto de la comunidad de vecinos, da en pensar que, a lo mejor, ya que estamos, la solución es eliminar definitivamente al malo pobre, pero también a su familia, que no tiene culpa de nada. Para reducir al máximo los riesgos. Muerto el perro, se dice el malo rico, se acabó la rabia. El malo rico se dice que más vale una vez colorado que ciento amarillo y que las cosas o se hacen bien o no se hacen. Mientras medita, el malo rico se imagina reformando el piso del malo pobre y convirtiéndolo, por ejemplo, en una sala de fitness para su dúplex.
CRECE LA INCOMODIDAD EN LA COMUNIDAD DE VECINOS
Dicho y hecho: el hostigamiento del malo rico sube de intensidad (más aún, si cabe), de manera que en la comunidad de vecinos empieza a notarse cierta incomodidad. Nadie se atreve a decir nada, sin embargo. Los hay que piensan que, al fin y al cabo, el malo pobre se merece lo que le pasa, porque ha herido de gravedad al hijo del malo rico (no haber hecho nada, se dicen). También hay otros a quienes la cuestión se la refanfinfla bastante porque, al fin y al cabo, a quién le importa lo que le pase a un pobre. Sin embargo, llega un momento en el que resulta tan evidente la estrategia del malo rico, que es matar de hambre no solo al malo pobre, sino también a la familia del malo pobre, que mucha gente se dice que algo hay que hacer.
En la comunidad de vecinos empiezan a alzarse voces para intentar convencer al malo rico de que, por muy malo que sea lo que ha hecho el malo pobre, matar a su familia de hambre está mal. Otras voces de la comunidad de vecinos continúan en estruendoso silencio. También hay amigos del malo rico e incluso algunos de sus familiares que, incapaces de soportar el espectáculo de las sevicias infligidas a la familia del malo pobre, tratan (si bien tímidamente) de poner freno a la situación.
EL GOBIERNO DE AUSTRIA TRATA DE NADAR Y GUARDAR LA ROPA
Como habrán podido darse cuenta mis lectores el malo rico es el Gobierno de Israel y el malo pobre es el Gobierno de la franja de Gaza, secuestrado por la organización terrorista Hamás. Las familias inocentes son los pobres habitantes civiles de la franja de Gaza, a los que Israel se esfuerza por matar de hambre y de desesperación, por un lado, y la población de Israel por otro, rehén de un Gobierno hackeado por los fundamentalistas religiosos y las fuerzas de extrema derecha ultranacionalista.
Como parte de la comunidad de vecinos que observa espantada lo que sucede está el Gobierno de Austria. A pesar de la fachada exterior de unanimidad, en el seno del Gobierno austriaco cada vez son más las voces que le piden al malo rico que, por lo menos, se atenga a las mínimas reglas de humanidad y al derecho internacional. Entretanto, el malo rico, crecido, impide la entrada en la franja de Gaza de varios miles de camiones con ayuda humanitaria (entre ellos los de la agencia de cooperación española), provocando la muerte de inanición de miles de personas inocentes.
La línea oficial del Gobierno austriaco es “nosotros somos amigos de Israel pero al mismo tiempo deseamos la paz en la región” (no deja de llamar la atención la adversativa, como si una cosa no fuera enteramente compatible con la otra).
La semana pasada, sin embargo, la Ministra de Exteriores austriaca, junto con otros de sus homólogos firmó una carta en la que pedía al Gobierno de Israel que se atuviera a lo dispuesto en el derecho internacional. Especialmente en la parte que regula las guerras y a sus efectos sobre la población civil.
La organización que agrupa a los judíos austriacos, la IKG, criticó la carta (la criticó porque para ellos criticar las decisiones del Gobierno de Israel es criticar a todos los judíos en su conjunto lo cual, por supuesto, es una manera interesada de retorcer el asunto, porque el Gobierno de Israel no representa a los judíos en su conjunto, sino solo a la parte de ellos que le han votado).
Históricamente, la cancillería de Viena ha reaccionado en línea con lo que dijera la cancillería de Berlín, en todo lo que tenga relación con el Estado de Israel. Por razones históricas, se quiere evitar a toda costa cualquier cosa que pueda siquiera sugerir el más microscópico indicio de antisemitismo.
De manera que, ante la sugerencia de que la firma de la carta por parte de Beate Meinl-Reisinger representa la más mínima crítica a Israel (que la representa, y vaya si la representa) el Gobierno en su conjunto ha insistido en que la posición del ejecutivo austriaco no ha cambiado (esto es, que Israel está en su perfecto derecho a defenderse) aunque también se ha insistido, en un difícil equilibro, en opinión del que esto escribe, en que “la situación humanitaria en Gaza” es “inaceptable”.
ESPECIE DE EPÍLOGO
El Gobierno de Israel, entretanto, es consciente de que, por lo menos en Europa, ha perdido totalmente una batalla que es importantísima para ganar cualquier guerra (decíamos ayer): la batalla de la comunicación. Las portadas de los medios europeos llevan meses copadas por las salvajadas cometidas por el ejército de Israel y, por lo menos en los medios españoles, nadie duda en calificarlas como un plan preconcebido para reducir al máximo la población de Gaza. En una palabra, un genocidio.
Después de terminar este artículo, cuyo fin pensaba yo que sería la palabra “inaceptable”, me he puesto a ver a mi YouTuber favorito. Un restaurador de obras de arte. Me ha saltado un anuncio del Ministerio de Asuntos Exteriores Israelí en el que, sobre imágenes generadas con IA, una voz en off decía (mentía) que la ONU es la que evita la entrada de ayuda humanitaria en Gaza cuando todo el mundo sabe que es el Ejército israelí el que ejerce ese bloqueo.
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