Los migrantes tenemos un plan

Imagen falsa generada por IA

Un estudio sociológico sobre el padrón de Viena lo ha confirmado: las pesonas migrantes tienden a distribuirse por la ciudad según una pauta.

 

Bertha von Suttner

7 de Agosto.- Con motivo de los vergonzosos sucesos de Torre Pacheco, semanas atrás,el que esto escribe puso su granito de arena en las redes sociales, aportando su experiencia como inmigrante que es. Nublados por la misma nostalgia que impide a muchos austriacos reconocer que sus ancestros se morían por los huesecitos del tito Adolfo, muchos españoles criticaban a los inmigrantes presentes diciendo que cuando nosotros, los españoles, éramos los albaneses de Europa, nos integrábamos perfectamente en países tan distintos al nuestro como la Francia de 1965, que siempre íbamos a todas partes con nuestros contratos de trabajo en la boca y que no formábamos ghetos.

Naturalmente, estas tres afirmaciones son una tontería fácilmente discutible. Yo nací en un bloque de pisos de gente obrera y la que pertenecía a la generación anterior a la de mis padres había emigrado a Francia, concretamente a la región de Vaucluse. Y contaban y no paraban de cómo se habían tenido que buscar la vida en aquel país, sin entender ni jota de francés y con la única orientación que los Españoles no perdemos nunca, y es la que viene de la “picarejca”.

Hoy sale en la prensa austriaca una noticia relacionada con esto anterior y es que los sociólogos, investigando la documentación del censo, han descubierto que los contingentes de inmigrantes tienden a agruparse en la ciudad por nacionalidades. O sea, que si tú tienes a un turco en una calle, es más que probable que haya más.

Así, los alemanes, que es la minoría más grande de las presentes en Austria, tienden a preferir los distritos centrales de Viena (del primero al octavo). También, por una buena razón: al ser su formación básicamente homologable a la de los nacionales, tienen acceso a los trabajos mejor pagados. Los turcos y los exyugoslavos tienden a fijar su residencia alrededor del Gürtel.

Los científicos se han sorprendido mucho de que esta segregación, como sucedía con los españoles que iban a buscarse las habichuelas a Francia, se da incluso a nivel de bloques de pisos.

Y aquí vuelvo a mi infancia. Una gran parte de las personas que vivían en la casa en la que hoy viven mis padres (de los inquilinos originales) eran de la misma zona de España.

Esta “segregación” por orígenes puede tener su explicación en las diferencias en los alquileres que se dan entre los diferentes distritos (en el Gürtel son los alquileres notoriamente más baratos que en el distrito siete) aunque también hay una segregación “voluntaria” y es que las personas tendemos a querer vivir con personas que pertenezcan a nuestra propia comunidad (simplemente porque es más cómodo ir al tendero y que, al pedirle tomate frito Orlando, por ejemplo, entienda lo que le estás pidiendo).

Este es, por ejemplo, el origen de todos los barrios chinos que en el mundo hay (el de Viena, por cierto, es solamente una calle, la misma en la que “in illo tempore” vivió Schubert).

Otra de las condiciones que se desprende del estudio es que, cuanto más igualada es la clase social de los inmigrantes, más tienden a agruparse en determinadas zonas concretas pero si, como sucede con los polacos, la clase social, la formación y el nivel adquisitivo están más mezclados, tienden a dispersarse más.

(Es algo que parece bastante intuitivo, pero el estudio lo ha confirmado.

El estudio se ha realizado utilizando los datos de una especie de padrón sintético, elaborado con inteligencia artificial. Una especie de duplicado que protegía la privacidad de los ciudadanos, permitiendo a los investigadores buscar pautas y reglas.

Las ventajas de esta manera de trabajar son muchas pero la principal es que permite reconocer patrones en la distribución de la población que permiten, por ejemplo, hacer planes urbanísticos de manera más eficaz según las necesidades de las personas que vivan en determinados barrios y su integración.


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