
En el aniversario de la BBB, que puso patas arriba el comercio mundial, el Gobierno austriaco ha cerrado sus cielos a los aviones estadounidenses.
2 de abril.- Con Donald Trump vamos de sopitipando en sopitipando. La acumulación de acontecimientos tróspidos es tal, Donald Trump es tan inepto como gobernante, tan dañino, tan faltón, tan marrullero, tan sinvergüenza, tan indecente, su mente descansa tan poco a la hora de hacer el mal, que uno, francamente, pierde la cuenta de sus ocurrencias.
Por ejemplo, hoy, día dos de abril del año del señor de dosmil veintisies, se cumple un año entero de la BBB, que no quiere decir Bueno, Bonito y Barato, sino Big Beautifull Bill. Quizá recuerde el lector todavía el numerito. Donadl Trump en los jardines de la Casa Blanca, en la avenida de Pensilvania, anunciando falsamente que los Estados Unidos pagaban demasiados aranceles y que él iba a poner remedio a esa situación, gravando las importaciones de todos los demás países. Pandió el cúnico, digo, cundió el pánico. Se recordará que en todo el mundo se empezó la gente a tentar la ropa, buscándose la cartera. El facherío mundial rugió de placer, al grito de “!Por fin! Un líder con mano dura, un führer como Dios manda”, mientras las personas con dos dedos de frente o, simplemente, las que sabían algo de economía, sabían que lo que estaba haciendo Estados Unidos y su presidente era pegarse un tiro en el pie. Todo ha funcionado como era esperable. Un año después, todos los indicadores de la balanza comercial de los Estados Unidos están más o menos en donde estaban el 1 de abril de 2026. El empleo industrial -el argumento de Donald Trump era que los estadounidenses, al haber menos importaciones, comprarían productos made in USA, cosa que, por supuesto, no ha sucedido- ha seguido cayendo. Los precios han subido -a Trump, como es rico, se la pela, como es lógico- y, por si todo lo anterior fuera poco, el Gobierno de los Estados Unidos se enfrenta a una demanda milmillonaria, al haber cancelado los tribunales los aranceles que impuso Trump.
En su huida hacia adelante, al frente de un equipo de personas sin dos dedos de frente, Donald Trump se metió hace un mes en lo que se ha venido en llamar guerra de Irán. Un clavo más en el ataud del poder blando de los Estados Unidos. La guerra, de momento, solo ha servido para que el Gobierno de los Estados Unidos se encuentre en una situación de la que no es posible salir siquiera con un poquito de dignidad.
Quizá la prueba fundamental es que todos los tradicionales aliados de Estados Unidos le han dado la espalda.
En este momento, la nación más poderosa de la tierra está más aislada que nunca y ha dilapidado la que era su fuente principal de eso que se llama “poder blando”. La situación es tan cruda que incluso una de las cancillerías europeas que nunca da una voz más alta que otra, la austriaca, ha puesto pies en pared y, según fuentes del Gobierno austriaco, ha cerrado el espacio aéreo de Esta Pequeña República a los vuelos militares con destino a la guerra de Irán.
El Gobierno de Viena ha hecho público hoy que ha denegado “algunas” peticiones del Gobierno de los Estados Unidos para que sus aviones militares sobrevuelen Austria. El argumento es la ley de neutralidad (es muy llamativo que, a pesar de esa ley de neutralidad, el Gobierno de Austria ha permitido el paso de material militari hacia Ucrania por territorio austriaco).
El Partido Socialdemócrata no solo ha aplaudido la decisión del Gobierno, sino que también ha pedido que se mantenga y que se extienda a otro tipo de transportes aéreos, como por ejemplo aquellos que tengan que ver con la logística de la guerra.
Esta, según los socialdemócratas no solo es dañina para los intereses de Austria y para los de Europa en su conjunto, sino que es perjudicial para la paz mundial.
Con esta decisión, el Gobierno austriaco se une a otros países europeos como España, Francia, Suiza y, sorprendentemente, Italia, que ha denegado el acceso de los aviones estadounidenses a la base que el ejército de los Estados Unidos tienen en Sicilia.
A ver si recapacitan sobre otros temas, como la atrocidad de Gaza. Que sigue ahí. Que no se ha terminado, aunque los informativos estén ocupados con otra cosa.

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