La aerolínea barata FlyNiki va a lanzar, a partir del 1 de Abril (día, por cierto, de los inocentes) el vuelo más corto entre dos capitales.
12 de Enero.- Imaginemos la situación siguiente: la familia Díaz, papá, mamá y dos niños, residente en Madrid, capital de la gloria, rompeolas de todas las Españas, decide hacer una excursión dominical. Los niños son pequeños y sus padres no quieren que se pongan pesados, por lo cual eligen un objetivo cercano a la Villa y Corte. Toledo, se dicen, está cerquita (50 km) y además los niños, de subir y bajar cuestas, se nos cansan:
–Y tú bajas tripa y yo me cuido la celulitis.
-Venga, Mari, va.
Total, que la familia Díaz, papá, mamá, y los dos nenes, cogen el coche, se van al aeropuerto de Barajas, que dista apenas media hora de su domicilio, toman un avión y, en menos que canta el macho de una conocida ave de corral, se plantan en Toledo. El vuelo, en total, dura media hora.
Dentro de poco, esta situación tan imbécil como dañina para el medio ambiente, va a dejar de ser ficción. Mas no en Toledo, sino en Viena.
La aerolínea FlyNiki, que ya no pertenece, por cierto a Niki (oreja a la plancha)Lauda, va a lanzar el vuelo de unión más corto entre dos capitales europeas (y, según la estólida publicidad de la aerolínea, en el vuelo más corto del mundo entre dos capitales). En el futuro, quien quiera, podrá hacer también Viena-Bratislava en avión. El vuelo durará media hora (dos horas y media considerando que uno tendrá que estar en el aeropuerto con tiempo suficiente para el check-in y toda la pesca). La distancia, en línea recta, es de exactamente de 54.85 km en línea recta y en coche de 79 kilómetros y cien metros. En troncomóvil, el viaje dura más o menos una hora ( a través de un paisaje un poco c*ñazo, lo cual, si bien se mira, tampoco es razón para acometer despilfarros). En tren, todavía menos.
Los primeros que han puesto el grito en el cielo por el que volará el avión a partir del primero de abril han sido los ecologistas. Pocos medios de transporte contaminan menos que el avión. Por cada viaje, se expulsan a la atmósfera toneladas de dióxido de carbono (ese gas que, si nadie hace nada, provocará que en pocas décadas estemos todos enfrentándonos a condiciones climáticas extremas). Acometer un trayecto tan corto de una manera tan poco sostenible parece más bien de tontos.
¿Por qué ha lanzado este vuelo FlyNiki? La misma compañía dice que, a pesar del indudable gag publicitario que una medida así supone, el vuelvo Viena-Bratislava o viceversa probablemente no vaya a ser utilizado por muchos de los miles de Bratislavenses que, todos los días, se desplazan a trabajar a esta pequeña república.
El vuelo Viena-Bratislava está pensado para los que embarcan en cualquiera de los dos aeropuertos con destino a otros lugares. No deja de ser bastante bobo, en cualquier caso, porque, por un poquito más, pueden ir hasta Viena o a hasta Bratislava desde sus lugares de residencia (y, de paso, no fastidiarnos a todos) ¿Verdad?
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