En Viena se celebra el día de San Spiderman

El planeta de los simiosHoy es el último día antes del miércoles de ceniza ¿Cómo se llevan los austriacos con el carnaval?

17 de Febrero.- Hoy es el último día de carnaval. En realidad, desde el viernes, se viene notando, en todos los sitios a los que uno va, esa suave subversión de las normas que constituyen los disfraces con los que dejamos que los niños experimenten lo que es el deseo de muchos adultos: ser otra persona, abandonar la realidad prosaica de todos los días para vivir las vidas que a nosotros nos están vedadas.

Austria, dejando aparte el carnaval de Villach–que, aquí entre nosotros, lo comparas con el de Cádiz y se queda en un triste desfile de disfraces de “Caramelos Paco”- es un país poco carnavalero.

En Viena, los niños se disfrazan solamente hasta que, como les pasó a Adán y Eva cuando mordieron la famosa fruta, pierden la inocencia y empiezan a ser conscientes de sí mismos como personas sujetas al juicio de los otros. Esto suele ser más o menos a los siete u ocho años, que es cuando descubres que, pintado como una mona y con cuatro trapos, estás haciendo el ridi. Más tarde, los niños austriacos se te niegan en redondo (con toda la razón, qué caray).

Pero desde el viernes, ya digo, vas por la calle o a una exposición o a un restaurante y, de pronto, se vuelve un niño inocente y te da un susto, porque le ves la cara pintada como una calavera (no se sabe por qué, pero entre la chavalería el tema truculento tiene mucho éxito).

Exposición

Sin embargo, el campeón este año ha sido Spiderman. Una compañera contaba que, en la clase de su hijo, había habido cinco hombres araña (uno de los cuales, buena noticia para los partidarios de la igualdad entre los sexos, había sido una mujer araña) y por la senda de los superhéroes, tire usted, que hay camino para dar y tomar. Este sábado, el hijo de unos amigos me contaba que él lo que quería ser (aparte de Spiderman, por supuesto) era marido de Elsa Pataky. No porque este chico quiera disfrutar de la compañía de la bella, que aún no tiene edad, sino porque el marido de Elsa interpreta a Thor, el héroe monosilábico y mononeurónico –por cierto, el otro día estuve viendo la película y eso sí que era de Caramelos Paco-. Y por cierto dos, el otro día, en el gimnasio, hojeaba yo una revista marujil en la que entrevistaban al musculoso actor y contaba, como anécdota, que cuando la Pataky le echa el broncote lo hace en español. Y es que todos nos acordamos de la madre de nuestras parejas, o sea, de nuestra querida suegra, en nuestro idioma materno. No falla.

A mí, con el carnaval, me van a perdonar mis lectores, me pasa como con el zoo, que me da bajón. Ya me daba bajón de niño, así que ahora peor.

El único sitio en donde me he disfrazado –de todo lo posible- y en donde encuentro aceptable el disfrazarse es sobre el escenario. Aunque podría decirse que, ahí, el disfraz no es disfraz, es que uno se torna del cuerpo y la sangre del personaje que está interpretando y, si eso es disfraz ¿No será que, cuando vamos de paisano, todos vamos disfrazados de lo que somos pero casi ninguno lo entendemos?

Antes de terminar, quisiera decir que los austriacos, en carnaval, no se disfrazan mucho (los adultos, repito) pero celebran el final de sus excesos metiéndose en vena colesterol en forma de de “Krapfen”, unos bollos fritos rellenos de mermelada. A partir de mañana, cuando se entierra la sardina, empiezan los cuarenta días de cuaresma y con ellos el ayuno, una práctica que, originalmente religiosa, se ha convertido, para muchos austriacos, en una cura de desintoxicación que no tiene nada que ver con las iglesias.

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Comentarios

Una respuesta a «En Viena se celebra el día de San Spiderman»

  1. Avatar de Marta
    Marta

    Y lo que echo yo de menos esa sensatez. Aquí, en Maastricht, llevamos una «semana horribilis». Hasta mañana, no volveremos a la normalidad. Eso quiere decir que durante 3-4 días de la semana, todo (y literalmente es todo) ha estado cerrado y los transportes públicos a veces van y a veces no van. En el centro histórico, a las tiendas les ponen chapas metálicas para que no sufran demasiados desperfectos. Por no hablar del ruido y de la musica a todo volumen todo el dia.
    Hoy, han empezado a recoger la suciedad de la calle y se han llevado una señal de tránsito arrancada con su correspondiente trozo de cemento armado…
    Y lo que echo yo de menos a los austriacos…
    Besos desde Maastricht

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