Karl Wlaschek ,»Herr Billa», ha muerto

BillaPersonificó como nadie el milagro económico austriaco. Un milagro que, como todos, también tuvo su lado oscuro.

2 de Junio.- Cuando uno viene a vivir a un país que no es el suyo, hay muchas historias, muchas personas, a las que, por ejemplo, sus compañeros de trabajo conocen de toda la vida (desde pequeños, vaya) pero que a él se le escapan. A mí me gusta contarlas en este blog. Soy consciente de que nada hace más por la integración que el que los austriacos, al escucharle a uno, digan:

-De verdad, no sé cómo sabes eso ¿Dónde lo habrás aprendido?

Pues en Viena Directo, señora. Dónde va a ser.

Ayer, se murió, a los noventa y ocho años, Karl Wlaschek.

¿Quién? Pues Karl Wlaschek. Todos los que vivimos en Austria hemos pasado alguna vez (vamos, muchos lo hacemos casi todos los días) a un establecimiento de la cadena que él fundó. Y es que este señor, nacido en 1917 -¡Vaya año para nacer un niño!- fue el fundador de la cadena de supermercados Billa.

Hoy, leyendo la biografía de este hombre hecho a sí mismo, me he enterado, por ejemplo, de que los Billa se fundaron en mi barrio, en el distrito quinto de Viena. Lo que son las cosas.

El Sr. Wlaschek, que era un comerciante nato, de esos que le venden un frigorífico a un esquimal, nació en Viena en 1917 y era hijo de un funcionario del gas. El buen hombre, como todos los austriacos de su quinta, no sólo se chupó la posguerra de la primera mundial, sino que también se chupó la crisis económica posterior, el nazismo y la guerra mundial siguiente. El siete de Diciembre de 1953, en aquella Viena recatada, aún ferozmente católica, puritana y pacata, pero que ya empezaba a dejar atrás lo peor de la posguerra gracias a plan Marshal y a la laboriosidad de un pueblo curtido en los sinsabores del siglo pasado, Wlaschek abrió su primera tienda: una perfumería. Los 30.000 (algo más de dosmil euros, una fortuna en aquella época) Schillings que le costó los había ahorrado gota a gota. Y le fue tan bien que, en siete años, Wlaschek había abierto cuarenta y cinco tiendas, que se dice pronto. Wlaschek era un genio intuitivo construyendo marcas y pronto, aparte de perfumes y medias de cristal, pronto empezó a vender comestibles. Pensó que la palabra “supermercado” era demasiado neutra y entonces creó la marca Billa (Billiger Laden, o sea, las tiendas más baratas, que era lo que querían las amas de casa de la posguerra).

Y como no hay marca sin logotipo, Wlaschek inventó el suyo, que hoy se conserva. La palabra Billa en rojo sobre fondo amarillo. Wlaschek, como todos los emprendedores sensatos, pensaba que Copyright quiere decir en realidad “Copia bien”, así que copió su logo del de la Shell Oil. Su éxito,lo achacaba a su creatividad pero también a su rapidez (lo mismo que Ortega, el dueño de Zara, Wlashek era un hombre que tenía el don de saber lo que el cliente quiere).

Durante su largo reinado, que se prolongó hasta los noventa del siglo pasado, Wlaschek fue la personificación del llamado “milagro económico austriaco”. Él, y otro hombre sin duda más discutible: el patriarca fundador del Kronen Zeitung Hans Dichand. Entre los dos, se forjó no solo una amistad, sino una provechosa relación comercial.

La incansable creatividad del Wlaschek le llevó a expandir su imperio fundando Merkur, BIPA y Libro. El lado oscuro de ese “milagro” eran (y son) naturalmente las condiciones de sus trabajadores. Las cajeras del Billa son el prototipo de una empresa que sigue, aún hoy, empleando mayoritariamente a mujeres, a tiempo parcial y a sueldos muy bajos, lo cual produce una alta rotación de personal (a los actuales dueños de Billa, el gigante alemán de la alimentación Rewe, les chupa un pie lo mismo que al fundador).

Una vida así no deja mucho espacio a la faceta personal. Wlaschek se casó cinco veces, la última en 2012, a los noventa y cinco. La boda fue pequeña, apenas veinte personas, pero a ella asistieron las más importantes en la vida de un nonagenario como Wlaschek: sus médicos.

 


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Comentarios

2 respuestas a «Karl Wlaschek ,»Herr Billa», ha muerto»

  1. Avatar de cristina romero
    cristina romero

    Me ha encantado conocer la historia de los Billa, pues los he visitado varias veces. Vivo en Venezuela, son mercados muy pero muy buenos y completos.

    1. Avatar de Paco Bernal
      Paco Bernal

      Hola Cristina! Gracias por tu comentario! Y, sobre todo, desde tan lejos 🙂 Un saludo

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