Calor, ley y trabajo en Austria

fuenteEstos días, en Austria, hasta las piedras se derriten. El calor puede ser enemigo del trabajo ¿Trabajas en Austria? ¡Conoce tus derechos!

6 de Agosto.- Mientras escribo esto, puedo asegurarles a mis lectores que hace muchísimo calor. Incluso para los estándares españoles. Y el calor, cuando pasa de un determinado límite es mal tiempo. Igual que el frío, que la nieve y que la ventisca.

Todos los años lo digo. Siempre que yo me quejo del calor, algún austriaco me dice:

-¡Pero cómo! Tú deberías estar acostumbrado.

Y yo contesto siempre lo mismo:

–¡Coño! Que soy español, no un beduíno.

En fin: según estudios científicos, el cuerpo sufre con la calorina (y más en Austria, en donde el aire acondicionado es tratado como si fuera un lujo asiático). La concentración puede bajar entre un treinta y un setenta por ciento y, si el cuerpo no es capaz de compensar con líquido o refrigeración las altas temperaturas, pues puede haber desgracias (como bien sabemos nosotros, que todos los años cae gente debido a algún golpe de calor).

El verano es época de vacaciones, pero también hay muchas personas humanas que tienen que trabajar, como es el caso del que está escribiendo esto.

¿A qué tenemos derecho los trabajadores cuando las temperaturas se vuelven inclementes?

Pues no tenemos derecho a aire acondicionado. O sea, que legalmente no lo podemos reclamar. Ahora bien, de existir en el espacio en el que estemos trabajando, el dispositivo de climatización tiene que funcionar.

Amor de verano

También deben respetarse unos estándares decentes de temperatura y humedad del aire. En cuanto a las temperaturas depende del criterio del juez, pero la jurisprudencia de la Arbeiterkammer dice que debe de andar por los 25 grados en tanto que la humedad puede alcanzar hasta el setenta por ciento.

Y luego está la eterna discusión. En mi oficina, por ejemplo, los chicos estamos felices con el aire acondicionado, pero ellas se congelan vivas y la que más y la que menos (ante nuestra mirada un poco condescendiente, vamos a decir la verdad) se echan por encima una rebeca.

La verdad es que mis pobres compañeras tienen razón. Los aires acondicionados están programados según unos estándares de los años sesenta (del siglo pasado), momento en que mayoritariamente trabajaban hombres. Con lo cual están hechos para que alcancen una temperatura de comfort ideal para un hombre de cuarenta años (22 grados). Las chicas están a gusto con 24.

¿Y qué pasa al aire libre? Pues según la ley austriaca, a partir de los 35 grados se considera que el trabajador está haciendo un esfuerzo extra y que, por lo tanto, tiene que ser indemnizado.

Tanto fuera como dentro, el empleador tiene que poner a disposición de los trabajadores líquidos sin alcohol y potables, para que puedan reponerse de las altas temperaturas.


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