Ximo no quiere ser Robinson Crusoe

AmigosUn amable lector de Viena Directo, recién llegado a Austria, plantea una consulta importante y con sustancia.

19 de Agosto.-Uno de los objetivos primordiales de este blog cuando lo abrí, hace ya casi una década, era el de servir de “caja de la experiencia”. Supongo que, cuando llegué a Viena, me sentía tan solo que, de alguna manera, me consolaba el hecho de que pudiera aparecer alguien que leyese el blog y, de alguna forma, pudiera caminar sobre mis huellas y, así, lo tuviera más fácil.

Por eso, contesto con especial cariño (casi “con orgullo y satisfacción” que hubiera dicho aquel) los correos detrás de cuyas circunstancias intuyo alguna de las mías de aquel tiempo duro “manque feliz” que diría un aficionado del Betis.

Ayer recibí este que paso a transcribir a continuación (obviamente he cambiado nombres y circunstancias para preservar la privacidad de mi corresponsal).

Sehr geehrter Herr Bernal!

Me llamo Ximo, soy enfermero recién titulado, tengo 21 años, y hasta hace poco vivía en Valencia. Un verano, hace dos años, conocí a una chica austriaca, y aquí estoy ahora, desde el 10 de agosto, viviendo en Rekawinkel, con intención de mudarme a Viena el 1 de septiembre.

Llevo leyendo tu blog desde hace un tiempo, porque ya me olía la tostada, y quería hacerme a la idea de vivir entre austriacos. Y la verdad es que durante esta escasa primera semana y media ha salido todo muy bien (ofertas de trabajo, burocracia, etc.) entre otras cosas, gracias a tus post, por los cuales te estoy profundamente agradecido.

(Ahora viene el «pero», siempre hay uno)

Pero hoy ha sido distinto, que es precisamente por lo que me he decidido a escribirte. Para ir directo al grano, diré que por un asunto de trámites burocráticos, digamos que mi vida laboral y profesional ha quedado estancada, y seguirá así durante un mes. Esto, como no podía ser de otra manera, me ha dejado demasiado tiempo libre, durante el cual me he dado cuenta de que no tengo nada que hacer. Para ser más precisos, nada en qué ocupar mi tiempo (el que no dedico a buscar trabajo, a estar con mi pareja o sus amigos etc.).

Quisiera saber cómo empezar a construir una vida social en Viena empezando desde cero, si es que es posible, vaya.

Gracias por tu tiempo, espero no haberte aburrido más de lo necesario.

Ximo

P.D.: Sé que suena absurdo e infantil, pero de verdad es un quebradero de cabeza.

 

La verdad es que el problema que plantea Ximo es uno de los primeros que se le presentan al inmigrante. Y el asunto no es, para nada, moco de pavo. Porque emigrar es, sobre todo, desprenderse de la piel antigua, de ese calorcillo que dan las amistades, la familia, etcétera. Naturalmente, mientras la nueva piel crece, obviamente uno siente que “hace frío” ahí fuera.

Ximo tiene una ventaja y es que no ha venido solo, o sea, que cuenta con el anclaje de su novia. Sobre todo al principio los amigos de su novia harán las veces de sus amigos propios. Incluso quizá, entre ellos, haya algunos que empezarán siendo amigos de su novia y con los que él conecte especialmente, hasta que al final sean más amigos de Ximo que de ella.

Mi consejo en este caso es no cerrarse a ninguna posibilidad y, sobre todo, parafraseando a Picasso, que “la inspiración te pille trabajando” o sea: los nuevos amigos aparecerán en los sitios más insospechados (incluso, en los lugares más inhóspitos) y uno tiene que estar alerta y tener los ojos abiertos porque nunca se sabe dónde puede saltar la liebre. También es muy útil poner atención en cómo son los austriacos y también puede llegar a ser muy fructífero buscarse actividades con la población local. Con el tiempo, probablemente, Ximo se dé cuenta un día de que está tratándose con gente a la que quizá en España no hubiera tenido oportunidad de conocer pero a quien le han unido las circunstancias de la emigración.

Españoles, de entrada, no

¿Tratar de entablar relación con otros españoles? Pues no sé. En esto, científicos de todo el mundo discuten sin llegar a ponerse de acuerdo. Mi opinión personal es que esto es como el eslogan del PSOE para la OTAN (qué viejo soy, que me acuerdo de estas cosas) o sea “De entrada, no”. Yo soy de la opinión de que si uno quiere echar raíces en Austria, al principio hay que procurar abstenerse un poco de hacer lo que es natural que te pida el cuerpo. O sea, hablar con españoles.

O sea, que primero Ximo tendría quizá que intentar “integrarse” (sin rechazar amistades españolas que se le pudieran poner a tiro, claro, que tampoco hay que ser talibán) y luego ya tendrá tiempo de “desintegrarse” buscando conscientemente a gente española con la que echarse unas risas y unos gintonics.

Yo lo hice así y no me ha ido mal, pero claro, depende de las circunstancias de cada uno, de su nivel de resistencia al complejo de Robinson Crusoe (y, muy importante, de su nivel de alemán).


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