15.04.2020 Últimas noticias

Distancia social hasta 2022 (por lo menos) – por qué el coronavirus no es un virus artificial de laboratorio – japones@s hasta el sushi buscan retiro

15 de Abril.- Muy buenos días y bienvenidos todos a la primera edición de hoy de Viena Directo, con todas las noticias sobre la pandemia coronavírica contadas con « amol » y con « humol ».

Como siempre, empezamos por las cifras.

Las últimas suministradas por el Gobierno son de hoy a las diez y media. A esa hora, había en Austria 14.246 positivos por coronavirus, sobre un total de 156.801 tests realizados.

8.098 personas podían enorgullecerse de haber pasado el virus sin mayores novedades y 393, por desgracia, han fallecido a causa de o por complicaciones producidas por la Covid-19.

Y sin más, las noticias :

caballero con un instrumento para ver a sus amigos durante la distancia social (Archivo VD)

-La pregunta más frecuente desde que empezó la crisis es cuándo acabará esto. En un ejercicio colectivo de « wishful drinking » que hubiera dicho Carrie Fisher, todo el mundo cuenta con un par de meses de cuarentena y luego, hale, a funcionar como antes. Lamentablemente, parece que no va a ser así.

Voces autorizadas de la ciencia se han pronunciado a propósito del tema y han dicho que es probable que, con los datos en la mano y con la experiencia de anteriores enfermedades epidémicas, tengamos que estar manteniendo las distancias con nuestros semejantes hasta, por lo menos, el verano del 2022. O sea, que este 2020 no va a haber ni playas, ni bares, ni cuerpos sudorosos rozándose en las pistas de las discotecas ni probablemente teatros, ni cines, ni óperas, ni nada.

Los científicos también han dicho que, a pesar de que es probable que, con el calor, la pandemia remita un poquito, cuando vuelva el invierno también volverá Paco con la rebaja (no yo, claro) y habrá nuevos brotes. Conminan los galenos a los Gobiernos a que la pandemia no les coja desprevenidos, que fortalezcan las urgencias hospitalarias, que se provean de unidades de cuidados intensivos y que esperen a que escampe.

Solo cuando una gran parte de la población haya pasado el virus (ahí nos tiene a todos, esperándole) podremos volver a la antigua normalidad. O a una versión de ella, porque si un estado de cosas se prolonga durante dos o tres años, pues es inevitable que queden cosas ya para siempre.

Por cierto, yo no sé si alguno de mis lectores habrá pensado en el tema, pero me gustaría que me contasen qué piensan ellos que va a quedar, a qué costumbres nos vamos a acostumbrar cuando todo esto, si Dios quiere,pase. Me interesará mucho saber sus opiniones.

-Una de las paparruchas que más han circulado (y siguen circulando) por internet en estos días es que el coronavirus que nos ataca sería alguna especie de arma biológica, un virus creado en un laboratorio que se les ha ido de las manos a sus creadores.

Casi un tercio de los ciudadanos de los Estados Unidos cree en esta paparrucha (claro, luego así tienen el presidente que tienen) sin embargo, científicamente, no hay por dónde cogerla.

Sin ser cienfíco, la cosa se puede desmontar bastante facilmente también.

Vamos a ver, supongamos que yo soy un malandrín superpoderoso y decido crear un supervirus para cepillarme a mis enemigos.

Voy, y llamo a mi profesor Bacterio de más confianza, le doy el encargo y me siento esperar mientras acaricio un gato de angora en el regazo.

El profesor Bacterio vuelve con el supervirus corona y resulta que, cuando lo suelta, se da cuenta de que mata, mayormente, a los ancianos y que la gente joven, que es la que hace las guerras (o sea, el enemigo) tiene un par de días de fiebre y ya. Con todos los respectos, pero vaya porquería de arma bacteriológica.

En cualquier caso : lo que dice la ciencia es que esta teoría tiene muy poca consistencia. Para empezar, todavía no se sabe exactamente qué mecanismos de infección tiene el coronavirus. Desde muy pronto se supo que este factor infeccioso nuevo era pariente de otros que ya se conocían antes, y que esta familia de terroristas biológicos tiene la característica de cambiar muy rápidamente y de poder saltar entre las especies animales y de los animales a las personas (las cuales, bien mirado, no somos sino animales que sabemo usar un teléfono móvil).

El argumento de los científicos para demostrar que el coronavirus no ha sido creado en el laboratorio es, curiosamente, una paráfrasis del argumento del sentido común.

El Microbiólogo Kristian Andersen, sueco, como su propio nombre indica, lleva estudiando el coronavirus desde Marzo. Andersen se ha fijado en las proteinas que le dan al virus su forma característica, como de pelota con pinchos, que ya conocemos todos debido a los memes que circulan por internet (esos en los que se ve a Jesucristo deteniendo el agente fatal, por ejemplo, o declarando que el coronavirus es un castigo a la Humanidad por haber pasado mil de la religión, al objeto de que la gente se convierta).

Andersen se ha dado cuenta de que esta proteína es diferente por ejemplo de la misma del SARS y que, en realidad, no está demasiado optimizada para « engancharse » a nuestras células. Lo dicho : si alguien hubiera creado el coronavirus en un laboratorio, a no ser que fuera muy inepto, como el profesor Bacterio, se hubiera asegurado de hacer las cosas bien y que el virus resultase más efectivo. O sea, más letal.

Además, puestos a manipular, a nadie le entraría en la cabeza haber escogido un virus que, hasta ahora, era inofensivo para los seres humanos y no otras variantes peligrosas que, por lo menos, le hubieran dado al profesor Bacterio el trabajo hecho.

Para el científico sueco, la única respuesta posible es que el virus haya saltado directamente de los murciélagos a las personas o bien utilizando un « huesped » anima intermedio.

De hecho, científicos en Myanmar, antigua Birmania, han encontrado ya otros seis primos de nuestro coronavirus presentes en murciélagos cuyos riesgos se están estudiando.

-Y como siempre, para terminar, una noticia curiosa.

Lo mismo que se espera que haya un remonte de la natalidad producto del confinamiento (Netflix, no es eterno y las páginas esas que ponen peliculitas en donde la gente jadea mucho tampoco) la experiencia dice que, cuando el fin del enclaustramiento llega, hay muchas parejas que se mandan (mutuamente o no) a vivir a casa de la madre respectiva.

En la provincia de Wuhan, en donde nos llevan ya mucha delantera a los principiantes europeos, ha sido terminar con el confinamiento y que la gente deje de cantar eso de cuando te digo China china china del alma tú me contestas « Chinitode amol ». Así pues, para darle a la gente un descansito y que los abogados matrimonialistas no mueran de estrés, en Japón ha tenido la idea de ofrecer a los casados estresados pisos amueblados para que puedan descansar de estar enclaustrados con sus parejas o para descubrir que echan mucho de menos a sus santos después de una trifulca doméstica.

Por 35 euros al día, usted puede perder de vista a la parienta o al pariente y disfrutar de un poco de vida privada.

Y con esta bonita información, me despido de mis lectores. Hoy quizá llegará la actualización más tarde de las ocho, porque otros deberes me tendrán ocupado. Pero en cualquier caso, a la hora que sea, llegará.

Hasta entonces, a mantenerse sanos y buenos. Un cordial saludo.


Publicado

en

,

por

Etiquetas:

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.