Pasaporte de inmunidad – Cannabis contra el coronavirus – voces por la apertura de fronteras – repensar la Unión – proteger a las empresas europeas clave
9 de Mayo.- Muy buenas tardes y bienvenidos a la primera edición de hoy de Viena Directo, el blog favorito de aquellos que quieren saber a qué atenerse.
Como siempre, antes de internarnos en el proceloso mar de la información general, nos detendremos en las cifras.
Hoy, según datos del Gobierno austriaco, había en Austria, a las diez de la mañana 15737 positivos registrados al test de coronavirus (se han hecho, hasta el momento, 311.690).
13928 personas han conseguido superar la enfermedad (oficialmente, porque sabemos que hay unos cuantos miles de asintomáticos) y 615, desgraciadamente, han fallecido.
Son ellos los que nos recuerdan que la amenaza sigue ahí, viva, y que tenemos que seguir siendo precavidos.

-En estos días se está hablando mucho del llamado pasaporte de inmunidad como un medio para luchar contra las consecuencias económicas del coronavirus.
Se basa en encontrar a las personas que hayan pasado el coronavirus a base de hacerles tests y permitir que sean estas personas las que hagan una vida lo más normal posible.
El asunto, de cualquier manera, no está nada claro y no es tan fácil como parece, porque no hay opiniones científicas claras al respecto de si la gente que se ha infectado una vez queda totalmente inmune o no. Por no hablar de la división social que podría producir.
En Austria, debido a esto, todos los partidos rechazan la implantación de este certificado de inmunidad salvo (naturalmente) la ultraderecha, que lo acepta bajo ciertas condiciones.

-Científicos franceses habrían publicado las condiciones de un estudio que indicaría que algunos compuestos presentes en la nicotina tendrían una acción protectora frente al coronavirus. Otros cientificos, canadienses esta vez, han indicado que algunos principios activos procedentes en el cannabis también estarían indicados para tratar el coronavirus. Como ya nos conocemos, esto no significa que uno se tenga que dar al fumeque o ponerse parches de nicotina, ni ponerse con los cigarrillos de la risa, sino que algunas sustancias aisladas podrían tratar el virus.
Los estudios en cualquier caso, se encuentran en una fase muy temprana.

-En estos días se está hablando mucho de fronteras. De mantenerlas cerradas (o semiabiertas) para combatir la expansión de la pandemia o de abrirlas para que la gente pueda recuperar la libertad que tenía AC (Antes del Coronavirus).
Ayer, en la televisión alemana, mientras cenaba, estuve viendo en las noticias un amplio reportaje a propósito de las voces, cada vez más numerosas, que piden que se abran las fronteras entre Austria y Alemania, y entre Alemania y Luxemburgo, para que pueda seguir la vida normal entre pueblos para quienes las fronteras, merced al tratado de Schengen, se habían ido convirtiendo en una línea teórica y tan impermeable como la que separa municipios en un país.
La incomprensión de la gente, que no entendía por qué el profesor de música del niño no podía darle clase de piano porque vivía en el pueblo de al lado, que estaba en Alemania o de la gente que se tenía que sentar a charlar con sus amistades con una valla de por medio que separaba la frontera o, peor, los casos de los novios que se veían reducidos a hacer manitas como en 1915, por un lado, me hacía sentirme muy orgulloso de la que, a mi juicio, ha sido la principal victoria de la Unión Europea. Esto es: que a todos nos parezca naturalísimo movernos por entre las tierras de Europa y verlas, si se me permite la expresión un tanto grandilocuente, „con los ojos de Dios“ que no entiende de fronteras.

Por esta vía quiero creer que los ciudadanos europeos hemos aceptado por fin que Europa es una y que lo natural es transitar por el territorio que es nuestra casa común, sin tener que pasar aduanas.
Sobre esta certeza creo que se construirá el futuro.
En este marco, parlamentarios alemanes y franceses, en una llamada común, han pedido que se abran inmediatamente las fronteras entre los dos países, cosa que, a su juicio, permitiría el número simétrico de infecciones a uno y otro lado de la raya.
El cierre de fronteras, según ellos, ya no se puede argumentar con razones de salud pública.
Los diputados de los dos parlamentos, galo y teutón, piden que no se retrase ni un día más la apertura de fronteras y dicen que las fronteras son una „división artificial“ tras tantos años de trabajo por la unificación.

-De cualquier manera, lo que parece evidente es que la Unión Europea necesita una profunda reforma y que esa reforma pasa por más Europa, que es lo que pedimos todos los ciudadanos (o, por lo menos, todos los ciudadanos que tenemos dos dedos de frente).
En este sentido también se ha pronunciado Sebastian Kurz, el cual ha pedido que se reformen los tratados de la Unión para adaptarlos al siglo XXI.
Kurz ha dicho que la Unión es uno de los grandes logros del siglo XX y que es el proyecto de paz más exitoso de nuestro continente. La reforma sería necesaria para „proteger nuestro modelo de vida europeo y para desarrollarlo de cara al futuro“.
Y añado yo: aunque solo sea por las preguntas que están moviendo el debate público, no solo entre la sociedad civil, sino también entre los políticos, ya deberíamos sentirnos orgullosos.
Se está hablando de temas tan importantes como libertades y derechos, de la privacidad y algunas medidas, como por ejemplo las famosas aplicaciones para móvil, se están encontrando con un amplio rechazo porque no corresponden con esos valores europeos de democracia y libertad que la Unión Europea lleva en su ADN.
Son tiempos duros, pero también tiempos que justifican la esperanza.
Kurz ha dicho también en su comunicado que „muchas grandes preguntas de futuro ya no podrán ser dejadas a los países para que las resuelvan a nivel nacional, como la crisis del coronavirus está poniendo de relieve“.
Según Kurz deberíamos „repensar“ la Unión a un nivel supranacional.

-La Ministra de Economía austriaca, Schramböck ha anunciado una ley para evitar la venta a bajo precio de empresas clave a China y a los Estados Unidos.
Naturalmente, algún día pasará lo más urgente de la crisis del coronavirus y, tras ese tramo, llegará otro, sumamente peligroso para la Austria en particular y la Unión Europea en general, pues existirá la posibilidad de que empresas, consideradas clave (por ejemplo, la producción de equipamiento sanitario) caigan en manos de propietarios de fuera de la Unión.
Esto, según la ministra, ya sucedió durante la crisis del 2008 y puede volver a suceder si se da la oportunidad.
Según Schramböck, la Unión Europea ha hecho demasiado poco a este respecto, sobre todo si se compara con sus grandes rivales comerciales, China y los Estados Unidos.
Según la ministra, Europa ha actuado hasta ahora de manera ingenua (naiv) y ha hecho mal todo lo que podía haber hecho mal (textual).

Debido a esto han desaparecido de Europa todas las empresas tecnológicas lo cual ha supuesto una gran pérdida de saber hacer.
La Unión ha pedido a los socios europeos que legislen en este sentido de aquí a octubre.
La ministra piensa que será demasiado tarde y se ha apuesto a la tarea y ya hay una ley austriaca para controlar las inversiones extranjeras en tres pasos.
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En el futuro será obligatorio que los inversores extranjeros declaren sus intenciones de compra.
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Una comisión controlará las compras por parte de capital extranjero para que no afecten a sectores clave, como las infraestructuras o las empresas tecnológicas.
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En el caso de que se rechacen las inversiones por parte de capital extranjero se ayudará a las empresas a encontrar inversores en el marco de la Unión Europea. La Ministra ha dicho que, en este marco, también puede crearse un fondo de transición estatal que ayudase a las empresas mientras encuentran estos inversores.

En Alemania ya funciona desde hace años un modelo parecido y, según la ministra, funciona fenomenal. El objetivo no es obstaculizar las inversores extranjeras sino mantener la tecnología y las infraestructuras -el agua, por ejemplo- en manos europeas.
Y con esta noticia me despido, como siempre, hasta las ocho, momento en el que volveré con más quisicosas relacionadas con el coronavirus.
Recuerdo a aquellos de mis lectores que tengan Féisbul que, si no quieren perderse ningún artículo de Viena Directo, ni los avances ni ciertos contenidos especiales (vídeos) pueden darle a „me gusta“ de la página o seguirla.
Con esto, no solo se asegurarán tener acceso a las noticias más frescas, sino que me harán muy feliz, porque me indicarán que piensan que hago bien mi trabajo.
Hasta la tarde, un cordial saludo.

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