Al contrario de lo que todo el mundo piensa, cuando se encuentre la vacuna del coronavirus no acabarán nuestros problemas. Al contrario: no habrán hecho más que empezar.
11 de Junio.- ¿Por qué esta pandemia es diferente de otras que llevan asolando el mundo décadas? (Por ejemplo, la malaria, el ébola) La diferencia está clara: por primera vez en mucho tiempo todos estamos expuestos. Las sociedades llamadas desarrolladas han sentido la desagradable sensación de que ser blanquitos y ricos, esta vez, no les ha salvado. Esto explica, lamentablemente, la enorme cantidad de recursos que se están allegando para producir una vacuna de la manera más rápida posible.
No será el fin de nuestros problemas. Sino solo el principio
Impulsados por la libélula vaga de esa vaga ilusión todos pensamos que el día en que un científico levante los ojos del microscopio y diga Eureka se habrán acabado todos nuestros problemas. Las playas volverán a estar de bote en bote, y podremos besarnos y restregarnos con nuestros compañeros de planeta. Y no: pasará todo lo contrario. Cuando llegue ese día en que un científico diga: señores, aquí tengo el antídoto, no se habrán terminado nuestros problemas, sino que no habrán hecho más que empezar.
De momento, los expertos cuentan con un periodo de desarrollo de la vacuna de entre doce y dieciocho meses. Desarrollo significa elaboración de prototipos. De esos prototipos, tan solo entre un veinte y un cuarenta por ciento resultarán medianamente efectivos. Y después (y aquí viene la madre del cordero) habrá que producir esas vacunas en cantidades gigantescas. Porque el coronavirus no se va a vencer hasta que todo el mundo (o una inmensa mayoría de la Humanidad) se vacune.

El otro día iba yo escuchando en el tren Radio Nacional de España y uno de los científicos punteros en España en relación a las vacunas se encargó de bajarle el entusiasmo a la locutora, que estaba emocionada porque, en Estados Unidos, había habido una vacuna con resultados muy prometedores.
En España, por ejemplo, se están llevando a cabo ensayos para producir vacunas efectivas contra este nuevo coronavirus que, de momento, tienen resultados muy prometedores. Uno, pretende modificar una vacuna ya existente y el otro crear una ex novo por la vía genética. El científico explicaba que, suponiendo que los equipos de científicos españoles tengan éxito, esa vacuna la vamos a tener que producir en una fábrica de fuera o en una que se construya ex profeso, porque en España tenemos muy buenas industrias de producción de vacunas veterinarias, pero no para humanos.
La UE quiere asegurarse derechos preferentes
Toda esta explicación es pertinente porque la Unión Europea ha anunciado hoy que va a aplicar una estrategia conducente a tener acceso prioritario a las vacunas que se produzcan. Para ello, ha firmado acuerdos preliminares con diferentes farmacéuticas que están trabajando en diversos prototipos, a cambio de los cuales ha dado créditos vía el banco de inversiones europeo.
Como ya decía antes, y mis lectores se pueden figurar, entre un sesenta y un ochenta por ciento de esos créditos serán como quemar el dinero, porque se destinarán a vacunas que no tendrán el éxito esperado.
Estos créditos se van a financiar a través del fondo del que yo hablaba el otro día, destinado a catástrofes. Concretamente, se van a destinar al desarrollo de la vacuna 2700 millones de euros. Cuando se encuentre la vacuna habrá que prepararla para 300 millones de europeos. Eso, si solo hay que ponérsela una vez. Si hay que ponérsela dos veces (la primera y la de refresco) serán 600 millones de dosis. En todo caso, un porrón de dosis.
A pesar de esto, los funcionarios de Bruselas han enfatizado que la postura oficial de la Unión es por un acceso global de todos los países a la vacuna. Los preacuerdos firmados (y los que se firmarán) con las farmacéuticas no serán por derechos de adquisición exclusiva sino por derechos de adquisición preferente.
De momento, la primera empresa farmacéutica de la Unión que ha empezado con tests de una vacuna potencial es la alemana Biotech. Ha recibido 100 millones de euros de la Unión. Este primer pago de 100 millones de euros es para asegurar una primera fase de test exitosa, de manera que se puedan producir suficientes dosis para que se puedan hacer pruebas. Los primeros resultados de estos tests se esperan para fines de julio.
Entonces, sabremos más.


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