¿Tenemos los extranjeros la culpa de las infecciones en Austria? – El presidente nos aconseja paternalmente – el coronavirus se nota en la estadística de defunciones – la página de los tests con graves problemas técnicos.
3 de Diciembre.- Con las faldas de la oronda emperatriz Maria Teresa como fondo, con la bandera de la Unión y la bandera austriaca (la „rojiblianca“) se ha dirigido a nosotros el presidente Van der Bellen. Tan paternal como siempre, con las manos de abuelo subrayando con gestos lo que iba diciendo.
Ha dicho que vamos avanzando, pero que no podemos ceder, porque el virus malandrín no respeta ni domingos ni festivos. Que mientras esto y lo otro, tenemos que lavarnos las manos frecuentemente, y ponernos mascarilla (y al decirlo, se ha puesto la mano delante la cara en un gesto igual igual igual que el que hacía mi abuela María) y que tenemos que mantener la distancia de seguridad (y, al hacerlo, ha remedado el alejarse de algún peligro).
Y nos ha dicho que vayamos a hacernos los tests, que es justo y necesario.
Los discursos de Van der Bellen a la nación, quizá por quien los dice, tienen siempre algo de poético.
Hoy, por ejemplo, la útima frase lo ha sido.
Casi textualmente (no me acuerdo de la literalidad) ha dicho Van der Bellen que, si nos portamos bien, „el verano llegará antes de lo que esperamos“. Hoy, con nieve en la calle, el verano y, con él el fin de nuestros males, parece un territorio mítico.

EL CANCILLER AFIRMA Y MATIZA DESPUÉS (ALGO A SU PESAR)
Naturalmente, no todo el monte es Van der Bellen en la política austriaca.
Ayer, durante la rueda de prensa en la que el Bundescanciller estuvo explicando cómo vamos a pasar la navidad, el dueño de las orejas más famosas de Austria dijo esto:
-Wir hatten im Sommer sehr, sehr niedrige Ansteckungszahlen nach dem Lockdown und haben dann durch Reiserückkehrer und insbesondere durch Menschen, die in ihren Herkunftsländern den Sommer verbracht haben, uns Ansteckungen wieder ins Land hereingeschleppt.
Lo cual, traducido a la lengua de Antonio Banderas, quiere decir lo siguiente:
-En verano teníamos cifras muy, muy bajas de contagios después del confinamiento y la gente que volvió de los viajes y especialmente las personas que habían pasado el verano en sus países de orígen, nos volvieron a traer los contagios al país.
Es poco probable que el canciller pensara mucho lo que dijo, porque es una opinión que, probablemente, comparten con él todas las señoras de ochenta años que, sin tener gran cosa que hacer, piden en los supermercados que abran otra caja cuando hay más de dos personas en la fila. La frase del canciller es una expresión muy pura de las entretelas más íntimas del alma austriaca. Es la misma reacción refleja que, después de la segunda guerra mundial, llevó a este bendito país que amo con todas mis fuerzas, a acuñar ese famoso eslogan de „nosotros fuimos la primera víctima del nazismo“.
Dicho así, la cosa queda con un „con lo bien que íbamos y vinieron todos estos extranjeros a traernos a Austria lo que no teníamos aquí“. Cosa que, como todo el mundo sabe, no es del todo cierta. Fueron austriacos (y muy de pata negra) los que dijeron aquello de „a mí este año el coronavirus no me deja sin playa“ y emprendieron el camino de las playas que aquí quedan más a mano, o sea, las de Croacia, las de Eslovenia y las de Italia. Pero el canciller sabe que esas personas no pueden votar al señor canciller y que, por lo tanto, decir ciertas cosas sale gratis.
Este comentario del canciller en la rueda de prensa fue también el pretexto de una discusión bastante hosca entre el político y el presentador del telediario de la ORF, Armin Wolf. Un tono que estuvo en un tris de volverse más agrio de lo necesario.
Armin Wolf enfrentó al mandatario con sus palabras y, curiosamente (¿O no?) el mandatario no tuvo en ningún momento conciencia de haber dicho ninguna cosa censurable, ni le pareció que, con sus palabras, podía haber demonizado injustamente a un grupo de población que paga impuestos y levanta el país como el que más. De cualquier forma, algo acorralado (Armin Wolf es mucho Armin Wolf), el canciller más mozo de la unión trató de arreglar la cosa y dijo:
-Si miramos al verano podemos darnos cuenta de que un tercio de nuestras -remárquese el posesivo – nuevas infecciones, se trajeron del extranjero.
O sea, lo que por la mañana era una tropa de extranjeros enfermizos que infectaban el sano cuerpo social austriaco -un motivo este, el de la infección, muy caro a los propagandistas del tito Adolfo, por cierto- por la noche era „un tercio de las nuevas infecciones“.
La frase también ha sido aprovechada por el vicecanciller Kogler, para hacer público su malestar y, de paso, lanzar también una señal a los votantes de los Verdes, los cuales (se teme) asisten bastante estupefactos a la docilidad con la que el socio pequeño de la coalición que gobierna Esta Pequeña República se pliega a todo lo que el socio mayor dictamina.
En los últimos tiempos, el coronavirus está suponiendo un desgaste para los Verdes en la intención de voto. También porque, durante todo el primer confinamiento, el mensaje implícito de las medidas del Gobierno era que todo iba a ser duro pero breve. Como le decíamos a mi sobrina cuando era pequeña y no quería bajarse de los columpios „una y ya“. Pero no, no ha sido „una y ya“ y es probable que no sea tampoco „dos y ya“.
Werner Kogler ha dicho que el canciller, diciendo lo que dijo ayer por la mañana había demostrado „muy poca sensibilidad“ y que sus afirmaciones habían sido „unilaterales“. No ha sido la última consecuencia de las afirmaciones de Kurz. El Ministro de Exteriores también ha tenido que salir a tender un cortafuegos preventivo alrededor del jefe del gabinete, remarcando que las afirmaciones de Kurz no son en contra de los ciudadanos balcánicos ni contra los países de los Balcanes, con los que Austria tiene una gran amistad.
ES INCONTROVERTIBLE: A CAUSA DEL CORONAVIRUS HA MUERTO MÁS GENTE DE LO NORMAL
Por cierto, dejando el marujeo, hoy el Instituto de Estadística austriaco ha hecho público un dato dirigido directamente a nuestros convecinos más incrédulos. Los „no es para tantistas“. O sea, los que dicen que el coronavirus, si acaso, es una mala gripe. En Austria, en la semana de noviembre en la que se alcanzó el pico de la segunda ola, no moría tanta gente desde hace cuarenta y dos años. En el mes de noviembre ha muerto un más de un cincuenta por ciento más de gente que la media de los últimos cinco años.
GRANDES PROBLEMAS EN LA PÁGINA WEB DE LOS TESTS
Por último, creo que mis lectores deben saber que la plataforma de internet que se ha puesto en marcha para que se apunten las personas que quieran hacerse los famosos tests se está enfrentando a dificultades técnicas, probablemente producto de las prisas con la que se ha puesto en marcha.
(En el sur pensamos que somos el país de la chapuza, pero en todas partes cuecen habas, como es natural).
Doce horas duró la cosa onláin antes de que los técnicos se dieran cuenta de que había habido un agujero de seguridad producto de un ciberataque.
Los datos de alrededor de ochocientas personas habían sido filtrados a terceros, había habido también confusiones en la asignación de citas. Personas que habían recibido los datos de otras.
También parece que ha habido problemas con las direcciones de correo electrónico de gmail. También parece que se puede registrar uno varias veces con los mismos datos.
Y, como dicen aquí, und und und.
Mañana, si acaso, hablamos de la página que el Gobierno austriaco ha puesto en marcha al grito de „!Tiembla Amazon!“, que esa es otra.


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