La Comisión Europea manda un mensaje tranquilizador – los niños tienen cero traumas debido a la CoVid – el coronavirus estaba aquí desde antes de lo que se pensaba
9 de Diciembre.- Escribir Viena Directo todos los días es una gran responsabilidad, o por lo menos yo me lo tomo así.
Sin perder su rigor el blog tiene que ser accesible a toda clase de públicos. De todas las edades.
Por eso hoy una parte del post de hoy va dedicada a los más jóvenes de cada casa. Si los más jóvenes no pueden leer este post por sí mismos, quizá fuera bueno que los adultos les echaran una mano.
La Comisión Europea es, junto con el Parlamento europeo, el centro de donde surgen las normas por las que nos comportamos los europeos. Igual los países que las personas. Durante esta crisis del coronavirus la Comisión Europea ha tomado muchas decisiones importantes. Decisiones que, seguramente, nos van a ayudar a salir pronto de esta crisis.
Algunas decisiones importantes han estado relacionadas con los viajes.
Como los regalos de navidad vienen de lejos, muchos niños europeos estaban preocupados de que los Reyes, Santa Claus, el Christkind, Pére Noël o la Befana, quizá no podrían hacer su recorrido habitual durante la noche del veinticuatro de diciembre o durante el seis de enero.
Muchos niños se preguntaban quién traería los regalos o si los traería alguien überhaupt. Pues pueden estar tranquilos. Tanto los niños, como sus padres, que no tendrán que consolarles.
La Comisión Europea ha emitido hoy un comunicado en el que se informa de que los Reyes, Santa Claus, el Christkind y demás entidades bienhechoras podrán moverse libremente por el viejo continente y hacer su reparto como todos los años. Al ser, por su naturaleza sobrehumana, inmunes al virus malandrín, no pueden ni contagiarse ni contagiarlo, de manera que no tendrán que guardar cuarentena cada vez que pasen una frontera (sería un engorro) ni tampoco tendrán que hacerse PCRs.
La Comisión Europea ha recordado también que esto no implica que el reparto de regalos sea incondicional (por algo la presidencia de turno de la Unión les ha tocado a los alemanes, que ya se sabe cómo son). Como todos los años, para la recepción de regalos sera condición sine qua non el haber sido bueno durante el año 2020. En algunos países del sur (España, por ejemplo) se recomienda un ligero soborno en forma de una copita de licor para Melchor, Gaspar y Baltasar (por el fresco de la noche decembrina, ya se sabe) y algún refrigerio también para los camellos. Los españoles empiezan «untando» a los políticos desde pequeños y luego, claro, pasa lo que pasa.
No se sabe lo que le gusta más a Santa Claus o a sus renos, pero lo imporante, sin duda, es el detalle.
Por cierto, las cartas se pueden empezar a mandar ya.
Este año, los Reyes Magos no han hecho su parada habitual en el Instituto Cervantes de Viena, pero si algún niño quiere enviar sus peticiones a los Reyes, este blog se erige desde este momento en estafeta.
Pueden enviar sus correos electrónicos a vienadirecto (arroba) gmail punto com.
CERO TRAUMAS EN LOS NIÑOS POR LA COVID
Tras este importante anuncio, seguimos con los más pequeños de la casa.
Si los niños de la infancia estaban muy preocupados por el tema del regalamen, muchos padres (y algunos negacionistas) estaban muy preocupados por la eventualidad de que la crisis del coronavirus dejara algún trauma en sus niños.
La ciencia (y el sentido común) parecen desmentir esto.
En Junio pasado se realizó una encuesta en la que se preguntó a a 220 niños y a 438 progenitores (sobre todo madres) de las zonas más castigadas por el coronavirus de Tirol (Norte y Sur) a propósito de su grado de bienestar psicológico.
Los niños están influenciados, pero no traumatizados („Die Kinder sind belastet, aber nicht traumatisiert“), ha declarado la directora del departamento de psiquiatría infantil y juventil del hospital de Hall in Tirol (por cierto, precioso lugar)
Este estudio que se ha presentado hoy durará dos años (hoy se han presentado los primeros resultados).
Ni los chavales entrevistados ni sus progenitores daban grandes señales de trauma ni de miedos patológicos. Su calidad de vida había disminuido, eso sí, pero por la falta de contactos sociales. Las consecuencias dependen sobre todo de la edad. Los más mayores sufren más por no ver a sus amigos y los más jóvenes por no tener contacto con otros grupos de edad.
Una cosa curiosa es que las niñas, en general eran más empáticas que los niños. Un 62 por ciento de las chiquillas estaba preocupada porque algún miembro de su familia pudiera enfermar de CoVid, en tanto que solo un 52 por ciento de los chicos había caido en la cuenta de que eso les podía pasar.
Las chicas también tenían más sentido de la amenaza y tenían más miedo que los niños. Las madres, sin embargo, tendían a no darse cuenta de que sus hijas pensaban esto y tendían a valorar su calidad de vida como mejor de lo que era (por cierto, los niños, en general, al contrario de sus hermanas, solían estar también en la parra).
El estudio, como decía más arriba, tendrá una segunda ola que empezará onláin el 14 de diciembre.
El objetivo del estudio es desarrollar una herramienta que permita reconocer el estrés en los chavales en la escuela y en el jardín de infancia.
La doctora Sevecke, la jefa del estudio, recomendó a los padres que explicaran a sus hijos las cosas del coronavirus en un lenguaje a su alcance, de manera que los críos tengan la sensación de que se les escucha y se les entiende.
DESDE ANTES DE LO QUE SE PENSABA
Durante este año en el que todos hemos estudiado (con más o menos éxito) la carrera de virología, se han dicho muchas cuñadeces. Se siguen diciendo, por cierto. Ahora nos toca la de „yo no me pongo la vacuna porque tiene ARN de mono“.
Mientras nos juramos tener paciencia con aquellos de nuestros congéneres a los que la naturaleza dotó con menos luces, recordamos la plasta que se dio en algunos países acusando a ciertos Gobiernos de ser irresponsables por, por ejemplo, haber permitido una manifestación femnista y haber desencadenado, con ella, el apocalípsis y el holocausto caníbal.
Pues bien: según todos los indicios, aunque dichos Gobiernos hubieran prohibido las mencionadas manifestaciones, el holocausto caníbal y el apocalípsis se hubieran desencadenaod igual, porque parece ser que el virus malandrín llevaba en Europa por lo menos desde noviembre de 2019.
En esas fechas acudió a un hospital de Milán un chiquillo de cuatro años con una tos muy fuerte. Los médicos, le hicieron un frotis, pensando que tenía sarampión. Por supuesto, dio negativo. Esta muestra se conservó en el hospital a ochenta grados bajo cero, junto con las de otros ochenta y nueve pacientes.
Se ha vuelto a valorar y ha resultado que lo que el niño tenía era el coronavirus.
Por cierto, ni el niño ni sus padres habían estado en el extranjero.
Los lectores de Viena Directo no tienen por qué echarse las manos a la cabeza. Los científicos han llegado a la conclusión de que el SIDA surgió en algún lugar de África a mediados del siglo pasado. La muestra de sangre más antigua conteniendo el virus del SIDA es de 1959. Es de una mujer congoleña. Pero es probable que el virus de la Inmunodeficiencia humana pasara de un primate a las personas allá por los cuarenta.
Y nosotros, mientras tanto, en la parra.


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