Después de una moratoria de una semana, el 25 de enero las mascarillas FFP2 serán obligatorias en Austria. Te hemos preparado una guía completísima con todo lo que debes saber.
18 de Enero .- Si en vez de leerlo tú prefieres que la voz de Lupe te lo lea, no tienes más que darle al play.
Ayer, el Gobierno austriaco nos hizo saber que, tras una moratoria de una semana, a partir del veinticinco de enero próximo serán obligatorias las mascarillas FFP2 en los transportes públicos y en los comercios que estén abiertos (básicamente, alimentación, droguería, bancos y correos).
Debido a esto, he pensado que estaría muy bien hacer un resumen de todo lo que hay que saber a propósito de estas mascarillas.
Allá vamos.

¿Qué es una mascarilla FFP2 y cuáles son sus componentes?
Las mascarillas FFP2 pertenecen al grupo de las mascarillas de protección autofiltrantes. Las mascarillas del grupo FFP son de tres tipos:
FFP1 o „antipolvo“ (o antieróticas, ejem(*)) filtran por lo menos el 78% de partículas que hay en el aire. Están diseñadas para filtrar los polvos molestos, pero no sean tóxicos. Son de papel y se sujetan a la cara con una goma. Es el tipo de mascarilla que uno se pondría, típicamente, para derribar una pared.
(*)Queridos convecinos: alguna broma habrá que hacer.
Nuestras FFP2 filtran al menos el 94% de las partículas presentes en el aire y están indicadas para protegerse contra los virus. No solo el coronavirus, sino por ejemplo, el de la gripe (la mala, o sea, la que en inglés se llama „influenza“) o incluso la peste bubónica (Yersina Pestis)
Por último están las FFP3, las cuales filtran al menos el 98% de las partículas del aire. Están indicadas para polvos más finos por ejemplo los de la cerámica o el asbesto, así como para intervenciones quirúrgicas que produzcan aerosoles.
Están homologadas con las normas europeas EN143 y EN149 (atención a este dato), las cuales prescriben qué controles y pruebas han de pasar las mascarillas para que sean seguras.
Las mascarillas FFP2 están compuestas por varias capas. De fuera hacia dento, la primera es una capa de polipropileno entrelazado (no tejido), la segunda una capa filtrante, también de fibras de polipropileno no tejido, tras esta, una montura acrílica (o sea, de plástico) para mantener el conjunto en posición y, por último una capa interna, que es la que está en contacto con la piel de la persona humana que lleve la mascarilla.
Las mascarillas FFP2 se fijan con dos gomas y un clip de metal que se ajusta a la nariz. Antes de colocarlas hay que lavarse las manos con agua caliente y jabón, por lo menos durante un minuto.
Para garantizar la protección, no hay que tocarse la cara mientras llevamos la mascarilla puesta, y al llegar a casa hay que quitársela solo por las gomillas, sin tocarla.
Las mascarillas FFP2 nos protegen a nosotros y protegen a los demás, si es que nosotros estamos infectados.

¿Cuánto duran las mascarillas FFP2?
Aquí viene la mala noticia. En principio, las mascarillas FFP2, por su uso, no son reutilizables. Dependiendo del fabricante, se pueden tener puestas hasta cuarenta y ocho horas (naturalmente, no seguidas). Generalmente, se recomienda que se utilicen en periodos de ocho horas. Aunque conviene desecharlas si se humedecen, si se rompen o si se ensucian.

¿Qué debo mirar en el etiquetado de la mascarilla?
Pues básicamente cuatro cosas: en primer lugar, que lleven la marca CE, lo cual implica que cumplen la normativa europea, después que cumplan la norma EN 149 o la EN143 (de las que hablábamos más arriba) y después, que sean reutilizables o no.

¿Se pueden reutilizar?
Como decía más arriba, hay mascarillas que sí, que son reutilizables. En cualquier caso, hay que volver a esterilizarlas. Hay que seguir las instrucciones del fabricante para hacerlo. El proceso de esterlización suele ser complicado y no se suele poder hacer en casa.
De los métodos de esterlización que hay disponibles en internet, el menos aparatoso (no se necesitan sustancias extrañas) es el calor seco a setenta grados durante media hora.
Hay indicaciones de que se pueden esterlizar también con el microondas. Personalmente, no creo que sea aconsejable, porque muchos modelos incluyen un clip de metal para sujetar la mascarilla a la nariz y, como es sabido, metal y microondas igual a peligro.

¿Me puedo intercambiar la mascarilla con mi primo, mi madre, mi padre o mi santo o santa?
No. Cada persona debe tener una mascarilla propia, identificada.

¿Cómo funcionan las mascarillas FFP2? ¿Cómo filtran?
Aunque en principio pueda parecer que las mascarillas son una cosa muy simple, se trata de pequeños prodigios de la física.
Para seguir con mi explicación necesito que los oyentes utilicen su imaginación.
Todos pensamos en un filtro como si fuera una red de pesca, o sea, como una cuadrícula regular. Sin embargo, los filtros de las mascarillas FFP2 se parecen más a un bosque muy tupido, en el que las fibras de polipropileno no están tejidas, sino que están entrelazadas. Como una zarza muy tupida.
Dependiendo de su tamaño, las partículas quedan atrapadas en el filtro de polipropileno por tres mecanismos principales:
-Por inercia
–Por intercepción
o por difusión.
A estas escalas, podemos pensar que el aire entra en el filtro siguiendo líneas rectas y planas, formando láminas que se superponen y que se deforman, se curvan, cuando entran en la malla del filtro.
Las partículas más gruesas, cuando la línea de aire se deforma, conservan la inercia y no siguen a dirección del aire, sino que continúan en línea recta, de manera que se quedan pegadas a las fibras de polipropileno. A este mecanismo se le llama INERCIA. El fenómeno es igual que un coche que entra en una curva demasiado rápido y se sale de ella.
Las de tamaño medio sí que siguen una trayectoria curva cuando la corriente de aire entra en la malla, y cuando se acercan a una de las fibras, se quedan pegadas (INTERCEPCIÓN)
Por último, está el mecanismo de DIFUSIÓN. Las partículas más pequeñas (diminutas, de solo una fracción centesimal de micra) no se mueven siguiendo la línea recta del aire, sino que se mueven siguiendo un patrón al azar que se llama „movimiento browniano“ (porque el primero que lo detectó fue un señor inglés, llamado Brown, en el siglo XIX). Estas partículas, en el curso de su movimiento (un poco como un enjambre de mosquitos, para que el lector tenga una imágen plausible) se van quedando pegadas a las fibras de polipropileno.

TODO LO QUE DEBES SABER SOBRE LA PRÓRROGA DEL CONFINAMIENTO
Te lo contamos en La Tarde en Directo (rima y todo)

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