
En Alta Austria, en las entrevistas de trabajo les preguntan a las mujeres cosas que no le preguntarían a ningún hombre. Y está mal que así sea.
5 de diciembre.- Hace unos días, compartí mesa y mantel con un grupo de españoles, en el que también había algunos latinoamericanos. Fue una ocasión muy agradable. Algunas de las personas de la reunión no vivían en Esta Pequeña República y, siendo yo lo más parecido a un experto que había presente, me preguntaron sobre diferentes temas.
Estuvimos hablando también, cómo no, de machismo.
Y dije lo que digo siempre. O sea, que Austria es, en términos generales mucho más machista que España, aunque nosotros, los españoles, nos fustiguemos mucho a propósito del tema (también es cierto que la mejor manera de terminar con un problema es hacerse consciente de que ese problema existe, cosa que no pasa en Austria en muchos momentos).
En general, en Austria, con el machismo, pasa que la gente vive tan inmersa en él, lo tiene tan interiorizado, que no se da cuenta de que existe (y, sobre todo, no se dan cuenta de que hay muchas mujeres y muchos hombres por lo tanto, que lo sufrimos todos los días).
Hoy traigo una muestra.
La Universidad Johannes Kepler, de Linz, ha realizado una encuesta preguntándole a cuatrocientas mujeres trabajadoras entre 20 y 45 años.
Entre las mujeres encuestadas, un poquito más de la mitad tenían niños. El resto, no tenían hijos.
Un 46,6% aseguraron que, después de volver de la excendencia por maternidad, su carrera se había resentido. Casi un treinta por ciento (27%) afirmaron que la carencia por maternidad había reducido sus perspectivas de progreso profesional y un 23% afirmaron que habían empeorado sus condiciones de trabajo, en el sentido de que habían perdido el derecho a tener un coche de empresa, un móvil pagado o se habían tenido que conformar con una oficina más pequeña.
Un 16% había tenido problemas al elegir o coordinar sus horarios de trabajo, y casi otro tanto echaba de menos medidas de conciliación, como por ejemploe el teletrabajo.
Antes he dicho que los hombres también sufrimos el machismo y este es un terreno en el que lo hacemos especialmente.
El otro día, quedé con un amigo que tiene niños y me decía que, por un lado, las empresas hablan de igualdad y de fomentar la maternidad y la conciliación y pitos y flautas pero que no se dan facilidades ningunas para que los hombres puedan teletrabajar o cogerse la baja correspondiente por paternidad.
En el estudio de la Universidad Johannes Kepler se habla también de las entrevistas de trabajo.
Más de la mitad de las encuestadas fueron preguntadas a propósito de su deseo de tener hijos.
Yo lo cuento siempre pero yo recuerdo un trabajo para el que me ofrecí candidato (y que conseguí, por cierto) en el que me preguntaron tres veces en tres entrevistas diferentes si, siendo hombre, tenía yo algún problema en trabajar con mujeres.
Por si quedara alguna duda de esto que yo decía del machismo estructural de la sociedad austriaca, diré que las tres veces quien me preguntó fue una mujer.
La cuestión me resultó tan marciana que, de verdad, en un primer momento no supe qué contestar.
¿Por qué diantres debería yo haber tenido problemas para trabajar con mujeres? Para mí es un aspecto que no es importante.
Pensando que es por el típico déficit de comprensión que algunos extranjeros tenemos en ciertas situaciones, le pregunté a mi “interlocutriz” qué quería decir.
Por asegurarme, más que nada.
Y ella empezó a decirme que ya sabía yo, que las mujeres son muy malas, que siempre están poniendo problemas y conflictos y que eso había hombres que no sabían llevarlo
Lo dijo, como pidiéndome disculpas. Y yo, la verdad, no sabía qué decir. Salvo que de toda la vida he tenido compañeras y jefas y que nunca he tenido el más mínimo problema (con mis compañeros hombres tampoco).
Por eso soy feminista: porque me gustaría en que llegase el día en que el género de una persona fuera tan poco importante como el color de su pelo.
Nadie preguntaría en una entrevista de trabajo:
-Y usted ¿Tiene problemas para trabajar con personas rubias? Pues eso.

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