Mariahilferstrasse

Así se fabrica un escándalo

Mariahilferstrasse

El jefe del Partido Popular vienés, clonando las tácticas de la extrema derecha, lleva varios meses poniendo el grito en el cielo en internet.

14 de Julio.- Este año, por enésima vez, la ciudad de Viena ha sido distinguida con el título de ciudad con más calidad de vida del mundo. Se alaba su seguridad, la calidad y limpidez de sus aguas, la (tolerable) contaminación del aire, sus instalaciones públicas, el sosegado verdor de sus parques…En fin, todo eso que resulta evidente para cualquier turista o habitante de esta hermosa urbe. Con pocos días de diferencia, también los austriacos se han ganado a pulso el título de ser los más bordes del planeta. Yo, personalmente, dudo mucho que sea la cosa para tanto. Quien conozca Suiza o haya salido de compras por París, sabrá que los vieneses, en compación y sin duda, son gente encantadora.

Así las cosas, quizá uno de los trabajos más complicados en la política austriaca sea estar en la oposición de este consistorio. A ver qué argumentos tienes para enmendarle la plana al alcalde.

El jefe del Partido Popular vienés, Karl Mahrer, parece tenerlo claro: si no hay argumentos, o no son tan evidentes, se inventan y andando.

Dicho y hecho. Tomando ejemplo de la extrema derecha, Mahrer ha decidido montar su poyo en internet. Acompañado de un caballero con un dispositivo grabador, ha filmado sendos vídeos y luego los ha publicado en el TuTubo. La mecánica es siempre la misma. Mahrer en supuestos “puntos negros” de la ciudad de los valses preguntándole a los viandantes qué piensan de lo mal que está todo, de la inseguridad ciudadana que ha convertido (presuntamente) esta urbe en una réplica del Bronx de Nueva York, dando oportunidad al pueblo soberano para que se desahogue y eche por su boca lo que no se atreven a escuchar otros políticos.

Con cara de circunstancias, Mahrer escucha estas declaraciones del pueblo soberano (un poco como cuando Strache protagonizaba un cómic vestido con eskijama de superhéroe) y luego dice “claro, es que desde que gobiernan los socialistas esto es un sindiós, hay que hacer Viena big again”.

Cuando los vídeos se publican en internet, la gente, que es malísima, descubre pronto que los presuntos representantes del pueblo no son pasantes escogidos al azar, sino que son personas afiliadas al ÖVP que, mientras están diciendo lo malamente que se vive en Viena, le están guiñando el ojo a Mahrer.

Hoy viernes, catorce de julio, Mahrer se encontraba enfrascado en la producción de otra videodenuncia.

Esta vez en Mariahilferstrasse.

Di que su ojo de halcón distinguió un pobre sin techo durmiendo en un banco. Mahrer se dirigió al cámara:

-!Muchacho! Graba esta escena, que nos va a quedar una denuncia niquelada -y luego, tonante como Júpiter- !Viena está llena de pobreeesss! Aquí por ejemplo tenemos un pobre piojoso, borracho perdido, durmiendo, tirado en la calle. Con el Partido Popular esto no pasaría. Este pobre sería un ingeniero alto, rubio, con los ojos azules y cienmil euros en el banco. Pero esto lo arreglo yo.

Mientras el esbirro grababa, Mahrer echó mano de su telefonino y llamó a la policía.

–Gruss Gott. Mire usted que hay aquí un pobre zarrapastroso durmiendo en un banco ¿No les da vergüenza? !Si no vienen ya mismo y se lo llevan a la mazmorra, voy a armar un escándalo que se va a cagar la perra!…Sí, sí. Aquí les estoy esperando.

Y al colgar, debió de decirle al camarógrafo.

-Corta ya, que con esto hay bastante.

Di que, por casualidad, pasaba por allí un político de los verdes, Silvio Heinze, el cual también llevaba en la mano un dispositivo grabador -o sea, su telefonino- y colgó la escena en internet, con el epígrafe “así se fabrica un escándalo”.

Mahrer, indignado, pero sin apearse del burro, ha justificado su proceder. Según su versión, él vio un pobre piojoso durmiendo en un banco, y con la solanera que estaba cayendo hoy sobre Viena, sintió por este hermano suyo desfavorecido una cristiana compasión. Se acercó y comprobó que el pobre aún vivía y que, por lo tanto, no era un asesinado por alguna mafia del este, sino que solo era pobre. Así pues, llamó “a los profesionales” para pedir instrucciones o para que lo retiraran y así su presencia dejara de afear la belleza de las calles vieníes.

“Los profesionales”, la policía de Viena, han contestado prudentemente que, si uno tiene dudas a propósito de la salud de una persona que se encuentre por la calle, lo primero que hay que hacer es preguntarle a la persona:

-¿Está usted bien, caballero?

Si el caballero contesta que sí, cero al cociente y paso al sintecho siguiente. Si el caballero no contesta u ofrece signos de estar enfermo, hay que llamar a una ambulancia. Si contesta y uno piensa que puede hacer algo, lo mejor es recomendarle a la persona alguna dependencia de la enorme oferta social de la ciudad de Viena (por ejemplo, en plena Mariahilferstrasse está Die Grotte, llevada por la Iglesia Católica).

Y si es evidente, como en este caso, que no hay de qué preocuparse, pues hay que dejar la cosa estar. Al fin y al cabo “una siestecilla no es ningún delito” (sic) y para eso está la policía, para perseguir a los cacos.

La ciudad de Viena también se ha manifestado (con cierta chunga, las cosas como son) y le ha recomendado a Mahrer que, si de verdad está tan preocupado por los sintecho, lo que tiene que hacer es ponerse manos a la obra y ofrecerse como voluntario y así “hacerse útil”.

No sé por qué, pero no parece que vaya a hacerlo.

COCÓ CHANEL: ESPÍA NAZI

Durante la guerra mundial Coco Chanel colaboró con los nazis. Pagó con una década de exilio en Suiza.

En 1946 una mujer francesa, nerviosa y menuda, que fumaba sin parar, invitó a un amigo suyo a pasar unos días con ella en la exclusiva localidad suiza en la que vivía exiliada . Los dos habían sido famosos desde los tiempos de la Belle Epoque, se habían codeado con lo que, en francés, se llama “le gratin gratiné”, incluyendo al primer ministro británico, Winston Churchill o a Lord Grosvenor, pero en aquellos momentos pasaban por horas bajas. Él, por antisemita y colaboracionista… 

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