Dos nuevas víctimas de la violencia machista en Austria

pintura del museo de la ciudad de Viena

Dos mujeres han perdido la vida en Austria hoy víctimas de la violencia machista. Veinticuatro en lo que llevamos de año. Una siniestra estadística.

21 de Octubre.- En el día de hoy una siniestra estadística ha vuelto a registrar un movimiento.

Me estoy refiriendo a la de las mujeres víctimas de la violencia machista en Austria. Dos mujeres han sido asesinadas por sus exparejas, las dos, con arma de fuego (por mucho que lo intenten, no se me ocurre para qué puede querer una persona normal tener un arma de fuego en su casa o llevarla encima en su vida normal).

El primer crimen machista de hoy se ha producido en la localidad de Wolfsberg am Schwarzautal. La víctima ha sido una mujer de 47 años que ha sido asesinada por su ex marido, un cafre de 52. Después de dispararle, el muy animal se ha suicidado. Los servicios de emergencia han intentado reanimar a la pobre señora, sin conseguirlo, dada la gravedad de sus heridas.

Ha sido la hija de la mujer quien ha encontrado los cuerpos. Según parece, la pobre chica no estaba en casa en el momento en el que se produjeron los disparos. Parece ser que el asesino no era su padre biológico.

El crímen ha sido perpetrado con una escopeta que el hombre poseía de manera legal (De nuevo ¿Para qué porras puede querer una persona normal una escopeta?).

El patrón de este crimen machista, por lo demás, responde a lo (desgraciadamente) usual. La víctima y su matador se habían separado hacía pocos meses. De hecho, el hombre vivía en una población cercana.

La demostración de que la violencia machista no entiende de clases sociales ni de posibles económicos es el segundo crímen que se ha producido hoy.

La mujer ha sido asesinada frente a su lujosa casa en en la localidad de Strasshof an der Nordbanhn.

Como siempre, en la prensa basura austriaca no se ha llamado a las cosas por su nombre, o sea, violencia machista, sino que se ha hablado de „Familiendrama“ („drama familiar“).

El caso: la víctima, madre de cuatro hijos y de 33 años de edad, ha sido muerta delante de su casa por disparos de un arma de fuego (una pistola).

Su asesino, como en el caso anterior, ha sido su ex pareja, un ciudadano sueco que, después del asesinato, ha confesado el crimen ante la policía. Por lo visto, el desencadenante ha sido una pelea de la que ha habido varios testigos (de nuevo ¿Qué clase de persona lleva encima una pistola cuando va a visitar a su ex o en cualquier otra situación de la vida?).

De la pelea no han trascendido los motivos.

Como decía más arriba, con estas dos nuevas víctimas, han sido veinticuatro las víctimas de la violencia machista en lo que llevamos de año.

La única política que se ha manifestado públicamente con relación a estos sucesos ha sido la portavoz del Partido Socialista para la mujer, Eva-Maria Holzleitner, la cual ha pedido a la Ministra de la Mujer que ponga en marcha medidas para intentar acabar con esta lacra.

Según Holzleitner, Austria lleva bastante retraso en la aplicación de las medidas acordadas en la convención de Estambul, en el curso de la cual el Gobierno austriaco se comprometió a defender a las mujeres y las niñas contra la violencia.

Pero una cosa es cierta: si bien es cierto que el Gobierno austriaco, los gobiernos en general, tienen el deber de poner todos los medios a su alcance para acabar con la violencia machista, somos todas y todos, sin excepción, los que tenemos que poner de nuestra parte para no consentir ninguna violencia contra las mujeres.

Porque estos asesinatos son el último peldaño de una escalera que se empieza a bajar mucho antes. La que empieza en el recreo, cuando se les dice a los niños „venga, no corras como una niña“. La que sigue en las empresas, cuando se paga menos a las mujeres que a los hombres por el mismo trabajo o donde el jefe advierte (entre risas cómplices) a los compañeros varones que no se cojan la baja de paternidad que para eso ya están las mujeres (eso lo han oido, y más de una vez, estas orejas). Son solo algunos ejemplos. En España, por lo que yo sé, está la cosa más adelantada, pero aquí en Austria, para algunas cuestiones, seguimos en 1985. Y ya es hora de irle dando cuerda al reloj.

 


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