
La ORF (¡Ole, ole!) se va a lavar la cara. A partir del uno de enero “se vienen cositas” o “Es kommen sie sich Dingerl”.
14 de Diciembre.- Sin lugar a dudas, uno de los temas de conversación de este año que termina ha sido la ORF. Una sentencia judicial, que consideraba que el actual sistema de financiación el GIS, discriminaba a los que lo pagábamos, porque la oferta de la tele y de la radio públicas se puede disfrutar tan ricamente -y gratis- por internet, llevó a diseñar un sistema en el cual pagamos todos.
Naturalmente, la gente que no se da cuenta de la maravilla que supone disponer de una tele pública como la ORF puso el grito en el Himmel. Y sin embargo, uno es de la opinión (firme) de que contar con una radio y una televisión públicas fiables y de calidad es vital para el progreso de un país, y para la supervivencia de su democracia. A uno le salen ronchas al pensar la distopía que hubiera supuesto pasar la pandemia teniendo como menú televisivo mierdas como Servus TV en cuya frecuencia, por mero cálculo empresarial, se emitían (y se emiten todavía) constantemente dicterios contra la ciencia cuando no falsedades opuestas al sentido común.
El nuevo sistema de financiación traerá también (ley mediante) algunas novedades a la ORF. La principal, saludada con jolgorios y zapatetas, es que la anciana TVthek, esa web eternamente anclada en 1998, será sustituida por una plataforma de emisión en línea como Dios manda.
El primero de enero de 2024 estará disponible ORF On, que sucederá a la anticuada TVthek. Habrá en ella de todo, vídeo, audio y noticias, las cuales, para no fastidiar el negocio a los medios privados, estarán limitadas a 350 a la semana.
La nueva plataforma estará en www.on.orf.at y la principal novedad (de nuevo: jolgorios y zapatetas) es que empezará a parecerse un poquito a la web de TVE. Cesará la limitación de que los programas estén colgados nada más que una semana en la web. Algunas emisiones estarán disponibles seis meses y algunas otras, contenidos infantiles y documentales, incluso sin límite de tiempo.
Por supuesto, a esta nueva plataforma le quedan siglos para parecerse a esa joya que disfrutamos todos los españoles, la web de RTVE, mediante la cual es posible disfrutar de grandes joyas de la programación de todos los tiempos, como las inmensas series producidas por el llamado ente público y que son parte inseparable de la historia de nuestro país.
En ORF On se podrá disfrutar de series, películas, programas, etc y, a partir de abril, también se podrá ver en directo la emisión de los tres canales de la ORF.
De momento, y a diferencia de lo que sucede con la corporación pública española, no está previsto que se aborden proyectos solamente para internet (por cierto, aquellos de mis lectores que tengan curiosidad, pueden ver las fantásticas series documentales de TVE en línea, por ejemplo la última dedicada a la Operación Malaya). Legalmente, la tele pública austriaca podría y lo hará previsiblemente, una vez que la nueva plataforma esté rodando a velocidad de crucero.
Yo soy un gran “fans” tanto de la ORF, especialmente de ORF III, cuyos documentales son “pesiosos” como de mi RNE en donde uno se informa y se entretiene sin que le tomen por una ameba y en donde no cortan los programas para venderle taquitos de jamón o lavadoras. Es un gusto pagar impuestos para unas cosas tan bien hechas.
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