
Es navidad y, por unos días, dejamos las noticias y la realidad, para dejar paso a la ilusión.
RESUMEN DE LO PUBLICADO: Susana es una periodista que ha ido a un pueblo a hacer un reportaje sobre las protestas de los vecinos contra la construcción de un embalse. Tiene un accidente y se rompe una pierna. Allí conoce a SERVANDO, un habitante que no responde a ninguno de los estereotipos que ella llevaba en la cabeza.
ESCENA 3
SUSANA: (Susurrando al teléfono) Oye, Paco. Ya te lo han contado ¿No? Qué mala pata, cariño. No, discapacitada no me he quedado, pedazo de imbécil. Discapacitado tú, que eres más tonto que la mecánica del Un, Dos, Tres. (silencio) Vamos a hablar de bisnes. Oze, váis a mandar a alguien ¿No? !Cómo que te lo pensarás! Colega, esto es una mina. Una mi-na. Mira, he descubierto a un tipo…Sí, sí. Todo. Intereés humano, todo. Lo de la presa. Un pueblo sin niños !Si hasta ofrecen un premio! Casa gratis z bar. Flipa. Anda, manda a alguien, guapito de cara. No. Lo que puedas, no. Hazlo.
ESCENA 4
SUSANA: Hoy parece que ha salido el sol ¿No? (pausa, al no obtener respuesta) que digo, que hoy parece que ha salido el sol (otra pausa) !Servando!
SERVANDO: Eso parece.
SUSANA: Eso parece. Fuera ha salido el sol, pero dentro de Servando, por lo visto, sigue nublado.
SERVANDO: Será eso.
SUSANA: ¿Y Angustias? ¿Todavía muerta de vergüenza?
SERVANDO: Hoy se ha levantado a las cinco, a ver si ya habían puesto las gallinas. En el Palace…
SUSANA: ….No comer¡ia huevos tan ricos. Dale las gracias, por favor.
SERVANDO: Se las daré.
SUSANA: Oye, mira, Servando…
SERVANDO: No hace falta que me des explicaciones.
SUSANA: Servando, no seas animal. Nos conocemos desde hace menos de veinticuatro horas, pero te pido por favor que no seas animal.
SERVANDO: La gente de los pueblos somos así, supongo.
SUSANA: Y dale. Que yo no quiero que esto se transforme en el argumento de una película de las de Antena 3.
SERVANDO: No tengo tele.
SUSANA: Haces mal (pausa) Pues eso, tía cínica de ciudad que se enfrenta con el paleto del pueblo.
SUSANA: ¿El paleto del pueblo?
SERVANDO: Pues sí que lo estoy arreglando. Bueno, tú ya me entiendes.
SUSANA: Pues no. No te entiendo.
SERVANDO: Claro que no. Porque no tienes tele.
SUSANA: Será eso.
SERVANDO: ¿Qué pasa, que aquí todo lo arregláis con un “será eso”?
SUSANA: Será…
SERVANDO: Vete a la mierda, Servando.
SUSANA: Eso pensaba hacer. Si la señora no quiere nada más, casi que me largo. El paleto del pueblo tiene muchas cosas que hacer. Entre otras, buscar dos pedernales para hacer una hoguera y asar un mamut.
ESCENA 5
SERVANDO: La cena.
SUSANA: Gracias.
SERVANDO: De nada.
SUSANA: Ha venido Angustias, por fin.
SERVANDO: Ya se animó.
SUSANA: Muy rica.
SERVANDO: ¿La cena?
SUSANA: También. Me refería a Angustias (pausa) Servando.
SERVANDO: Qué.
SUSANA: No sé qué he hecho o qué he dicho, pero sea lo que sea, te pido perdón. No quise molestarte.
SERVANDO: No tiene importancia.
SUSANA: Sí, sí que la tiene. No quiero que te lleves una impresión falsa de mí. No suelo ser tan bestia. Los periodistas somos así de todas maneras, ya sabes. En la carrera intentan que aprendamos a cerrar la bocaya, pero…Bueno, en mi caso el fracaso es evidente.
SERVANDO: Ya lo había notado.
SUSANA: (jovial) hombre, gracias, muy amable.
SERVANDO: Sé lo que enseñan en la carrera porque yo también soy…Periodista.
SUSANA: !Hombre, qué bien! Un compañero.
SERVANDO: No te hagas ilusiones. Hace mucho que no ejerzo. Se puede decir que fui periodista…En otra vida.
SUSANA: No sabes cómo te entiendo. Si por mí fuera, mañana colgaba el micro y que le dieran a todo !Qué rico! ¿Qué es esto?
SERVANDO: Güeñas. Son un embutido…
SUSANA: De aquí, como el vino.
SERVANDO: Sí, sólo se hacen aquí.
SUSANA: Otra cosa que se perdería con la presa.
SERVANDO: Se van a perder igual. Angustias es la única que sabe cómo se hacen, y cuando falte Angustias…
SUSANA: Cuando falte Angustias.
SERVANDO: Sí. Cuando falte Angustias, si antes no aprende nadie, faltarán también las longanizas. Será como si no hubieran existido nunca.
SUSANA: Oye, y en este pueblo ¿No tenéis un cronista? O un antropólogo, o algo.
SERVANDO: Si no viene con críos a cuestas, maldita la falta que nos hace, la verdad.
SUSANA: Hombre, yo había pensado que, siendo tú de letras…
SERVANDO: ¿Tú sabes lo mejor que tuvo la pandemia?
SUSANA: Ah, ¿Pero tuvo algo bueno?
SERVANDO: La sensación de que, por fin, se había acabado el mundo y de que no hacía falta luchar más. A veces, yo me hacía la ilusión de que era el último de la especie.
SUSANA: Lo que viene siendo, el que apaga la luz.
SERVANDO: ¿El qué?
SUSANA: ¿No se dice eso? El último, que apague la luz.
SERVANDO: Pues sí, mira. El que apaga la luz. Y que yo me moriría y que, siglos después, alguien encontraría mis huesos.
SUSANA: Quién.
SERVANDO: Ah, no sé. Eso ya no es cuenta mía ¿Es asunto de los faraones quién encuentra las momias?
SUSANA: Visto así…
SERVANDO: No hay otra manera de verlo.
SUSANA: Sigue.
SERVANDO: Pues eso: que yo me iba haciendo viejo y que un día me daba una perforación de apendicitis, o un derrame cerebral y adios muy buenas. O, simplemente, se me acababan las fuerzas para abrir las latas de sardinas en aceite y me dejaba morir. Y pasados los siglos, alguien encontraba mis restos y mis cosas – las que quedasen, y se preguntaba ¿Quién habrá sido ese hombre? Exactamente como hago yo.
SUSANA: ¿Tú te preguntas quién eres?
SERVANDO: ¿No se lo pregunta todo el mundo?
SUSANA: Unos más y otros menos, supongo. Los tontos, menos. Los listos, más.
SERVANDO: Bueno, basta ya de cháchara. Me voy que solo digo tonterías. Hale, que duermas bien. Estarás cansada.
SUSANA: Sí, de mirar al techo.
SERVANDO: Oye, una pregunta. Cortina.
SUSANA: Tengo todo el tiempo del mundo.
SERVANDO: Al final ¿Van a mandar a alguien?
SUSANA: ¿La verdad?
SERVANDO: Si puede ser, sí.
SUSANA: No lo sé.
(silencio)
SERVANDO: Está bien. Tú no tienes la culpa.
SUSANA: Haré lo que pueda, te lo prometo.
SERVANDO: Gracias.
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