
El año pasado, los trabajadores austriacos estuvieron de baja por enfermedad una media de 15 días ¿Mucho? ¿Poco? En este artículo te lo cuento.
2 de Julio.- En 2023, según una estadística publicada por el WiFo (el Instituto Austriaco de investigaciones económicas) un trabajador medio estuvo 15,4 días de baja por enfermedad. Se trata del valor más alto desde que se tienen registros históricos y se debe sobre todo a la inclusión del coronavirus dentro de las cifras de bajas laborales.
También han aumentado mucho las bajas por gripe. El año pasado murieron en Austria, debido a esta enfermedad, 4000 personas.
Este repunte contrasta mucho con lo sucedido durante la pandemia. El mantenimiento de la distancia de seguridad, la higiene (las mascarillas) y la falta de contacto hacían que la gente no enfermase. Fue volver la vida normal y pimba.
En general, según la estadística, las bajas han aumentado en número pero, afortunadamente, no en duración.
En los años setenta, una baja médica duraba, de media algo menos de tres semanas, pero ahora, gracias a los adelantos de la medicina, la gente se pone buena antes. Una baja médica viene a durar de media, según los autores del informe, unos nueve días.
Alrededor de un setenta por ciento de los trabajadores austriacos se cogió por lo menos un día de baja médica durante el año pasado. En ese sentido, en los setenta estaba la población más sana o, mejor, su umbral de resistencia era más alto, porque un cincuenta por ciento de los trabajadores faltó alguna vez por sentirse mal.
Mientras estoy escribiendo este artículo estoy haciendo memoria y creo recordar que solo falté al trabajo dos días el año pasado, debido al coronavirus.
Me puse malo un miércoles por la noche, el jueves y el viernes lo pasé y luego vino el fin de semana y para el lunes ya estaba otra vez en el banco de la paciencia.
En cuanto a las causas, las mayores causantes de bajas laborales son las enfermedades del “trasto” respiratorio.
O sea, catarros, gripes, mocos, coronas y demás desperfectos. Les siguen a mucha distancia las enfermedades del sistema músculo-esquelético, y es que, claro, cuando la gente va a esquiar les pasa muchas veces como le sucedía al rey padre antes de que descubriese lo agustito que se va sentado en el Bribón, que haces un quiebro y bajando una pista te produces una fractura en menos que pía un pollo.
Las enfermedades relacionadas con la salud mental no causan muchas bajas. Tan solo son las responsables de un 2,7% del total, pero la duración de las ausencias suele ser más larga, de unos treinta y siete días.
Claro, esta pérdida de horas laborales cuesta dinero. A la seguridad social y a las empresas, cuya actividad se ve perturbada.
El coste de las bajas se cifra en 4,3 millardos de euros anuales, un 1,2% del Producto Interior Bruto austriaco.
Según una estimación mencionada en este informe, un día de baja de un trabajador suele salir por 250 euros. No solo está el sueldo que se le paga al trabajador por estar en el lecho del dolor y que no redunda en actividad productiva, sino también por otros costes asociados, por ejemplo porque les compañeres de la persona enferma tienen que cubrirle.
En la actualidad, lo que sucede es que, cuando un trabajador está de baja, la empresa le sigue pagando el sueldo y luego, cuando le dan el alta, la seguridad social le devuelve a la empresa este dinero.
La patronal austriaca piensa, dado el aumento de las bajas laborales por enfermedad, que los currantes nos quedamos en casa demasiado a la ligera y que habría que desincentivar esto (o, por lo menos, las bajas cortas) tocando el bolsillo.
Desde hace tiempo la Wirtschaftskammer aboga por que el primer día de baja no se cobre, como hasta ahora. Como queriendo decir “ya verás tú como cuando pierdan un día de sueldo no se quedan en su casa viendo Netflix”.
Nada nuevo bajo el sol.

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