La punta del iceberg

Imagen falsa creada con IA

El caso del diplomático austriaco precipitadamente cesado ha desarrollado unas derivadas que nadie sospechaba.

 

China Montaña Zhang, primera parte

6 de Agosto.- Hace unos días contaba yo el caso del diplomático austriaco que, en horas de trabajo, se dedicaba a escribir textos pornográficos en los que denigraba a las mujeres.

Como era de sospechar, lo que podría haber sido una anécdota chusca de un verano sin muchas noticias, ha demostrado tener unas derivadas que, a pesar del intento de control de daños del Gobierno y del Ministerio de asuntos exteriores, tienen bastante potencial explosivo.

Recapitulemos: hace algunas semanas, un espacio de internet llamado Fass Ohne Boden (algo así como Agujero Sin Fondo) llevado por un antiguo asesor del FPÖ denunció lo que llevaba meses corriendo en forma de rumores por el sistema diplomático austriaco: el representante permanente de Austria ante las Instituciones Europeas (una de las claves de bóveda del sistema diplomático austriaco) tenía un blog anónimo y guarrindongo que (presuntamente) escribía durante sus horas de trabajo.

Cuando el asunto llegó a los medios, el Gobierno se movió deprisa, se le “aceptó” la dimisión inmediatamente y se le trajo a trabajar a la central de Viena.

Esta era la versión de lo sucedido hasta ahora. Sin embargo, el periódico vienés Der Standard publicó ayer que el asunto va mucho más allá, aportando jugosos detalles. Según parece la existencia del blog guarrete fue denunciada en el buzón anónimo que para estos efectos existe en el ministerio, ya en tiempos del vicecanciller Kogler (que, naturalmente, dice no tener ni idea de esta historia).

Cuando la actual ministra de exteriores supo del asunto, “horrorizada”, decidió cortar por lo sano y traerse al diplomático a Viena. Por el camino, también descubrió que la existencia del blog anónimo había llegado a conocimiento público a través de una serie de carambolas, porque la dirección de e-mail a través de la que se gestionaba la página había salido en un listado de cuentas hackeadas.

Y no solo eso, sino que, según parece -vamos, según parece no: es así- el móvil de nuestro fantasioso diplomático había sido hackeado y su contenido esparcido por ahí para (casi) público conocimiento. No solo fotos íntimas a las que han tenido acceso varios medios, entre ellos el propio Standard, sino también jugosas conversaciones por sms. Entre ellas una con Carolina Stadler, ex ministra del ÖVP y actual gobernadora de Salzburgo, en la que el muy conectado diplomático le ofrecía un puesto en Bruselas -porque tú lo vales, carita de emperaora-.

La “emperaora” por cierto, rechazó el puesto.

El hecho de que haya rodando por esos mundos de Dios material de un alto diplomático austriaco el cual, hasta ahora, era una de las claves de bóveda del ministerio de exteriores, es la pesadilla de cualquier Gobierno y de cualquier experto en seguridad. Comprensiblemente, la cuestión abre todo tipo de inquietantes interrogantes. El principal es hasta dónde (y hasta quién) han podido llegar datos realmente sensibles relacionados con las tripas del Estado austriaco -hay que tener en cuenta que la diplomacia va muy unida al servicio secreto-. También, al mismo tiempo, en las alturas del poder se preguntan si el agujero sigue abierto.

El Gobierno ha encargado al ex ministro de defensa austriaco Thomas Starlinger que reúna un equipo y le haga un chequeo a las comunicaciones de todos los organismos y personas que dependan del Ministerio austriaco de asuntos exteriores. Se trataría de amortiguar el daño reputacional que ya se ha producido y de evitar daños mayores en el futuro.

Hay también otras preguntas de fondo que hay que responder. En primer lugar, por qué nadie reaccionó en el Ministerio de Asuntos Exteriores si corrían rumores desde hacía meses. También qué extensión y qué profundidad tuvieron los daños causados por un ciberataque organizado al Ministerio en el cambio de año 2019/2020. En aquel momento, llegaron miles de correos cargados con software malicioso, disfrazado con felicitaciones navideñas. El público en general nunca estuvo informado con detalle de aquel ataque, que fue disimulado por el entonces ministro de exteriores y luego canciller, Alexander Schallenberg. En aquellos momentos, muchos indicios apuntaban hacia Rusia (what else?) pero el asunto no se investigó lo suficiente, al parecer.

El diplomático cesante utilizaba para su blog una dirección de correo a la que accedía también desde dispositivos que utilizaba en el trabajo, por lo que se sospecha que esta dirección de e-mail pudo ser la puerta de entrada de los ladrones de información.

De momento, no se ha podido saber nada por boca del afectado, porque los medios no han podido localizarle para obtener su opinión.


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