
En la información sobre Austria hay un clásico que se repite cada cierto tiempo.
26 de Agosto.- En la información sobre el devenir de la realidad austriaca hay un clásico que se repite cada cierto tiempo, y es el de cargos o miembros del FPÖ que, “de pronto” se vuelven locos y empiezan a echar por su boca (o por sus redes) todo tipo de flores.
Ni el partido ni sus dirigentes hacen nada hasta que el asunto es tan imposible de ocultar que salta a los medios -o a los tribunales-. Entonces el funcionario o el cargo dimite (o “le dimiten”) y todo el mundo hace como si no hubiera pasado nada.
Este es el caso de un ciudadano llamado Thomas Hardteck, vicejefe del FPÖ en la bonita localidad de Gloggnitz, en Baja Austria.
Al catálogo de opiniones de Hardteck no le falta un perejil. Y lo sabemos, naturalmente, porque lo ha expuesto con profusión en sus redes sociales, especialmente en Facebook. Para este hombre, los judíos, los homosexuales y los ucranios son “parásitos”, el Bundespresidente, Alexander Van der Bellen, está “bastante mal de la cabeza” y la cantidad de melanina en la piel es un indicativo fiable de que “los negros” no saben comportarse.
Todas estas manifestaciones y otras no menos delicadas fueron publicadas por la plataforma “Stop die Rechten” (Stop a las derechas). Teniéndolas en cuenta, el diputado de los verdes Lukas Hammer piensa que Hardteck no solo ha traspasado una frontera política, sino también que podría haber incurrido en responsabilidades legales.
Entre los delitos adjudicables están los de odio (ver párrafos anteriores) así como la ley que prohíbe hacer apología del nazismo. El político de Baja Austria ha publicado en sus redes sociales fotos de Adolf Eichmann y de la tumba del general Erwin Rommel.
No es el primer incidente con políticos del FPÖ en Baja Austria y es obvio, además de notorio, que en la estructura del Partido existe una enorme tolerancia hacia opiniones de este tipo. El mismo Herbert Kickl calificó a los llamados “identitarios”, un grupo neonazi, como una especie de ONG y el vicepresidente de Baja Austria estuvo incluso a punto de ser imputado por un asunto bastante turbio relacionado con las canciones nazis que se entonaban en una asociación de la que era miembro. Al haber cobrado el asunto cierta notoriedad, el FPÖ, a través de un comunicado, ha tratado de llevar el agua a su molino, explicando las manifestaciones de Hardteck como el producto de un estado de cosas.
El comunicado, citado por los medios austriacos, dice así:
“El enfado de la población sobre el caos de los refugiados, los ataques con cuchillos, las violaciones y asaltos a mujeres y niñas, que hemos tenido que vivir desde 2015, es enorme. En un caso concreto un afgano quiso matar a un niño y tirarlo a un tren. Este fue el desencadenante de estas publicaciones emocionales”.
La llamada a tomarse la justicia por su mano, según el FPÖ, no es razonable y está mal, y por ello Hardteck se disculpa. Sigue el comunicado diciendo que “esto no cambia nada del hecho de que Austria tiene un problema enorme con la inmigración descontrolada y masiva”.
El martes, sin embargo, ante las proporciones del asunto y, sobre todo, ante la amenaza de consecuencias legales, el FPÖ reaccionó por fin anunciando que comunicaba a Hardteck que debía abandonar el partido.
En una palabra: un clásico.
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