Orgullo UE (4): European way of life

Después de algunos meses difíciles, la Unión Europea ha ganado esta semana una batalla. Y no pequeña. Austria también se beneficia.

30 de enero.- Esta semana, después de varios meses difíciles, la Unión Europea se ha apuntado una victoria. Y no pequeña, precisamente. Un acuerdo histórico con la India para formar la zona de libre comercio más grande del mundo.

En contra de lo que, en estos momentos, parece ser la tendencia mundial, la India y la Unión Europea se han comprometido a derribar las barreras comerciales que existen entre ellas. O sea, como cantaba Gloria Estefan: abriendo puertas.

Como ya sucedió con el acuerdo de Mercosur, el acuerdo del que estamos hablando ha tenido una elaboración lenta. Dos décadas han tardado las dos potencias en ponerse de acuerdo.

El acuerdo llega en un momento en el que la Unión Europea está muy necesitada de buscar mercados nuevos que suavicen su enorme dependencia de los Estados Unidos. Precísamente de Washington, y no es ninguna sorpresa, han llegado las mayores críticas. Lo más bonito que se ha dicho al otro lado del Atlántico es que la Unión Europea se ha dado un tiro en el pie porque la India es uno de los mayores compradores del petróleo ruso y, claro, es dinero se utiliza, entre otras cosas, para financiar la guerra de Ucrania.

Los defensores del pacto dicen que la India ya no compra tanto petróleo a Rusia como antes.

Muy llamativamente, las protestas que han ensombrecido el anterior acuerdo, el establecido con Mercosur, han estado ausentes esta vez.

Recordarán los lectores que los agricultores europeos están que fuman en pipa, porque temen una invasión de productos agrícolas procedentes de América del Sur.

La Unión Europea ha tratado de tranquilizar los ánimos, diciendo que el acuerdo firmado con Mercosur tiene una serie de mecanismos de control para evitar esto.

Con la India no ha habido problemas, ya sea porque esta vez los mecanismos de control estaban más claros.

En fin.

Después de la firma, con el alivio consiguiente, los europeos han podido, eso sí, sacar pecho y hablar de que, en un mundo en el que cada vez se valora más al oro del becerro, la Unión Europea es la demostración de que se pueden hacer las cosas de otra manera. O sea, que hay un “european way of doing things”.

Y probablemente no les falta razón.

A corto plazo, un tipo como Donald Trump, basándose en el efecto sorpresa, consigue éxitos, pero esos éxitos no son duraderos ni sostenibles en el tiempo, porque se basa en una cosa a la que el dinero es alérgico: la imprevisibilidad y el riesgo.

En estos momentos, Estados Unidos está perdiendo a toda velocidad ese aura de puerto seguro y de economía fuerte que ha sido su principal activo desde el final de la segunda guerra mundial. El dinero con mayúsculas busca refugio y, sobre todo, socios seguros.

Dejando las meditaciones metafísicas y yendo al turrón ¿Qué puede traerle este acuerdo de libre comercio a Austria?

Pues bastante.

Según un análisis hecho por Bank Austria (Unicredit) el pacto de libre comercio beneficiará sobre todo al sector industrial, trayendo a medio plazo seiscientos cincuenta millones de euros anuales en concepto de exportaciones y favoreciendo la creación de cincomil nuevos puestos de trabajo.

El año 2024, último año del que se tienen datos, el volumen de exportaciones de Austria hacia la India fue relativamente modesto, de tan solo 1,3 millardos de Euros.

De esa cantidad, se calcula que solo 650 millones de euros consistieron en bienes y servicios propiamente fabricados en Austria. Para el resto, Austria fue tan solo un país puente.

Por regiones, las que más se van a beneficiar del acuerdo de libre comercio son Alta Austria y Estiria.


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