La conexión austriaca de los papeles de Epstein

imagen falsa creada con IA

El Gobierno norteamericano ha desclasificado millones de documentos relacionados con Epstein. Algunos austriacos también salen retratados.

1 de Febrero.- Despues de muchos tiras y aflojas, el Gobierno norteamericano ha desclasificado varios millones (tres) de documentos relacionados con el millonario Jeffrey Epstein.

Recordará el lector que Epstein, aparentemente uno de los peores bichos que ha pisado el planeta, se suicidó en su celda después de haber sido acusado de haber montado una red de explotación sexual de menores para uso y disfrute propio y de tipos andropáusicos y ricos. Desde entonces, la vida de Epstein es una fuente de la que solo mana barro (por no decir mierda) que ha salpicado a cientos de personas, a partir de cierto nivel, de todo el mundo.

Hasta el punto de que casi se maravilla uno de que, ocupado en sus alcahueteos de cerdo salido, Epstein tuviera tiempo de hacer cualquier otro trabajo, de la naturaleza que fuera. Se le suele describir como financiero, pero la verdad es que uno, hasta ahora, no ha leido mayores detalles del modo en el que Epstein había conseguido su fortuna. Pormenores, que permanecen más o menos desconocidos.

En los papeles de Epstein sale gente verdaderamente rastrera, en general no muy inteligente, empezando por el Presidente de los Estados Unidos o el ex príncipe Andrés de Inglaterra. Salen retratados como lo que es fácil suponer que son o sea, viejos babosos apestando a tabacazo y a Varón Dandy. Pero también sale un cierto número de gente que, solo por el hecho de salir, ya está bajo sospecha, lo cual no debe de ser justo ni agradable. Algunos habrá que hayan participado en las cerdadas de Epstein, como Trump o el ex príncipe, pero habrá otra gente que pasaba por allí.

Una cosa está clara: el difunto criminal tenía el don de pringar a todo aquel con el que estaba en contacto.

¿Hay en los papeles de Epstein austriacos? Los hay.

Hace algún tiempo, el periódico Der Standard tuvo un pequeño resbalón al mencionar en la misma columna tres nombres, el de Steve Bannon, uno de los pilares de la extrema derecha americana, el de Sebastian Kurz y el del propio Jeffrey Epstein.

El periódico sugirió que Bannon había sido el contacto entre Epstein y Kurz. Un error de traducción.

Por los nuevos papeles, sin embargo, se ha sabido que Epstein tuvo bastante contacto con Austria, a través de una organización llamada Instituto Internacional para la Paz (IPI) y que incluso valoró comprar aquí alguna propiedad.

Entre 2010 y 2020, Jeffrey Epstein, a través de sus empresas, donó al IPI 650.000 dólares, cantidades que fueron donadas a su vez por la organización. También hubo flujos de dinero hacia Austria procedentes de amigos de Epstein, como el millonario Leon Black.

A cambio y se supone que por cortesía, Jeffrey Epstein fue invitado al baile de la Ópera en 2011 y el IPI organizó diversas visitas a propiedades de lujo, por si el millonario decidía invertir en esta capital que el Danubio riega con sus cantarinas aguas.

Como el tipo estaba salido y, además, se sentía más o menos impune, no se cortaba un pelo. Por ejemplo, cuando un agente inmobiliario le habló de llevar a una compañera a una de las visitas que organizó el IPI, la respuesta de Epstein fue “¿Es mona?”.

También parece que, a cambio de sexo, obtuvo para una modelo un permiso de residencia en Europa y que gestionó también para ella un trabajo en el IPI.

La mujer ha admitido que Epstein la maltrató desde 2008. En el IPI, que aún existen, subrayan que solo tuvieron con Epstein relaciones profesionales y que encuentran su proceder en este y otros asuntos “vergonzosos”.

Como suele suceder con la gente que trafica, comercia y se protege con la información, Jeffrey Epstein debía de ser un hombre bastante bien informado, aunque a veces le fallaba el ojo de buen cubero.

Una de las personas que salen en los papeles famosos, relacionadas con Epstein es, ni más ni menos, que Heinz Christian Strache.

Epstein le califica de “tipo sólido” (Santa Lucía le conservó la vista) y se lamenta de su dimisión cuando el escándalo de Ibiza (Dios los cría) y le echa a los rusos la culpa del desaguisado.

Está claro que ser malo no te convierte en infalible.

 


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