En fin: aquí en Austria, hace demasiado frío para que nieve ( en este momento, mientras escribo, hay cuatro grados bajo cero).En cualquier caso, esta nevada que ha caido en la zona centro de la Península Ibérica me ha dado la idea para un post sobre lo que podríamos llamar el folklore invernal.
En términos generales, podría decirse que la gran verdad es: “No hay frío severo, sólo gente mal abrigada”.
Y lo que vale para los seres humanos vale también para los coches. En Austria, llegando octubre, todos los dueños de automóviles cogen sus coches, los llevan al taller y les ponen los neumáticos de invierno. Más que nada porque si te das una piña, se demuestra que ha sido a causa de la nieve, y llevabas las ruedas de verano, el seguro dice que sorry que te sory y no te paga un euro de lo que te corresponde (y añaden: por irresponsable).
También en Austria, cuando nieva, florecen por toda la ciudad los letreros de “Cuidado! Dachlawine”. O sea: cuidado con la nieve que cae de los tejados. Porque si, desde treinta metros de altura te cae una mole de tres o cuatro kilos de nieve (sí, de esa nieve tan inocente, y tan blandita) te pueden hacer un cristo en la cabeza o, en casos severos, inclusive enviarte a jugar a las cartas con el Petrus (nombre familiar con el que los vieneses de toda la vida conocen a San Pedro).
Tampoco se echa sal por las calles cuando nieva, porque es corrosiva, sino ceniza (no me pregunten mis lectores de qué) y en muchas esquinas, particularmente del centro, hay durante todo el año unos depósitos de metal en los que se guardan (precisamente para estas ocasiones) unos cuantos kilos de gravilla que, al mezclarse con la nieve, también la derrite.
Las aceras tampoco son de mármol o de piedra pulida, como en Madrid (el servicio de urgencias recogió a mucha gente que se había roto algo por resbalones) sino que son de cemento. No son tan bonitas, pero en invierno son muchísimo más seguras.
Yo pongo este post con ánimo desinteresado, por si acaso alguien se quiere tomar nota para evitar otra “Operación Armaggedon”.
PS: Quiero dar la bienvenida a las últimas incorporaciones de la lista de seguidores que sigue creciendo para mi contento. Loles, desde Valencia; Javier Sáenz, un riojano que tiene un blog muy interesante (residente en Alemania) y sorprendente vecina, de quien sólo sé que tiene un gato muy bonito.

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