Sombras nada más

Aspecto que presentaba la Sofien Saal en su época de esplendor, en 1900 (foto: Wikipedia)


30 de Agosto.- Viena es una ciudad famosa por su inmenso patrimonio histórico-artístico pero es muy poco conocido el hecho de que el Estado Austriaco se las ve y se las desea para mantener muchos de los edificios que forman parte de él. Sin ir más lejos, el palacio de Schönbrunn, por ejemplo, hace tiempo que es gestionado por una fundación privada. También hay lugares a los que los fondos del Estado no llegan y hoy hablaremos de uno de ellos: la Sofien Saal. Un monumento cuyo destino es más que incierto –sobre todo a raíz de los últimos episodios de su historia-.
Según fuentes Wikipédicas, en el emplazamiento que hoy ocupa la Sofien Saal hubo, desde 1838 un baño de vapor ruso. Entre 1845 y 1849, siguiendo los planos de Eduard van der Nüll (el que se suicidó por que su edifico para la Ópera de Viena no le gustó al emperador) y de August Sicard von Sicardsburg (que también proyectó la Ópera vienesa y que palmó poco después de que su compañero se suicidara, de tuberculosis), bueno: pues en estas fechas y siguiendo los planos de estos dos, se levantó el edificio que hoy nos ocupa. Con la curiosidad de que, en invierno, se utilizaba como edificio de baños y en verano como sala de conciertos, baile y local de reuniones.
El edificio sufrió varias modificaciones en los años siguientes, la principal de las cuales fue una reforma de la fachada en el año 1899, para adaptarla al estilo modernista imperante.
Debido a su dilatada historia, en la Sofien Saal ha pasado de todo: por ejemplo, en 1912 Karl May, el famoso escritor alemán de novelas del Oeste (saga Winnetou) dio su última lectura pública; en 1913, se presentó en Viena en la Sofien Saal la primera forma de cine sonoro (patentada por Edison) que fracasó, por cierto. Pero también hubo capítulos menos gloriosos: por ejemplo, en 1926, un tal Richard Suchenwirth fundó en una reunión en la Sofien Saal el partido Nacional Socialista Austriaco; y en 1938 se usaron los grandes locales de baile para reunir a los judíos que se iban a deportar hacia el Este.
Tras la guerra, el edificio se restauró y en los cincuenta, la compañía DECCA instaló en él el estudio de grabación más moderno de Europa que se usó con profusión hasta los años setenta para inmortalizar las piezas que tocaba la Filarmónica de Viena.
Ya en fecha tan temprana como 1986 se presentó un proyecto para derribar la Sofien Saal y construir un hotel en el solar (la localización es golosa, junto al Ring) pero el destino se encargó de rematar la faena: en 2006 un incendio fortuito destruyó la sala principal y la llamada Sala Azul y sólo se salvó el vestíbulo. Desde entonces, se escucha de vez en cuando la noticia de la próxima demolición de las ruinas para transformarlas en apartamentos.
Yo, por si acaso, me he pasado hoy por allí y he hecho algunas fotos. Por lo que pueda pasar.
Aspecto actual de la ruina de la Sofien Saal, cerca de la estación de Landstrasse Los edificios de enfrente se reflejan en los espejos que anteriormente estaban a cubierto y hoy a la ntemperie.

Un detalle de la fachada modernista, con motivos alegóricos musicales

Una vista lateral, parecida a la de la postal que encabeza este post.

 

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4 Responses to Sombras nada más

  1. Vaya, qué decepción, creía que Austria cuidaba más de su patrimonio cultural…

  2. Paco Bernal dice:

    Hola!
    Gracias por tu comentario.
    El Gobierno Austriaco cuida mucho su patrimonio cultural, pero es que les pasa un poco como a los italianos que tienen MUCHO patrimonio cultural y el presupuesto no les llega para todo. Ahora bien: desde que Schönbrunn lo llevan manos privadas parece ser que está mucho más bonito.
    Saludetes

  3. Jorge dice:

    Paco, como creo que ya te he dicho en alguna otra ocasión, las fotografías de edificios abandonados tienen un algo muy especial.

    Un saludo y muy buenas fotos por cierto.

  4. Pingback: Ernst Gotthilf: el arquitecto de la casa de la Favoritenstrasse 62 | Viena Directo

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