La guindilla picanta

Kevin y Philip, los causantes de este embrollo

29 de Marzo.- Ya dice el refrán que el que con skinheads se acuesta, corre peligro de levantarse con el pijama húmedo. Y Strache, el simpático político ultraderechista, se arriesga a que el asunto de su querella contra la ORF le explote entre las manos.
Ayer, en el gimnasio, entre carrera y carrera, le eché la vista encima a un Österreich que alguien había dejado tirado entre las mancuennas. Cuál no sería mi sorpresa cuando comprobé que este periódico, que suele actuar de correa de transmisión de todo lo que dice el de los ojos más azules de la política austriaca, le daba –editorial mediante- una rotunda colleja.


Titulaban ayer en el Österreich que las elecciones presidenciales que se celebrarán de aquí a un mes van a ser el Waterloo del político. Se rasgaba el editorialista la camisita con su canesú preguntándose por qué Strache había elegido candidata entre lo más rancio y poco vendible de su fondo de armario –nosotros lo sabemos ¿A que sí?- y, por último, por qué insistía en remover el asunto de la ORF.


Hay que aclarar que Phillip y Kevin, los Epi y Blas de la escena neonazi vienesa, aprovechaban un recuadrito junto al editorial para retractarse de las declaraciones que tan ufanamente (o sea, oficialmente indignado) había leido Strache en el debate que siguió al programa Am Schauplatz. Ya saben mis lectores, el que motivó todo este pitote.
En entrevista que pretendía ser seria, los eskinetes aseguraba que había declarado lo que había declarado presionados por la policía malvada, que les había aplicado la guindilla picanta.


Tras este recuento de desgracias, el tonante editorialista aseveraba (y esperaba que con él sus lectores) que Strache debía cambiar de rumbo ipsofactamente, volver a lo que ha sido hasta ahora su poítica. A la rebeldía encorbatada, al acoso y derribo a la morisma inadaptada, al balcánico chorimangui, a la Unión Europea fastidiosa, para que los jóvenes que buscan un rostro fresco le vean como alternativa.


Por cierto que, junto a la entrevista en la que el skinhead aseguraba haber sido víctima de las sevicias de un grupo de maderos corruptos, aparecía el clásico gráfico descendiente en el que se demostraba que las expectativas de la candidata del FPÖ habían caido en picado desde que se supo que se presentaba a las elecciones. Del triunfante 21 por ciento que de hace unas semanas a tan solo el 13. Y eso que, a regañadientes, reconoció el otro día que cámaras de gas, haberlas, las había habido.


Contrastan todas estas informaciones con las que da el Heute. Diario que es propiedad, por cierto, de la misma empresa que imprime el Kronen Zeitung, ese corralito intelectual en el que se mueve el austriaco medio. Un periódico en el que los extranjeros siempre están (estamos) robando algo y los sufridos contribuyentes pagando alguna pastizara por las chapuzas del grupo de rojazos que dirigen los destinos del país.


El Heute relega el asunto de los skins a páginas interiores, muy interiores. A un cuadradito pequeñito pequeñito, canijo canijín. Sin embargo, su redactor jefe, que tiene una columna tan diaria como jupiterina, pone el grito en el himmel y da todo el crédito posible (y más) a las declaraciones de Strache. Poseido por la ira incluso clama a las más altas instancias del Estado para que los pecadores paguen por su delito. Mientras pone a los pobres skinheads a caer de un semoviente.


Mientras tanto, los verdes, dando crédito a los testimonios de Kevin y de Phillip, que han asegurado que existen elementos Strachistas infiltrados en la pasma transalpina, han decidido también emprender acciones al objeto de que el caso se investigue y la verdad resplandezca como la dentadura de Heinz Christian en esos anuncios a toda página que se paga, para contarle a los votantes que es víctima de una campaña orquestada.


Amén.
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2 Responses to La guindilla picanta

  1. Anonymous dice:

    ¿también hay austriacos que se llaman Kevin? Tiene que ser duro llamarte así siendo skin y pudiendo haberte llamado por ejemplo Sigfrido sin que se rían de ti.
    Abrazos, L.

  2. Paco Bernal dice:

    Hola!
    Uy! Si yo te contara jajaja. Hay cada nombre por ahí que ya, ya. Aunque yo creo que no elegimos los nombres, igual podía haberse puesto uno de guerra, como la Agrado, en Todo Sobre mi Madre. Siegfried, Lohengrin o algo asi. Pero tampoco se les alcanza, no te creas.
    Abrazos

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