Separados al nacer (2): Habla San José

San José
San José, ese hombre injustamente ignorado por la historia (A.V.D.)

 

19 de Enero.- Poco a poco, se van sabiendo más cosas a propósito de la historia de Estíbaliz C. –la española acusada de haber enviado a dos de sus novios a disfrutar de una vida mejor- y de su niño, el cual, pasados los primeros días tras su nacimiento, ha sido entregado a su padre, un cierto Roland R.

Según explicó ayer la presentadora del debate Club 2, de la ORF,  Estíbaliz, Esti, la Pricesa de Hielo, la Princesa del Helado, o sea, la presunta, llevaba ingresada en el Kaiser Franz Joseph Spital desde una semana antes de que se le practicara la cesárea (el centro tiene un convenio con la prisión en la que la española está internada mientras se juzga su caso). Supongo que so pretexto de tener controlada la evolución de su embarazo.

Un día antes de que se le practicara la intervención, se le dijo que ella y su bebé se encontraban ligeramente intoxicados, y que necesitaban cierto tratamiento; se le administró un fuerte sedante y se le practicó la cesárea que trajo al mundo a su hijo. El niño, como todos sabemos, fue llevado inmediatamente a un centro hospitalario distinto y, hace un par de días, se le entregó a su padre para que lo cuidara.

Ayer, en Club 2, se analizaron, no sólo los pormenores del caso sino que, muchísimo más interesante, se pidió a los invitados (entre los que estaba el abogado de la presunta asesina) que reflexionasen a propósito de la reacción –infrecuentemente emocional- que la sociedad austriaca en su conjunto había tenido a propósito del caso. He aquí lo que se dijo.

Una periodista del Standard (el periódico mejor hecho de Austria, en mi opinión, junto con Die Presse) sostuvo dos cosas muy interesantes: a) que la defensa, presente en el estudio, estaba espoleando la polémica para cambiar, de cara a la opinión pública, la imagen de Estíbaliz C. de car a un futuro juicio –cosa que, a mi juicio, el coriáceo abogado de la hispano-mexicana ha empezado a conseguir- y b) que, a pesar de la labor de las Ministras de la Mujer austriacas desde los años 70 para acá, al invocarse el caso de Estíbaliz había saltado instantáneamente en el inconsciente colectivo un cliché de enorme tufo machista y obviamente reaccionario: a saber, el de la madre-hijo inseparables, eso de que “todo niño tiene que estar con su madre”. A lo que la periodista venía a decir ¿De verdad?¿Aunque la madre sea una –siempre presunta- asesina? ¿Aunque no esté –presuntamente- en sus cabales?

(Si bien se mira, esto del par inseparable “madre-hijo” es un cliché que viene de la Biblia: pensando en el tema mientras me lavaba los dientes para acostarme, caí yo en que uno de los puntos flojos del relato bíblico del nacimiento de Jesús es, sin duda, la –fugaz- presencia en escena de San José; de hecho, la propaganda cristiana posterior, desde el románico, insiste mucho en el par Jesús-María, Madre-Hijo, Virgen como Trono del Niño Jesús; y al pobre de San José, lo dejan relegado al papel de “ese señor” que pasaba por ahí y cuya presencia parece justificarse solamente para tapar las apariencias de cara a las maledicentes comadres de Belén). Sigo.

A todo esto, naturalmente, el correoso abogado de Esti se echó las manos a la reluciente calva, invocando el sacrosanto derecho de una pobre recién parida a no ser traumatizada de por vida siendo separada por la fuerza de su hijo (al escucharle, a todos nos vinieron a la cabeza las inevitables escenas lacrimógenas de folletín).

En esto, habló la Ciencia, por boca de un psicólogo infantil que también estaba presente y dijo una obviedad: hasta aquel momento, el abogado de Estíbaliz se había centrado en la defensa de los intereses de la madre pero ¿Y los intereses del niño? Dado el (presunto) historial de la madre, no estaba clara la actitud que esta iba a tener hacia su hijo y si el neonato corría un peligro efectivo. Además, el Estado no había arrancado al niño de los brazos de su madre para entregarlo a unos extraños, sino que le había entregado el bebé a su padre; una persona con el mismo derecho (y los mismos deberes) que su madre a la hora de criarlo. En la opinión del psiquiatra infantil el hecho no le había hecho al pequeño ningún tipo de daño.

A todo esto, el San José de nuestra historia ha decidido romper su silencio y sincerarse (previo pago, que la cosa está muy achuchada) con la revista News, que ya publicó las sentidas declaraciones de los padres de Estíbaliz.

En su entrevista a corazón abierto con News, el padre del chiquillo se hace lenguas de lo hermoso que es su niño, se duele del –a su parecer- injusto trato que está recibiendo Estíbaliz en todo este asunto y expresa su deseo de contraer matrimonio con la reclusa. Amén.

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Un comentario a Separados al nacer (2): Habla San José

  1. Amelche dice:

    ¡Qué culebrón! Pero quizá sí tienen razón los que dicen que se lo deberían haber dejado, al menos, un rato. Vigilada para que no se lo cargara, si tanto miedo tenían de que lo hiciera.

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